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lunes, 22 de abril de 2013

El asalto a la razón Carlos Marín,

Comunitarios no son 'autodefensas'              

El sábado, en el poblado de Acatempa del municipio de Tixtla (el del abrazo de Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero tiene al final una n y pertenece al de Teloloapan), tomaron protesta 106 nuevos efectivos de la Policía Comunitaria.
Operaban desde hace dos meses en esa localidad, lo mismo que en El Troncón, Tecolcintla y Zacatzonapan (también de Tixtla), y en su ceremonia oficial de presentación marcharon con ellos compañeros (policías voluntarios también) de Ayutla de los Libres, Temalacatzingo, Olinalá y Cualac.
Estos agrupamientos forman parte de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, cuyo representante, Eliseo Villar Castillo, afirmó que el proyecto de seguridad y justicia comunitario se encuentra en un proceso de fortalecimiento en el estado de Guerrero, particularmente en la Costa Chica, Montaña y Región Centro.
Ningún ánimo hay de confrontación con las autoridades legalmente establecidas, dijo, pero defendió el surgimiento de más corporaciones como éstas, a causa del hartazgo social por la forma en que se dejó crecer, en los años recientes, al crimen organizado.
A diferencia de los repentinos y sospechosistas grupos de autodefensa que han brotado en localidades de varios estados (Guerrero incluido), policías como las que integra la CRAC empezaron a surgir hace 17 años y gozan del reconocimiento de las deficientes y corruptas autoridades estatales constitucionales.
Si bien es cierto que algo más de medio centenar de estos nuevos policías cometieron la imprudencia de marchar en Chilpancingo con sus armas (ninguna de uso exclusivo militar) junto con los profesores que se oponen a la nueva ley federal de educación, también dijeron que fue por la detención de uno de sus jefes que portaba una prohibida (salió al día siguiente bajo fianza). Y en nombre de la CRAC, Villar Castillo reprobó la que, aceptó, pareció ser una provocación, y atribuyó el incidente a que los nuevos policías quizá desconozcan “el reglamento interno que nos rige” y no tomaron en cuenta a los coordinadores de las cuatro Casas de Justicia: San Luis Acatlán, Espino Blanco, Citlaltepec y Ayutla de los Libres.
Nada que ver, pues, con lo que tanta preocupación viene causando: el florecimiento de autodefensas que, como sucedió hace un mes en Buenavista, Michoacán, motivaron al Ejército a la detención de 51 de ellos por uso de armas prohibidas y, probablemente, formar parte de un grupo delincuencial; ni con los nacidos en las comunidades indígenas de Chareto, Cheratillo, 18 de Marzo y Orúscato, en el municipio de Los Reyes de la misma entidad.
Por eso es relevante que el presidente y el secretario de la Comisión de Seguridad Pública del Senado (el priista Omar Fayad y el panista Fernando Yunes), junto con otros, quieran reunirse con el comisionado federal, Manuel Mondragón, y con varios especialistas, no desde luego para legalizar las autodefensas, sino para ver la manera de “apoyar legislativamente” la atención a un problema literalmente explosivo.
 

El asalto a la razón Carlos Marín,

Reformitas y gobernadorcitos

                 
Los gobernadores de Guerrero y Oaxaca no dan muestras de tener una estrategia política que les permita enfrentar el conflicto magisterial que los tiene, dicho suavemente, apergollados.
No se les ve capacidad para distender y encauzar el conflicto hacia un terreno institucional que atempere la confrontación y siente las bases de una solución permanente y de fondo.
Su paso como legisladores en las diferentes cámaras los dejó en blanco respecto de las posibilidades y salidas políticas que permite el marco legal para lograr una solución legislativa.
En vez de jugar con remiendos locales tropicalizados (Gabino Cué dixit), muy probablemente contrarios a la Constitución federal, Ángel Aguirre debió impulsar una iniciativa que reglamentara la reforma educativa, haciendo valer la facultad de iniciativa que confiere el artículo 71 (fracción III) constitucional a las legislaturas estatales.
La discusión se trasladaría al Congreso de la Unión y éste tendría la obligación de dictaminarla.
Pero optaron por hacerle al Tío Lolo…
 

El asalto a la razón Carlos Marín

Vergonzantes y retrógradas 'coordinados'

                  
Los marrazos del jueves al candado de la reja del Congreso guerrerense, el cristalazo del sábado en la Torre de Rectoría de la UNAM o el secuestro y quema de autobuses en Michoacán expresan la impotencia de un movimiento vergonzantemente político y esencialmente reaccionario (por fortuna deshilvanado, focalizado y reducido), que aprovecha lo que caiga para, mediante la victimización y denuncia de imaginarias “represiones”, asaltar espacios de poder que ha sido incapaz de conquistar legal, institucional y democráticamente.
Solo en Oaxaca los maistros de la coordinadora fueron capaces de hacerse de toda la sección 22 del SNTE aunque, ante la evidente corrupción del ex líder Enrique Rueda (promotor del paro que incubó a la APPO y pudrió siete meses la vida de la población), algo más de cuatro mil desertaron, volvieron al redil de Elba Esther Gordillo y crearon la sección 59.
En el Distrito Federal ganaron la titularidad de la sección 9, pero la perdieron en otra elección tan democrática, o no, como la que les permitió detentarla.
Lo que la coordinadora mueve en Guerrero, Michoacán o Chiapas representa una clara minoría porque sus banderas, más bien cachetonas pero cacareadas como “democráticas”, siguen siendo rechazadas por la mayoría de los profesores estatales.
A su vez, los inscritos en el CCH que alcahuetean a los cinco expulsados por violentos del plantel Naucalpan, quienes a pesar de conformar también otra “coordinadora”, no pudieron reunir más de 200 en la marchita que se desinfló con una veintena de acelerados tratando de “tomar” la Torre de Rectoría.
Distinto es el caso de otra coordinadora, la de los normalistas rurales de Michoacán, que ha demostrado, esta sí, que en sus escuelas truenan únicamente sus chicharrones.
Coordinados o no, a los profes disidentes, a ese pequeño sector del CCH y a esos michoacanos los identifica el mismo discurso rollero y antipedagógico del “No” a cualquier política educativa del Estado y a cualquier cambio lógico en los planes de estudio.
Unos y otros utilizan banderas coyunturales y un mismo discurso, por ejemplo, para inventar que la reforma educativa es para “privatizar” la enseñanza básica o que atenta contra la diversidad cultural y pluriétnica.
Descarados, los coordinados del magisterio quieren de facto evaluarse a sí mismos y conservar el sucio negocio del trasiego de plazas.
Vandálicos, los pancheros del CCH no toleran que se discuta siquiera la posibilidad de modernizar los planes de estudio; se niegan a las tutorías escolares y se cierran al aprendizaje de idiomas extranjeros.
Retrógradas, los normalistas rurales tampoco aceptan estudiar inglés (quizá tan solo alguna lengua indígena); se niegan al aprendizaje de las nuevas tecnologías, rechazan el concurso de plazas y exigen puesto seguro de manera automática
Coordinados activistas de la ignorancia colectiva, pues...