LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
Hoy ha quedado zanjada una
emoción que por meses hurgo en las mentes de los aficionados de hueso colorado
al deporte de las patadas, el
famoso “no era penal” nos dejó con la boca seca el que fuera
echada nuestra selección de Brasil 2014.Sabíamos daba para más y Holanda no merecía el triunfo.
Se hicieron conjeturas al por
mayor, se exhibieron comentaristas, unos por su objetividad, otros por juicios
de valor sin criterio, otros por su malinchismo exaltando siempre a lo extranjero
y demeritando a lo nacional y el aficionado desgarrándose las vestiduras en las
redes sociales con el famoso “jugamos como nunca, perdimos como siempre”
Sin embargo pocos hicieron
análisis sobre lo que hunde o motiva a un ser humano promedio o a un grupo, donde la influencia de los
pensamientos contamina para bien o para mal. Dígame si no caro lector, es bien
conocido que cuando la selección nacional va mal, así traigamos al mejor
jugador de la legión Europea, se
influencia cometiendo errores
garrafales.
El director técnico es basepara
la armonía de un grupo, Miguel Herrera
ha sabido inyectar en los jugadores esa chispa de alegría que deben tener los
jugadores, es apasionado pero altamente objetivo, sabe diferenciar los tiempos
y los momentos desmarcándose en
situaciones que pueden perjudicar al equipo.
Poco a poco ha integrado a
deportistas con un sistema ofensivo sin descuidar la zaga, la terapia grupal ha
sido un factor de despegue. Es cierto que estos trabajan en la cancha, pero el
futbol se juega con la cabeza, las estrategias son vitales para no perder un
partido.
De importancia es haber ganado,
da una satisfacción a los Mexicanos, toma confianza para armar innovar o
diseñar alternativas para que los jugadores incursionen en posiciones
diferentes, es agradable que Carlos Vela haya regresado al equipo, sobre todo
estrenándose con dos goles de manufactura de primer nivel junto al del chicharito.
Algo pasa con los mexicanos que
militan en el extranjero, excluyendo al Chicharito, el Real Madrid no lo alineará porque no le
conviene, sabe de su valía, pero si lo va adquirir estaría haciéndose el
harakiri si le da juego , el valor de la carta se irá por los cielos, así es
que amigos acostumbrémonos a verlo de revulsivo de 5 a 10 minutitos.
Pero hablo de un Diego Reyes,
Paco Memo Ochoa, Raúl Jiménez, Aquino y los demás que por un error los dejan
fuera siendo excelentes jugadores, con la consiguiente pérdida de la confianza y autoestima. Observamos el alto
nivel alcanzado por Carlos Vela y nos enseña madurez, confianza y desenvoltura,
diría frescura al jugar.
Aquí es donde entra la
inteligencia emocional, las emociones son las que pierden a cualquier persona
al no controlarlas, en un tiempo vela carecía de control, algo de valor
deberemos de darle a sus negativas a venir a la selección, tuvo muchos
problemas con la prensa y directivos, el mismo decía que no estaba preparado
aún, nosotros veíamos que tenía buen juego, tal vez su trabajo fue emocional
como se observa.
Es por ello la importancia que los grandes clubes del mundo
dan a la Psicología Deportiva en nuestra
federación debería implementarse como una regla en todas sus ramas, algo bueno
nos aporta Carlos Vela, aprendamos de su ejemplo... Buen
provecho.
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