Por el Prof. Constantino Arias Manilla
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¿LOS TAMAULIPECOS DEBEMOS DE PAGAR LAS CULPAS DE ESTE NEFASTO GOBERNADOR SEÑOR. PRESIDENTE?
Egidio Torre Cantú. Como perrito se va con la cola entre
las piernas pero deja el estado militarizado, lo bueno es que le faltan 90
días para que termine su nefasta administración.
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¡Mira Manilla ustedes lo pusieron verdad! Pues ahora lo
aguantan, no se preocupen le faltan 90 días para que se baya
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CHIN CHIN YA ASTA LA CABEZA ME DUELE, DE TANTOS
PROBLEMAS DE TAMAULIPAS, LO BUENO ES QUE YA SE VAN.
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DE QUE SE VAN, SE
VAN, EN MI GOBIERNO NO AY LUGAR PARA LAS RATAS. ASESINOS, VAMOS A BARRER CON TODO.
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Ciudad Victoria
Tamaulipas. ¿Los Tamaulipecos debemos pagar las culpas del Gobernador Sr.
Presidente?
*Poco les importa a los tamaulipecos si el repudiado gobernador regresa
caminando o en un ataúd
Los tamaulipecos seguimos pagando los errores políticos, administrativos
y de seguridad cometidos por el aun Gobernador de Tamaulipas Egidio Torre
Cantú.
El desprecio del Ejecutivo Federal hacia el gobernante se ha visto
reflejado en sus visitas a la entidad, en las cuales ha sido más la simulación
que la acción, más la retórica de Osorio Chong y el mismo Peña Nieto que el
apoyo real, práctico y eficaz.
Si bien el Presidente inundó de soldados, marinos, armas y balas al
estado, se le olvidó un detalle; el rescate de un Estado no se logra
militarizándolo solamente, sino quitando de raíz lo que provoca que se viva en
un Estado fallido; En palabras llanas, debió darle un ultimátum a Egidio Torre
para que enderezara el barco y no lo hizo, con lo que se convirtió, junto con
Osorio Chong en cómplice y coparticipe de la derrota que el PRI sufrió en el
Estado, así como de los miles de tamaulipecos asesinados, extorsionados,
secuestrados.
Cuando fue a rescatar Michoacán, llevó en sus alforjas, además de la
presencia militar y un comisionado, nada menos que obras y programas por 45 mil
500 millones de pesos. Con ese recurso multimillonario se pueden generar
fuentes de empleo, iluminar bastamente comunidades y municipios, invertir en
complejos deportivos, cultura y educación, factores que, conjuntamente con el
combate a fondo a la delincuencia, traen consigo la estabilidad de un estado.
Lo mismo sucedió cuando fue a rescatar a Guerrero; el presupuesto
anunciado fue del orden de 30 mil millones de pesos…para el rescate de Guerrero
Dicho plan Incluyo obras como el desarrollo logístico e industrial del
Puerto Balsas, la Autopista Intercostera y la modernización del Puerto de
Acapulco.
En sus visitas a Tamaulipas, Peña Nieto ha cacheteado diplomáticamente
al Gobernador al venir con las bolsas vacías, sin un plan integral de rescate y
sin que se viera la mínima preocupación por inyectarle los tan necesarios
recursos económicos a un estado colapsado.
Muchas armas, muchos militares, mucha fuerza bélica es necesaria; sin
embargo, sin el apoyo financiero es completamente insuficiente; tal vez le
sirvió al presidente para vengarse por que el PRI perdió en el Estado la
votación para presidente, o quizá sus acciones de “secar” al gobernador fueron
un golpe de estado soterrado, quirúrgico; quizá fue la estrategia idónea para
maniatar y marginar a un gobernante incómodo. Pero esto no sirve, no aplica
cuando se trata de una nueva era en la que se busca la salvación de un estado,
de llevar esperanza y confianza a sus ciudadanos, a la sociedad que clama a
gritos apoyo para salir de la parálisis causada por quienes decían que los
gobernaban.
Un estadista verdadero no debe dirimir sus diferencias con sus
adversarios políticos utilizando como arena de batalla al pueblo que nada le ha
hecho; al contrario, el Gobierno Federal está en inmensa deuda con los
tamaulipecos.
Abofetear, estrangular política y económicamente al nuevo Gobernador no
sería válido cuando es la ciudadanía la que realmente sufre y paga culpas no
cometidas.
Si el encono es contra Egidio Torre Cantú, que proceda de la manera que
mejor le parezca; a final de cuentas las opciones del ejecutivo para castigar a
un Gobernador al que considera traidor e inepto, corrupto y cobarde son muchas.
Lo que no se vale es llevarse entre sus enconos, pleitos y ambiciones a
todo un estado, dejarlo sumido en la miseria, el desempleo, la inseguridad, la
corrupción y todas las plagas que lo azotan.
Si la causa por la cual no ha traído en sus visitas a Tamaulipas
recursos económicos se debe a la desconfianza de que sean desviados, robados o
simplemente mal empleados, la solución ya la dio el mismo pueblo al desalojar
al PRI de palacio de Gobierno; lo que viene ahora es simple; limpiar de arriba
hacia abajo la ´podredumbre.
En estas elecciones el pueblo dispuso no solo un cambio de gobernante
sino de partido, con todo lo que esto implica, esperando que esto garantice un
rescate integral, no solo militar.
Ahora bien, el Gobernador sabía que por su causa Tamaulipas estaba
castigado y aun así siguió aferrado a no dejar las migajas de poder que le
arrojaban; hoy al final de su mandato recibe el justo pago a su avaricia,
corrupción e ineptitud ya que sale en medio del escarnio, del repudio popular.
Huir de Tamaulipas pretextando una enfermedad que le “obligará” a guardar
reposo hasta después del 1 de Octubre es humillante, indigno, vergonzoso;
Sale por la puerta trasera de la historia, tal y como entró.
Egidio, sufre los estragos de haber negociado con el diablo a cambio de
poder y dinero.
Viejo, enfermo, sin aliados políticos y completamente solos enfrenta el
pago de facturas con el C.O. que le continúa poniendo lumbre y amenaza con
ejecutarlo a él y a su familia.
La suerte está echada. Exiliado, con miedo, se olvidó una vez más de su
enorme responsabilidad con millones de tamaulipecos y, a lo mucho, se limita a
ordenar la publicación a través de su caduca oficina de comunicación social
boletines que huelen a rancio, a enfermo.
Tal y como ya apesta el gobernador
En la oficina del tercer piso de palacio de Gobierno se baila ya la
danza de la muerte por alguien que no supo, jamás aprendió lo que era gobernar.
Ahora, los ciudadanos cobraron la factura y esperan ansiosos que termine
este sexenio de horror y muerte; sus esperanzas están cifradas en el que viene
y poco les importa la suerte de Egidio Torre; No pecamos de crueles cuando
decimos que muchísimos tamaulipecos estarían inmensamente felices de verlo en
la cárcel o bien, dentro de un ataúd. A ese grado es el rencor, la ira que dejó
sembrado a lo largo y ancho del territorio tamaulipeco.