EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¡ESCÓNDELE LA ‘INCHE DENTADURA!
Por Ramón Durón Ruiz
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iariamente el Padre me bendice de mil maneras, entre tantas, con
decenas de correos de lectores que amablemente me leen con una generosidad que mucho
agradezco. Me escriben preguntándome ¿Quién es el Filósofo? Para tal asunto
debo decirles que el Filósofo es un paisajista de la cultura rural del noreste
mexicano, que tiene dos vertientes: la humana y la social, y tres visiones: la
política, la espiritual y la del poder del humor.
En la vertiente humana el Filósofo pudo haber encarnado en tres inteligentes
personajes de Güémez: don Dario Guerrero, don José Calderón y el prestigiado maestro
Juan Mansilla, sólo que hace más de 30 años al publicar la primera edición de El Filósofo, cuando fui con sus
familiares, algunos de ellos octogenarios, me manifestaron que su padre no
había sido el Filósofo. Caí entonces en la idea que había una segunda
vertiente: la social, en la que el Filósofo somos todos… ¡Yo soy su
cronista!
Soy un laborioso investigador, que durante los últimos 30 años de mi
vida he trabajado diariamente, buscando en los entresijos del humor del
mexicano, la sabiduría de la vida y el sentido común que trato de imprimir a
este personaje.
Antes de que iniciara mi tarea, el Prof. José Martínez y Martínez, en
las charlas con sus amigos hablaba del Filósofo, después le seguiría el
queridísimo “Geño” Hernández Balboa, después llegaría mi amigo Gerardo Campos.
Cuando publique la primera edición del libro sobre este personaje, sólo
había dieciséis frases llenas del ingenio y la creatividad del humor del
mexicano, no existía una visión espiritual, ni anécdotas, ni historias.
A partir de ahí, día con día, he ido buscando en el colectivo social
todo lo que esté lleno de ingenio, humor, amor y sentido de vida para adjudicárselo
al Filósofo. Así le he construido tres visiones: la política, la espiritual y la del humor, –ahora con más de cinco
mil frases– y cientos de anécdotas.
En la visión política por una parte rechazo el México de lujos y
privilegios que se da en nuestros legisladores, que en vez de utilizar como
buenos ciudadanos las instituciones de salud: IMSS, SSA o el ISSSTE, admiten que
se les de obsequie un seguro de gastos médicos mayores y por si fuese poco aceptan
un iPad, regalado por una empresa de comunicación, en el momento en el que se
discute la reforma en telecomunicaciones.
Por otra parte celebro EL PACTO POR MÉXICO, convocado por el Presidente
Enrique Peña Nieto, en el que inteligentemente participan las tres grandes
fuerzas políticas de la nación, es un nuevo estilo de hacer política que sirve
al ciudadano, que reconcilia, que desde la diferencia evita el enquistamiento
del conflicto, Pacto que trabaja por el acuerdo que construya mayorías y desde
la mayoría, genere empleos y combata la pobreza y la inseguridad.
En la madre Patria el Pacto de la Moncloa; en África, El Pacto de la
Unidad Africana y en Sudamérica la Alianza por Chile, dieron excelentes
resultados con estabilidad política.
En la visión espiritual el viejo Filósofo cree que “Si no eres capaz
de extasiarte con los consejos y la sapiencia de un abuelo o la mirada y
alegría de un niño… tampoco serás capas de asombrarte con la bastedad del
universo”, ambos son mensajeros divinos, “Si tu no interpretas sus mensajes… no
significa que no los haya para ti”
Y en la visión del humor hay una subdivisión: Frases e Historias, en
ambas reina el amor a la vida, el sentido de obviedad, la buena fe y la
ingenuidad provinciana del viejo Filósofo. En Güémez decimos que no hay buen
cocinero si no es buen salsero, así el humor del filósofo tiene esa pizca de
picardía del mexicano que busca agradar… nunca agraviar. En las frases digo:
“Diplomacia, es el arte de mandar a alguien a la tiznada…
y que se vaya feliz.
Hoy la gente ha hablado también de mi diputaó… que
pensé que estaba muerto.
Tener dinero es como tener una erección; si lo tienes…
se nota.
Una mujer sin tetas es como un saco sin bolsas… no
haya uno onde ‘ingaos meter la mano.”
Resulta que Doña Furibunda, angustiada llega con el campesino de allá
mesmo y le dice:
—Filósofo ¿No hayo que hacer con mi viejo? Todo
el día se está comiendo las uñas.
—No te preocupes, es muy sencillo… ¡escóndele
la ‘inche dentadura!
filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook:
filosofoguemez/Twitter: @filosofoguemez
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