martes, 26 de febrero de 2013


EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

Y ES MEDIO MAMÓN

Por Ramón Durón Ruiz

L

as sabias abuelas de mi tierra, –doctoradas en la escuela de la vida– dicen que llegamos a esta humanidad desnudos y habremos de partir desnudos. Al partir, lo único que nos llevamos es el amor que nos dieron, lo único que dejamos el odio y el rencor, o el amor y la paz que fuimos capaces de sembrar.

Por eso si el tiempo es una gran bendición que la vida te provee, no consientas que la llegada del dolor, de los problemas o la adversidad, apague la fuerza del amor y la luz que vive en tu divinidad interior.

Los pretextos para no triunfar, para no accesar a los poderes y dones que la vida tiene y no hacer bien las cosas, son el camino que utilizan los fracasados y los pendejos; tú llegaste a trascender y a dejar una profunda huella, hoy cree en el ser más maravilloso de la vida: TÚ MISMO.

Hay un dicho popular que dice: “Es una lástima que el lapso entre ser demasiado joven y demasiado viejo sea tan breve, que tengamos que decir con tristeza: ¡Qué temprano se nos hizo tarde!”1

Por eso el viejo Filósofo te dice con cariño, que no dejes que temprano se te haga tarde… hoy arremángate las mangas de la camisa y ponte a trabajar en tu armonía, en tu bienestar, en tu alegría, en la felicidad propia y la de los tuyos, porque la mejor manera de recibir es dando.

Cuando la vida te enseña a observar, verás que nunca tropezará un perro o un gato, por la sencilla razón que hay armonía de su cuerpo con el cosmos. Cuando observas las bellas mañanas o los atardeceres naranjas, ves que existe un orden perfecto para el universo, ese orden lo hay en tu cuerpo.

Hoy quiero retomar unas ideas del escritor argentino y monje benedictino: Mamerto Menapace y parafrasearlas para usted: “Mi percepción a medida que envejezco es que no hay días malos.

Hay días de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, ningún día es malo. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un día tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y apegos.

Por eso, no debemos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje. Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla, depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad.

Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. ‘Ser feliz es una decisión’. Con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer para construir un buen día, porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: 1.- A aprender a amar; 2.- A dejar huella y 3.- A ser felices. Cuando eres capaz de compartir las penas… se achican. Cuando compartes las alegrías… se agrandan.”2

Resulta que un maestro de matemáticas, queriéndoles hacer una broma a sus alumnos les dice:

Jóvenes, aquí les va un problema: Un avión sale de Monterrey con una velocidad de crucero de 700 Km/h. va a una altitud de 33 mil pies, con una presión de 1.004mm de Hg, la humedad relativa es del 66% y la temperatura es de cero grados centígrados; la tripulación está compuesta por 7 personas; la capacidad de la nave es de 90 pasajeros; el baño está ocupado. La pregunta es... ¿Cuántos años tengo?

Los alumnos se miran extrañados entre sí, mientras uno de ellos levanta la mano y responde:

¡Tiene 50 años, maestro!

Efectivamente, tengo 50 años -Exclama sorprendido el profesor- pero... ¿cómo fregaos supiste?

Lo que pasa -responde el joven- es que tengo un primo que tiene 25 años… ¡y es medio mamón!

1. http://www.slideshare.net/maricarmencoaching/las-etapas-de-la-vida-junto-a-los-rboles

2. http://www.facebook.com/notes/dotto-models/balance-del-a%C3%B1o-seg%C3%BAn-mamerto-menapace/509407822415459

filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook: filosofoguemez/Twitter: @filosofoguemez

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