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lunes, 23 de diciembre de 2013

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA Por: Lic.. Enrique López Sanavia,

CONJUNTO TIPICO TAMAULIPECO
Tomado del libro Vida y Obra de Norberto Treviño Zapata del autor Enrique López Sanavia.


 


 


El  Conjunto Típico Tamaulipeco, su música y su danza, han sido


 el  mejor mensaje de Tamaulipas a la República y al extranjero”.


Lic. Adolfo López Mateos


 


 


El Conjunto Típico Tamaulipeco, es creado institucionalmente y patrocinado por Norberto  Treviño Zapata. El  día 11 de marzo de 1959, emerge como un sol radiante de su regionalismo característico. Se le promueve   no solo en todos los rincones de  Tamaulipas, sino que trasciende  en el ámbito de  México y en el continente de América. Este grupo musical de origen regional, difunde su    folclore y sus valores en un total de  67 países que conocieron el sentir de un pueblo y la idiosincrasia de los tamaulipecos.


 


Al instituirse el conjunto típico,    por iniciativa de Treviño Zapata,  se   rescata, conserva y orienta la música, los  cantos y bailes regionales que se producían en aquella época,   dando a conocer    las vivencias del pueblo tamaulipeco. Había que difundir las acciones populares para poner en conocimiento  público el antecedente histórico del Estado.


 


Desde el momento de su formación, el Conjunto Típico Tamaulipeco, revivió danzas y cantos de la región, algunos no conocidos en el resto de nuestro país y fuera de nuestras fronteras. Al recibir múltiples invitaciones de presentación, el grupo musical, acepta  orgulloso y organiza   giras nacionales e internacionales, actuando en   Canadá, Estados Unidos y países de  Centro América y Venezuela, entre otros.


 


En el desarrollo de cada actuación, el  Conjunto Típico Tamaulipeco,  no solo planteaba su unidad vernácula sustentada en vivencias sociales de las que el lugareño se había dado para su sana diversión y su natural alegría.  Este grupo,   integrado por gentes del pueblo que habían recogido viejas tradiciones, de generación tras generación, proseguían con una originalidad de sana diversión. De los huertos, las plazas y las fiestas patronales, pasaron a los escenarios;   evolucionado constantemente,  hasta constituir un conjunto provisional valioso proveniente de las tradiciones de aldeas,  pueblos y congregaciones del Estado de Tamaulipas. 


 


Los integrantes del Conjunto Típico, no eran artistas profesionales, sino  rancheros que se caracterizaban por su indumentaria y vestimenta.  En cada actuación, se proyectaban lo que ellos mismos o sus antepasados habían  creado con el ingenio propio y su inspiración e ingenio  personal derivada de su interacción cotidiana. Ellos, no habían elaborado “una versión sobre el arte del pueblo, son el arte del pueblo mismo”.


 


Entre los grupos que integraban el Conjunto Típico Tamaulipeco, el de mas fidelidad a la región de donde  procedía, era “La Picota Montañesa de San Carlos, Tamaulipas”, la que  abarcaba el núcleo  musical y   el de danza.  Es decir que  ejecutaba sus partituras con singular maestría, utilizando flautas, análogas  a las de la sinfónica, de donde  salía  el tejido áudico en   distintos niveles tonales,   sobre  el que los bailarines bordaban sus movimientos; los puntos angulares del ritmo, venían de dos tambores decorados.  Con esos instrumentos los músicos jugaban, lanzándolos al aire y recobrándolos sin perder la continuidad musical. En tanto el grupo de danza, se movía con sorprendente agilidad, en una textura armónica, cuya coreografía de abanicos, peines, círculos y cruzamientos eran un alarde de inventiva sin falla.


 


Inicialmente los integrantes de la picota, hombres y mujeres, eran jóvenes, solo había dos hombres maduros y robustos que con gran soltura manejaban los tambores, arrojándoselos a distancia y por encima de los bailarines.  Nada hay igual o parecido a este jubiloso grupo de tamaulipecos de la Sierra de San Carlos.


 


El atavío que utilizaban era muy singular: los varones ceñido pantalón y larga chamarra de gamuza con flecos ornamentales, zapatos de tacón fuerte y sombrero norteño;  mientras que las mujeres  falda  y chamarra de gamuza y bota o botines de tacón fuerte y sombrero norteño.


