viernes, 29 de marzo de 2013


EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

¡ESCÓNDELE LA ‘INCHE DENTADURA!

Por Ramón Durón Ruiz

D

iariamente el Padre me bendice de mil maneras, entre tantas, con decenas de correos de lectores que amablemente me leen con una generosidad que mucho agradezco. Me escriben preguntándome ¿Quién es el Filósofo? Para tal asunto debo decirles que el Filósofo es un paisajista de la cultura rural del noreste mexicano, que tiene dos vertientes: la humana y la social, y tres visiones: la política, la espiritual y la del poder del humor.

En la vertiente humana el Filósofo pudo haber encarnado en tres inteligentes personajes de Güémez: don Dario Guerrero, don José Calderón y el prestigiado maestro Juan Mansilla, sólo que hace más de 30 años al publicar la primera edición de El Filósofo, cuando fui con sus familiares, algunos de ellos octogenarios, me manifestaron que su padre no había sido el Filósofo. Caí entonces en la idea que había una segunda vertiente: la social, en la que el Filósofo somos todos… ¡Yo soy su cronista!

Soy un laborioso investigador, que durante los últimos 30 años de mi vida he trabajado diariamente, buscando en los entresijos del humor del mexicano, la sabiduría de la vida y el sentido común que trato de imprimir a este personaje.    

Antes de que iniciara mi tarea, el Prof. José Martínez y Martínez, en las charlas con sus amigos hablaba del Filósofo, después le seguiría el queridísimo “Geño” Hernández Balboa, después llegaría mi amigo Gerardo Campos.

Cuando publique la primera edición del libro sobre este personaje, sólo había dieciséis frases llenas del ingenio y la creatividad del humor del mexicano, no existía una visión espiritual, ni anécdotas, ni historias.

A partir de ahí, día con día, he ido buscando en el colectivo social todo lo que esté lleno de ingenio, humor, amor y sentido de vida para adjudicárselo al Filósofo. Así le he construido tres visiones: la política, la espiritual y la del humor, –ahora con más de cinco mil frases– y cientos de anécdotas.

En la visión política por una parte rechazo el México de lujos y privilegios que se da en nuestros legisladores, que en vez de utilizar como buenos ciudadanos las instituciones de salud: IMSS, SSA o el ISSSTE, admiten que se les de obsequie un seguro de gastos médicos mayores y por si fuese poco aceptan un iPad, regalado por una empresa de comunicación, en el momento en el que se discute la reforma en telecomunicaciones.

Por otra parte celebro EL PACTO POR MÉXICO, convocado por el Presidente Enrique Peña Nieto, en el que inteligentemente participan las tres grandes fuerzas políticas de la nación, es un nuevo estilo de hacer política que sirve al ciudadano, que reconcilia, que desde la diferencia evita el enquistamiento del conflicto, Pacto que trabaja por el acuerdo que construya mayorías y desde la mayoría, genere empleos y combata la pobreza y la inseguridad.

En la madre Patria el Pacto de la Moncloa; en África, El Pacto de la Unidad Africana y en Sudamérica la Alianza por Chile, dieron excelentes resultados con estabilidad política.

En la visión espiritual el viejo Filósofo cree que “Si no eres capaz de extasiarte con los consejos y la sapiencia de un abuelo o la mirada y alegría de un niño… tampoco serás capas de asombrarte con la bastedad del universo”, ambos son mensajeros divinos, “Si tu no interpretas sus mensajes… no significa que no los haya para ti”

Y en la visión del humor hay una subdivisión: Frases e Historias, en ambas reina el amor a la vida, el sentido de obviedad, la buena fe y la ingenuidad provinciana del viejo Filósofo. En Güémez decimos que no hay buen cocinero si no es buen salsero, así el humor del filósofo tiene esa pizca de picardía del mexicano que busca agradar… nunca agraviar. En las frases digo:

“Diplomacia, es el arte de mandar a alguien a la tiznada… y que se vaya feliz.

Hoy la gente ha hablado también de mi diputaó… que pensé que estaba muerto.

Tener dinero es como tener una erección; si lo tienes… se nota.

Una mujer sin tetas es como un saco sin bolsas… no haya uno onde ‘ingaos meter la mano.”

Resulta que Doña Furibunda, angustiada llega con el campesino de allá mesmo y le dice:

Filósofo ¿No hayo que hacer con mi viejo? Todo el día se está comiendo las uñas.

No te preocupes, es muy sencillo… ¡escóndele la ‘inche dentadura!

 

filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook: filosofoguemez/Twitter: @filosofoguemez

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