lunes, 1 de abril de 2013


EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

QUEDA ¡¡CERDOTE!!

Por Ramón Durón Ruiz

E

l Filósofo es un ingenuo campesino que diariamente da gracias al Padre por el milagro de la vida, que  “a golpe de hacha” me ha llevado a tener tres visones: la política, la espiritual y la del humor.

En esta ocasión comentaré sobre mi visión política, por una parte estoy en desacuerdo en que el país tenga partidos políticos con mucha fuerza… pero poca representatividad, a los que se les destinan subvenciones estratosféricas, que bien pudieran destinarse al combate a la pobreza, a educación o a la generación de empleos.

Estoy en desacuerdo con un Congreso en el que hay opacidad en el manejo de sus recursos, tenemos los legisladores llenos de privilegios, además los más caros del mundo y también –hasta el momento-legislativamente improductivos.

La percepción social es que sus resultados no están a la altura de la transición democrática, se requiere profesionalizar el Congreso con asesores expertos, eficientar el trabajo en comisiones, elaborar un nuevo reglamento, el actual con decenas de reformas, proviene del porfiriato.

Por otra parte, me gusta que el Presidente Peña Nieto diga: “No venimos a administrar, venimos a transformar”, eso es lo que requiere la nación, una transformación de “cuajo”, una visión de gran calado, que nuestros políticos con sentido de Patria se pongan a trabajar en el acuerdo, en el consenso, en las grandes reformas que nos inserten con éxito en la competitividad que la globalidad exige.

Me parece saludable para la nación que a convocatoria del Presidente, las tres grandes fuerzas políticas (PRI, PAN, PRD) anteponiendo los intereses nacionales a los de su partido, hayan acordado trabajar en el PACTO POR MÉXICO, que por la serie de reformas que contiene, le da altura de miras y una redimensión a la política y a nuestros políticos.

En el inicio de nuestra vida constitucional, en la Constitución de Apatzingán, el Poder Legislativo era el centro de la vida nacional, hoy retoma su sentido histórico y desde ahí habrá de fraguarse la transformación de la vida nacional, reformas que en detrimento del País han sido pospuestas por apatía o contubernios políticos.

En la agenda del PACTO POR MÉXICO están contenidas, sólo por citar algunas: “La reforma energética y la transformación de PEMEX; los acuerdos de seguridad y justicia, policías estatales coordinadas, el nuevo sistema de justicia penal acusatoria y oral, el código penal único y el correspondiente de procedimientos.

La ley de amparo, la eliminación de los testigos protegidos –que en el sexenio de Calderón tanto daño hizo a la justicia y a innumerables familias– y la figura común del arraigo; la Comisión Nacional Anticorrupción; la revisión al IFAI; la reforma al Distrito Federal; los reglamentos a las reformas educativa y política; la reforma de telecomunicaciones.”

En el PACTO POR MÉXICO el viejo Filósofo de Güémez ve a un Presidente que no le teme al cambio, por el contrario lo promueve, moviendo anquilosadas estructuras, porque sabe que el cambio es la divisa de nuestro tiempo y también observo con mucha simpatía a legisladores que con sentido de Patria, están dispuestos a dar la cara, frente al enorme reto que la historia les provee.

Ernesto Sábato afirma: “La Historia no es mecánica, porque los hombres son libres para transformarla.”  Hoy una generación de políticos mexicanos tiene en sus manos la posibilidad de una profunda transformación de la vida nacional, hago votos por que lleguen los buenos resultados.

Resulta que el viejo campesino de Güémez llega con el regordete Padre del pueblo a bautizar a su nieto. El sacerdote, además de ser muy igualado y gastar bromas de mal gusto, no dejaba ir una boda, un bautizo, una quinceañera sin apalancarse de los sagrados alimentos y cumplir al pie de la letra con la frase del Filósofo que dice: “Cabrón es el que repite plato… pero más cabrón es el que pide pa’ llevar.” Al acercar al niño a la pila bautismal el sacerdote pregunta:  

¿Y cómo se va a llamar el muchacho?

Simeón, dice lleno de contento el Filósofo como el hijo de Jacob; como Simeón el justo, citado en el Evangelio de San Lucas; Simeón como el Santo Cristiano del siglo V.

El padre en tono de burla le dice:

Pues habrás de darte cuenta que si le quitamos el SI… se queda en MEÓN.

Mire lo que son las cosas –dice el Filósofo– y a usted si le quitamos el SA queda ¡¡CERDOTE!!

filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook:filosofoguemez/Twitter:@filosofoguemez

No hay comentarios:

Publicar un comentario