 


En éste grupo musical, uno de los músicos canta, en tanto los bailarines  resbalan suavemente el paso, cruzando al frente la punta del zapato como si limpiaran el piso, y cuando termina el verso   que suele ser cuarteta o espínela, humorístico, alusivo y picante el zapateado se vuelve duro y frenético y la pareja se mueve caracoleando el ritmo,  con enamorada picardía de corral, terca y perseguidora.  El ingenio luce la  improvisada copla o se ajusta a los nombres tradicionales; el caimán, el querreque o la petenera.


 


El material vernáculo, no solo interesa  por el beneficio de las comunidades en su sano esparcimiento, sino como material de inspiración para compositores de música culta. Muy conocidas  son las obras de este origen, tanto en México como en el extranjero:  el Guapango de Moncayo, los Sones de Mariachi Galindo, la Sinfonía de la India y la Republicana del Maestro Chávez; Janitzio de Revueltas y obras de Mabarak, Kuri, Aldana, Enríquez, Ayala, Velásquez y Adomín.


 


El significado y origen preciso de la palabra "huapango" ha dado lugar a polémicas. Las tres posturas más conocidas son las siguientes: a) Proviene del náhuatl "cuauhpanco", que significa leño de madera; "ipan", sobre él; y "co", lugar: es decir, sobre el tablado o sobre la tarima, por lo que los bailes de tarima están comprendidos dentro del huapango. b) Es una alusión a los pobladores del Pango (refiriéndose al Pánuco, río que marca el límite entre los estados de Veracruz y Tamaulipas), a través de una síncopa cuyo significado probablemente haya sido "los cantos y bailes de los huastecos del Pango". Es decir, música y baile de los del Pánuco. c) Es una deformación o derivación de la palabra que da nombre a un canto flamenco: fandango, el cual, además de estar ligado a la génesis del huapango, sirve como vocablo para designar las fiestas en las cuales se ejecuta son huasteco. Para otros, "huapango" simplemente quiere decir "son huasteco": el son que se toca en las huastecas..


 


En 1960, el Conjunto Típico Tamaulipeco, con gastos cubiertos por el Gobierno Federal, viaja por Centro América,  recorriendo Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Venezuela.  La admiración fue general,  cosechando aplausos en cada actuación que tenía frente a un público maravillado por el arte regional. Fueron gratas las  frases de estímulo para sus integrantes,  porque aunque causaban extrañeza,  hacían una demostración de las tradiciones tamaulipecas.


 


Terminada  la gira,  los integrantes del Conjunto  Típico venían gustosos, pero con cueras sin los flecos, porque las multitudes se quedaron con ellas para recordar a éstos grandes  tamaulipecos, que dejaron sentidos recuerdos de su fuerza artesanal e imagen creadora del pueblo mexicano.


 


Causaron profunda impresión en los miles de espectadores nacionales y extranjeros que asistieron al Festival Internacional de Casals, el entusiasmo de nuestros artistas y el sabor de la música  del Conjunto Típico Tamaulipeco. A nuestro Estado le corresponde el orgullo de haber editado tres documentos gráficos de música regional grabada en discos, por que había el  deseo de conservar la tradición   vernácula del pueblo tamaulipeco.


 


De nueva cuenta en el año de 1961, el conjunto  tuvo 104 actuaciones de las cuales 46 fueron en nuestro Estado, 11 en otras entidades del país y 47 en el extranjero, viajando por Norteamérica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Venezuela, llevando el mensaje de arte, alegría y de cordial amistad tamaulipeca.


 


Ese era el  Conjunto Típico Tamaulipeco, “un espléndido mosaico de música y baile vernácula, representando una actividad piloto de arte mexicano,   el primero en su clase en la República  y un gran ejemplo a seguir de la cultura popular y del meritorio esfuerzo de Tamaulipas”, como sostenía el  Lic. Miguel Álvarez Acosta, Embajador Cultural de México.


Norberto Treviño Zapata,  expresaba con gran fervor, cuando se le inquiría sobre el antecedente de éste grupo regional: “Nos propusimos formar este conjunto que interpreta la música y baile de nuestra entidad”, el mismo que dio “prestigio, publicidad y nos ha dado a conocer como pueblo vigoroso, alegre, artista, entusiasta y patriota”.  “El Conjunto Típico Tamaulipeco creado por nuestra iniciativa, ha logrado recoger, encauzar y difundir la música, danza y cantos que son de nuestro pueblo, que sabe expresar el arte y la belleza en sus múltiples formas. El conjunto es el arte vernáculo, es el exponente del pueblo mismo”.
 


Estamos convencidos de que Tamaulipas debe brillar de nueva cuenta con nuestro regionalismo y tradiciones. Ojalá algún día se vuelva a implementar   presentaciones de ésta naturaleza tanto del conjunto típico tamaulipeco que aún subsiste como de otros grupos regionales que conservan su historia y su tradición. Rescatemos ésta música y bailes regionales e indumentarias típicas de Tamaulipas.


 


 

viernes, 24 de mayo de 2013

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA Por: Lic.. Enrique López Sanavia,


CONJUNTO TIPICO TAMAULIPECO

Tomado del libro Vida y Obra de Norberto Treviño Zapata del autor Enrique López Sanavia.

 

 

El  Conjunto Típico Tamaulipeco, su música y su danza, han sido

 el  mejor mensaje de Tamaulipas a la República y al extranjero”.

Lic. Adolfo López Mateos

 

 

El Conjunto Típico Tamaulipeco, es creado institucionalmente y patrocinado por Norberto  Treviño Zapata. El  día 11 de marzo de 1959, emerge como un sol radiante de su regionalismo característico. Se le promueve   no solo en todos los rincones de  Tamaulipas, sino que trasciende  en el ámbito de  México y en el continente de América. Este grupo musical de origen regional, difunde su    folclore y sus valores en un total de  67 países que conocieron el sentir de un pueblo y la idiosincrasia de los tamaulipecos.

 

Al instituirse el conjunto típico,    por iniciativa de Treviño Zapata,  se   rescata, conserva y orienta la música, los  cantos y bailes regionales que se producían en aquella época,   dando a conocer    las vivencias del pueblo tamaulipeco. Había que difundir las acciones populares para poner en conocimiento  público el antecedente histórico del Estado.

 

Desde el momento de su formación, el Conjunto Típico Tamaulipeco, revivió danzas y cantos de la región, algunos no conocidos en el resto de nuestro país y fuera de nuestras fronteras. Al recibir múltiples invitaciones de presentación, el grupo musical, acepta  orgulloso y organiza   giras nacionales e internacionales, actuando en   Canadá, Estados Unidos y países de  Centro América y Venezuela, entre otros.

 

En el desarrollo de cada actuación, el  Conjunto Típico Tamaulipeco,  no solo planteaba su unidad vernácula sustentada en vivencias sociales de las que el lugareño se había dado para su sana diversión y su natural alegría.  Este grupo,   integrado por gentes del pueblo que habían recogido viejas tradiciones, de generación tras generación, proseguían con una originalidad de sana diversión. De los huertos, las plazas y las fiestas patronales, pasaron a los escenarios;   evolucionado constantemente,  hasta constituir un conjunto provisional valioso proveniente de las tradiciones de aldeas,  pueblos y congregaciones del Estado de Tamaulipas. 

 

Los integrantes del Conjunto Típico, no eran artistas profesionales, sino  rancheros que se caracterizaban por su indumentaria y vestimenta.  En cada actuación, se proyectaban lo que ellos mismos o sus antepasados habían  creado con el ingenio propio y su inspiración e ingenio  personal derivada de su interacción cotidiana. Ellos, no habían elaborado “una versión sobre el arte del pueblo, son el arte del pueblo mismo”.

 

Entre los grupos que integraban el Conjunto Típico Tamaulipeco, el de mas fidelidad a la región de donde  procedía, era “La Picota Montañesa de San Carlos, Tamaulipas”, la que  abarcaba el núcleo  musical y   el de danza.  Es decir que  ejecutaba sus partituras con singular maestría, utilizando flautas, análogas  a las de la sinfónica, de donde  salía  el tejido áudico en   distintos niveles tonales,   sobre  el que los bailarines bordaban sus movimientos; los puntos angulares del ritmo, venían de dos tambores decorados.  Con esos instrumentos los músicos jugaban, lanzándolos al aire y recobrándolos sin perder la continuidad musical. En tanto el grupo de danza, se movía con sorprendente agilidad, en una textura armónica, cuya coreografía de abanicos, peines, círculos y cruzamientos eran un alarde de inventiva sin falla.

 

Inicialmente los integrantes de la picota, hombres y mujeres, eran jóvenes, solo había dos hombres maduros y robustos que con gran soltura manejaban los tambores, arrojándoselos a distancia y por encima de los bailarines.  Nada hay igual o parecido a este jubiloso grupo de tamaulipecos de la Sierra de San Carlos.

 

El atavío que utilizaban era muy singular: los varones ceñido pantalón y larga chamarra de gamuza con flecos ornamentales, zapatos de tacón fuerte y sombrero norteño;  mientras que las mujeres  falda  y chamarra de gamuza y bota o botines de tacón fuerte y sombrero norteño.

 

En éste grupo musical, uno de los músicos canta, en tanto los bailarines  resbalan suavemente el paso, cruzando al frente la punta del zapato como si limpiaran el piso, y cuando termina el verso   que suele ser cuarteta o espínela, humorístico, alusivo y picante el zapateado se vuelve duro y frenético y la pareja se mueve caracoleando el ritmo,  con enamorada picardía de corral, terca y perseguidora.  El ingenio luce la  improvisada copla o se ajusta a los nombres tradicionales; el caimán, el querreque o la petenera.

 

El material vernáculo, no solo interesa  por el beneficio de las comunidades en su sano esparcimiento, sino como material de inspiración para compositores de música culta. Muy conocidas  son las obras de este origen, tanto en México como en el extranjero:  el Guapango de Moncayo, los Sones de Mariachi Galindo, la Sinfonía de la India y la Republicana del Maestro Chávez; Janitzio de Revueltas y obras de Mabarak, Kuri, Aldana, Enríquez, Ayala, Velásquez y Adomín.

 

El significado y origen preciso de la palabra "huapango" ha dado lugar a polémicas. Las tres posturas más conocidas son las siguientes: a) Proviene del náhuatl "cuauhpanco", que significa leño de madera; "ipan", sobre él; y "co", lugar: es decir, sobre el tablado o sobre la tarima, por lo que los bailes de tarima están comprendidos dentro del huapango. b) Es una alusión a los pobladores del Pango (refiriéndose al Pánuco, río que marca el límite entre los estados de Veracruz y Tamaulipas), a través de una síncopa cuyo significado probablemente haya sido "los cantos y bailes de los huastecos del Pango". Es decir, música y baile de los del Pánuco. c) Es una deformación o derivación de la palabra que da nombre a un canto flamenco: fandango, el cual, además de estar ligado a la génesis del huapango, sirve como vocablo para designar las fiestas en las cuales se ejecuta son huasteco. Para otros, "huapango" simplemente quiere decir "son huasteco": el son que se toca en las huastecas..

 

En 1960, el Conjunto Típico Tamaulipeco, con gastos cubiertos por el Gobierno Federal, viaja por Centro América,  recorriendo Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Venezuela.  La admiración fue general,  cosechando aplausos en cada actuación que tenía frente a un público maravillado por el arte regional. Fueron gratas las  frases de estímulo para sus integrantes,  porque aunque causaban extrañeza,  hacían una demostración de las tradiciones tamaulipecas.

 

Terminada  la gira,  los integrantes del Conjunto  Típico venían gustosos, pero con cueras sin los flecos, porque las multitudes se quedaron con ellas para recordar a éstos grandes  tamaulipecos, que dejaron sentidos recuerdos de su fuerza artesanal e imagen creadora del pueblo mexicano.

 

Causaron profunda impresión en los miles de espectadores nacionales y extranjeros que asistieron al Festival Internacional de Casals, el entusiasmo de nuestros artistas y el sabor de la música  del Conjunto Típico Tamaulipeco. A nuestro Estado le corresponde el orgullo de haber editado tres documentos gráficos de música regional grabada en discos, por que había el  deseo de conservar la tradición   vernácula del pueblo tamaulipeco.

 

De nueva cuenta en el año de 1961, el conjunto  tuvo 104 actuaciones de las cuales 46 fueron en nuestro Estado, 11 en otras entidades del país y 47 en el extranjero, viajando por Norteamérica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Venezuela, llevando el mensaje de arte, alegría y de cordial amistad tamaulipeca.

 

Ese era el  Conjunto Típico Tamaulipeco, “un espléndido mosaico de música y baile vernácula, representando una actividad piloto de arte mexicano,   el primero en su clase en la República  y un gran ejemplo a seguir de la cultura popular y del meritorio esfuerzo de Tamaulipas”, como sostenía el  Lic. Miguel Álvarez Acosta, Embajador Cultural de México.

Norberto Treviño Zapata,  expresaba con gran fervor, cuando se le inquiría sobre el antecedente de éste grupo regional: “Nos propusimos formar este conjunto que interpreta la música y baile de nuestra entidad”, el mismo que dio “prestigio, publicidad y nos ha dado a conocer como pueblo vigoroso, alegre, artista, entusiasta y patriota”.  “El Conjunto Típico Tamaulipeco creado por nuestra iniciativa, ha logrado recoger, encauzar y difundir la música, danza y cantos que son de nuestro pueblo, que sabe expresar el arte y la belleza en sus múltiples formas. El conjunto es el arte vernáculo, es el exponente del pueblo mismo”.
 

Estamos convencidos de que Tamaulipas debe brillar de nueva cuenta con nuestro regionalismo y tradiciones. Ojalá algún día se vuelva a implementar   presentaciones de ésta naturaleza tanto del conjunto típico tamaulipeco que aún subsiste como de otros grupos regionales que conservan su historia y su tradición. Rescatemos ésta música y bailes regionales e indumentarias típicas de Tamaulipas.

 

 

miércoles, 22 de mayo de 2013

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA Por: Lic.. Enrique López Sanavia,


HOMENAJE A NORBERTO TREVIÑO ZAPATA

(Tomado del Libro Vida y Obra de Norberto Treviño Zapata del autor Enrique López Sanavia)

 

 

Los homenajes y reconocimientos, no se dan a capricho de nada ni de nadie. Se derivan de los acontecimientos y actuaciones trascendentes  de los hombres durante su  corta o larga  existencia histórica.

 

Por eso, rendir homenaje a Norberto Treviño Zapata,  es recordar  con entera gratitud y  profundo respeto, al ciudadano ejemplar; al hombre visionario cuya dimensión cubre las necesidades de su pueblo; al profesional honesto e infatigable  formador de culturas y de conciencias tamaulipecas; al Gobernador  que fue  símbolo teórico y práctico de la modernización del Estado de Tamaulipas, derivado de sus emprendedoras campañas colectivas  de trabajo.

 

Reconocimientos y homenajes de naturaleza internacional, nacional y estatal,  faltaron para éste gran hombre. Merecía más por sus acciones demostradas  a lo largo de su vida productiva en beneficio social. Mas  sin embargo,   las pocas designaciones, preseas, placas y bustos  que le fueron concedidos en vida y después de fallecido,   rubrican y perpetúan  su  insigne nombre:

 

·      Designación como el “Impulsor de la Educación y Amigo de los Maestros”  Magisterio Tamaulipeco. 1961

 

·      Designación de Mutualista Distinguido. Tercera Asamblea de Pleno Central de la Mutualidad de Tamaulipas. 12 de febrero de 1962.

 

·      Presea “Rosa Blanca de la Lealtad a México”. Club de Mujeres Profesionistas y de Negocios de México” 1989.

 

·      Develación del Busto del Dr. Norberto Treviño Zapata, por haber promulgado el Decreto de Emancipación Municipal de Río Bravo.  1994.

 

·      Imposición de su nombre al Hospital General de la Zona Nº. 13 del IMSS en Matamoros, Tamaulipas. Enero de 1996

 

·      Develación de Placa y Busto del Dr. Norberto Treviño Zapata en la explanada de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde permanece la urna funeraria que guarda sus cenizas y sus restos mortales. Cd. Victoria, Tamaulipas. 1998.

 

·      Inclusión de su nombre a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad  Autónoma de Tamaulipas. Honor a quien honor merece.  Por acuerdo  universitario, a partir del día 19 de agosto de 1998.

 

·      Develación de la Placa en los patios del edificio del Casino Ganadero de Ciudad Victoria, Tamaulipas, el día 20 de marzo de 1999, como  reconocimiento póstumo al Dr. Norberto Treviño Zapata, gran impulsor de la ganadería tamaulipeca; por acuerdo del Consejo Directivo de fecha 17 de septiembre de 1998. El Gobernador Tomas Yarrington Ruvalcaba develó la placa referida.

 

·      Homenaje póstumo al Dr. Norberto Treviño Zapata el 16 de agosto de 1999, al cumplir el 1º aniversario de su sentido fallecimiento.  Ceremonia realizada a las 10:30 horas en el teatro Amalia G. de Castillo Ledón del Centro Cultural Tamaulipas de Ciudad Victoria.

 

·      Se le impuso el nombre de Dr. Norberto Treviño Zapata al Hospital General de Ciudad Victoria, Tamaulipas, como  un reconocimiento a  quien fue garante de la salud tamaulipeca. 1999.



·      Imposición del nombre de Dr. Norberto Treviño Zapata a la Calle 16, en el tramo correspondiente entre Avenida Carrera Torres y el Libramiento Naciones Unidas, de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Esta determinación se hizo  en su  honor,  porque fue quien ordenó el  trazo de esa ruta, que pasa por el Conjunto Habitacional de Viviendas Populares. 

 

Tal vez, hicieron falta otros y mayúsculos reconocimientos,  en vida,    tanto en el seno del Congreso de la Unión, en la Unión Nacional de Médicos, en la Universidad Nacional Autónoma de México,  en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en el municipio de Matamoros, Tamaulipas, y en   nuestra  Entidad Federativa. 

 

Tenía méritos suficientes y de sobra, no solo para una medalla  o   galardones de aprecio y estima, atendiendo  no solo  a su estatura pública y política, sino porque simple y sencillamente era visible su  perfil y empeño de servir a los demás; más sin embargo, esos reconocimientos  faltantes u omitidos, por azares del destino, no se surtieron en su tiempo. Lejos de todo ello, la actuación de éste prócer tamaulipeco sin medallas no le resta trascendencia de su actuación, porque es la historia viva la que descubre  su fortaleza y sus propósitos  múltiples de intenso  beneficio colectivo. 

 

 

jueves, 18 de abril de 2013

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA Por: Lic. Enrique López Sanavia


 

PREAMBULO DEL LIBRO

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA

 

 
 
 
 
 
 
 
 
Hay vidas humanas que jamás se olvidan, porque es plena y notoria su realización individual; porque dejan de manera irrepetible, no una sino muchas huellas perennes en la historia y en la sociedad generacional donde  subsisten y se desenvuelven. Es esa fuerza de voluntad o ese ánimo fecundo y creativo, la razón de ser, que decide e  incide en la participación social de cada cual.

 

Destacan en un lugar y una época determinada, ciertas existencias humanas que coadyuvan en el desarrollo colectivo, sobremanera,  cuando se  entregan de manera absoluta e ininterrumpida  al servicio comunitario. Es  una actividad de favoritismo social,  producto del deseo innato de apoyar de manera organizada, responsable y eficiente a los demás, así como, de un empeño indefinible de gobernar a sus semejantes de manera óptima y positiva, materializando la esencia teleológica que a cada persona los origina y los  inspira.

 

Esas vidas y  esas obras, paralelas entre sí,  se recuerdan con profundo respeto y con una admiración sostenida por cuantos, en su tiempo, lo rodearon  o lo rodean y por  quienes hoy se enteran de su antecedente histórico,  integral e imborrable, que llena páginas completas  en el libro del devenir social de su tiempo, forjando paulatinamente, una directriz y  un acicate psicológico de imitación ciudadana, el cual se  surte  por el reconocimiento de la azarosa   actividad  personal y de la entusiasta labor proyectada y canalizada  en beneficio público.  De esa manera, el quehacer público  es el que descubre éste tipo de personalidades singulares.

 

La historia de México, está llena de importantes acontecimientos  y de claros prototipos de personalidades que han destacado y destacan por sus obras, brillando en la función pública y en el servicio social, puliendo ambos actos, los que se basan en la honestidad y en la eficiencia.

 

En Tamaulipas, Norberto Treviño Zapata, es uno de esos baluartes, insustituibles, que representa una  suprema  antorcha viviente, cuya luminosidad  nunca se ha extinguido, ya que su estatura individual fue diáfana y humanística en sentidos diversos y ámbitos temporales polifacéticos: como  ciudadano, médico, catedrático universitario,  luchador social y político, servidor público en niveles distintos, Diputado Local y Federal, Senador de la República, Gobernador de Tamaulipas  y Diplomático de México.

 

Como médico, trasciende su acción no solo por el hecho de cumplir con el Juramento Hipocrático y esmerarse en brindar una continua y generosa asistencia a quienes  se apersonaban tanto en su consultorio como en los centros médicos donde estuvo al frente, atendiendo profesionalmente a quienes se acercaron y requerían apoyo medicinal, sino incluso a  grandes figuras de la política nacional, que  directa o indirectamente coadyuvaron en su ascenso público y político. Es en el período de los años de 1940 a 1946, cuando florece una técnica de modernidad en beneficio de la salud mexicana, coadyuvando en ella, al serle otorgado el nombramiento de Jefe del Departamento de Estudio y Planeación de Obras Asistenciales creado dentro del plan de hospitales en el país, donde fue el coordinador responsable de los trabajos de los Hospitales Generales  Centrales de Guadalajara, Jalisco y de San Luis Potosí, además de los Hospitales Generales Regionales de Ciudad Juárez, Chihuahua; Ciudad Obregón, Sonora; Tampico, Tamaulipas; Veracruz, Veracruz; Santiago Ixcuintla, Nayarit; y Tlanepantla, Estado de México. Sumado a ello, se encargó del Hospital Rural de Ometepec, Guerrero,  los Hospitales Ejidales de la Laguna, en Torreón, Coahuila y el de los Mochis, Sinaloa. Por otra parte, como médico, defiende con denuedo y hace respetar los derechos  y garantías insoslayables de sus camaradas de profesión. Bajo esa óptica, se  descubre y consolida su  férrea convicción de participación cívica,  pese a la crítica infundada hacia su conducta de rectitud y exigencia, que no es disuadida ni mermada,  constituyendo a la postre un valeroso puntal en la construcción y   cristalización ideológica de la medicina, la que  se fue consolidando en el momento social que vivió.

 

Como Catedrático, destaca en la docencia de la Facultad de Medicina de la UNAM, por el formal manejo cognoscitivo de las materias impartidas y por la accesible transmisión del saber a las múltiples generaciones estudiantiles. Esta enseñanza, no solo la efectúa en la cátedra, ni durante su ejercicio profesional o antes de incursionar en la política institucional, sino después del desempeño de la función  gubernamental, todo ello, derivado de su honda vocación de servicio a la enseñanza  médica y a la práctica adquirida, reencontrándose con  sus discípulos que  supieron   valorar su  acervo  e íntegro perfil universitario.

 

Como Luchador Social, se convierte en insobornable defensor de las garantías médicas y  de los derechos inherentes a su profesión, al actuar como representante del grupo médico nacional,  participando no sólo como vertiente de  opinión política, sino   como ejemplo médico en los  momentos supremos  en que se requirió   su  intervención durante  el movimiento nacional,  verificado en el año de 1994, coronando de esa manera,  su irrompible  filosofía de vigía de derechos,  que sin razón alguna  eran  relegados en ese tiempo. Ante su coparticipación atenta  y respetuosa en los  reclamos médicos,  se  logra obtener    el pleno    reconocimiento gubernamental de la solución a las necesidades médicas  prioritarias de la nación.

 

Como Servidor Público, en sus diversas facetas,  cumple  con la función  y responsabilidad asignada, pero además  pugna por acelerar la acción de salubridad general, proclamando la prevención de la salud del niño y de la familia, así como lo relativo a la organización escolar. Debe calificarse a Norberto Treviño Zapata, como el pionero de la planificación familiar en México y como el fundador del Sistema de Escuelas para Padres y Madres de Familia en la República Mexicana.

 

Como Diputado Federal, alcanza el honroso cargo de Presidente de la Gran Comisión  de la Cámara de Diputados de la XLII Legislatura. Desde esa representación pública,  impulsa el otorgamiento de los derechos políticos a la mujer mexicana, que en otrora tiempo había sido relegada e indiscriminada por la clase política del ayer superado. Su proyección de estadista, se consolida  al reconocer en la mujer de su tiempo, sus derechos y la posibilidad jurídica de ocupar posiciones públicas, sin discriminación alguna. Es de destacar que en 1954,  accede como diputada federal la primera  mujer: Lic. Aurora Jiménez Palacios  que resultó electa en uno de los distritos electorales  del Estado de Baja California.  Por otra parte, su perfil de respeto democrático quedó demostrado cuando en 1961 se surte un hecho sin precedente histórico en Tamaulipas, al reconocer durante su periodo gubernamental, el resultado de la elección municipal del Ayuntamiento de Altamira, donde Doña Aurora Cruz de Mora, es la primera mujer que  obtiene y desempeña el  honroso cargo de Presidente Municipal.  Dos hechos históricos, donde la mujer californiana y tamaulipeca obtienen triunfos electorales y donde a Norberto Treviño Zapata le toca participar como eje e impulsor de  los derechos  políticos del género femenil.

 

Como Gobernador del Estado, nadie lo podrá negar, es el gran constructor del Tamaulipas Moderno. Programó y edificó una magna red carretera y caminos vecinales en toda la geografía tamaulipeca, producto de su visión del futuro inmediato comercial y turístico, logrando con ello realizar la primer Carretera Ribereña Fronteriza, que existe en el norte de la República; así como la carretera Victoria-Tula que es la “llave que comunica a Tamaulipas con el interior de la República”, cambiando sustancialmente la fisonomía de comunicación regional y permitiendo sacar al pueblo del ostracismo y subdesarrollo en que vivía,  circunstancias todas éstas  que permitieron elevar el nivel de interacción entre  los tamaulipecos, sus comunidades  entre sí y  del Estado para con otras entidades federativas vecinas.  El municipio de Reynosa, no se queda atrás, porque  en beneficio  de la colectividad se construye la carretera San Fernando-Reynosa, red importante que vino a fortalecer la comunicación  social y promovió el desarrollo del agro tamaulipeco. Sin descuidar otros rubros de su administración pública, realiza obras de irrigación logrando   ocupar el segundo lugar en el país con  tierras de riego; en obras de  agua potable y alcantarillado,  se llega a ocupar el primer lugar en la república en  habitantes beneficiados; en obras de electrificación en el  campo y localidades, crecen las mismas, pugnando  por la conformación  monumental de la Termoeléctrica de Río Bravo; en el  deporte incrementa su actividad en los niveles escolar, inter-escolar, rural, municipal, regional y estatal, produciendo deportistas que obtienen primeros y segundos lugares en  eventos nacionales e internacionales, donando sus medallas y preseas, que son depositadas en el Pabellón de Trofeos construido por su gobierno; en cultura, se proyectan y crean Organismos que promueven, accionan y despiertan el interés y la participación ciudadana; en salud se multiplica la medicina preventiva contra enfermedades epidémicas y se  inicia un proceso de   edificación y ampliación de hospitales y clínicas de todo tipo, tanto en la ciudad como en el área rural; ocupa  Tamaulipas, primerísimos lugares en el país, en cooperación de particulares a la educación; en  la construcción y reconstrucción de escuelas, donde se logra un récord nacional al construir  y reconstruir una  escuela cada tres días durante su periodo gubernamental; en el otorgamiento de pensiones a los maestros federalizados, hace  destacar a Tamaulipas, a nivel nacional como el primer Estado en ésta prestación; conserva por mucho tiempo, el primer lugar en la recepción de viajeros turistas en el tráfico fronterizo de toda la república.

 

En suma, como Gobernador Constitucional del Estado,  cargo  conferido por el voto popular, fue un natural benefactor de  hombres, mujeres y niños, campesinos, obreros, maestros, ganaderos, agricultores, citricultores, comerciantes, industriales, deportistas, artistas,  quienes  por los hechos generados  conocieron y supieron valorar la eficiencia y la eficacia del servicio público desarrollado.

 

Como Diplomático, fue el perfecto mediador consular  que en el año de 1974  inicia  y consolida  las bases necesarias para  la reanudación de las  relaciones políticas de México con el Vaticano, fructificando ese nexo,  gracias a  su paciencia y sensibilidad en el trato, a su manifiesta  cordialidad  e incomparable don de gentes que tenía como persona. Tuvieron que pasar muchos años para que un hombre de ésta talla fuera  el hilo  fundamental que reiniciara el contacto  recíproco entre estas dos naciones, cuya comunicación estaba rota desde el año de 1857.

 

Por todo ello, por el rico historial y  la fructífera trayectoria de servicio público de éste insigne valor tamaulipeco, por su singularidad  en la realización de obras consolidadas e insuperables ubicaron al Estado de  Tamaulipas, en su tiempo,  como ejemplo nacional al ocupar primeros lugares en diversos rubros de la función gubernamental, mismos que constituyen una lección cívico política para los tamaulipecos y para otros Estados hermanos que recibieron su benéfica influencia, entre lo que destaca la aplicación de sus métodos de trabajo, de organización gubernamental y de las  actividades públicas que obtuvieron el consenso y la cooperación de los particulares, constituyen   éstos datos trascendentes, factor importante para no dejar pasar  por desapercibida su acción pública, sobremanera para que las nuevas generaciones tamaulipecas,  aprecien su perfil  representativo de  un sólido producto de enseñanza. 

 

Por esas trascendentales razones, por constituir camino y antorcha luminosa el sentido existencial de Norberto Treviño Zapata, es merecido su reconocimiento en este libro, toda vez que a una vida plena de realizaciones “hay dos maneras de difundir la luz. Ser lámpara que la produce o espejo que la refleja”, según conceptos de Wharton, demostrando  en este trabajo de investigación   que   la actuación titánica  de éste prócer tamaulipeco es y será lámpara que ilumine a los tamaulipecos, por haber sido guía y ejecutor del cambio   fisonómico  de nuestro territorio “estructura del aparato circulatorio de nuestro Estado”.  Descanse en Paz.

 

 

 

Ciudad Victoria, Tamaulipas, abril de 1999

 

 

 

ENRIQUE LOPEZ SANAVIA