jueves, 18 de abril de 2013

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA Por: Lic. Enrique López Sanavia


 

PREAMBULO DEL LIBRO

VIDA Y OBRA DE NORBERTO TREVIÑO ZAPATA

 

 
 
 
 
 
 
 
 
Hay vidas humanas que jamás se olvidan, porque es plena y notoria su realización individual; porque dejan de manera irrepetible, no una sino muchas huellas perennes en la historia y en la sociedad generacional donde  subsisten y se desenvuelven. Es esa fuerza de voluntad o ese ánimo fecundo y creativo, la razón de ser, que decide e  incide en la participación social de cada cual.

 

Destacan en un lugar y una época determinada, ciertas existencias humanas que coadyuvan en el desarrollo colectivo, sobremanera,  cuando se  entregan de manera absoluta e ininterrumpida  al servicio comunitario. Es  una actividad de favoritismo social,  producto del deseo innato de apoyar de manera organizada, responsable y eficiente a los demás, así como, de un empeño indefinible de gobernar a sus semejantes de manera óptima y positiva, materializando la esencia teleológica que a cada persona los origina y los  inspira.

 

Esas vidas y  esas obras, paralelas entre sí,  se recuerdan con profundo respeto y con una admiración sostenida por cuantos, en su tiempo, lo rodearon  o lo rodean y por  quienes hoy se enteran de su antecedente histórico,  integral e imborrable, que llena páginas completas  en el libro del devenir social de su tiempo, forjando paulatinamente, una directriz y  un acicate psicológico de imitación ciudadana, el cual se  surte  por el reconocimiento de la azarosa   actividad  personal y de la entusiasta labor proyectada y canalizada  en beneficio público.  De esa manera, el quehacer público  es el que descubre éste tipo de personalidades singulares.

 

La historia de México, está llena de importantes acontecimientos  y de claros prototipos de personalidades que han destacado y destacan por sus obras, brillando en la función pública y en el servicio social, puliendo ambos actos, los que se basan en la honestidad y en la eficiencia.

 

En Tamaulipas, Norberto Treviño Zapata, es uno de esos baluartes, insustituibles, que representa una  suprema  antorcha viviente, cuya luminosidad  nunca se ha extinguido, ya que su estatura individual fue diáfana y humanística en sentidos diversos y ámbitos temporales polifacéticos: como  ciudadano, médico, catedrático universitario,  luchador social y político, servidor público en niveles distintos, Diputado Local y Federal, Senador de la República, Gobernador de Tamaulipas  y Diplomático de México.

 

Como médico, trasciende su acción no solo por el hecho de cumplir con el Juramento Hipocrático y esmerarse en brindar una continua y generosa asistencia a quienes  se apersonaban tanto en su consultorio como en los centros médicos donde estuvo al frente, atendiendo profesionalmente a quienes se acercaron y requerían apoyo medicinal, sino incluso a  grandes figuras de la política nacional, que  directa o indirectamente coadyuvaron en su ascenso público y político. Es en el período de los años de 1940 a 1946, cuando florece una técnica de modernidad en beneficio de la salud mexicana, coadyuvando en ella, al serle otorgado el nombramiento de Jefe del Departamento de Estudio y Planeación de Obras Asistenciales creado dentro del plan de hospitales en el país, donde fue el coordinador responsable de los trabajos de los Hospitales Generales  Centrales de Guadalajara, Jalisco y de San Luis Potosí, además de los Hospitales Generales Regionales de Ciudad Juárez, Chihuahua; Ciudad Obregón, Sonora; Tampico, Tamaulipas; Veracruz, Veracruz; Santiago Ixcuintla, Nayarit; y Tlanepantla, Estado de México. Sumado a ello, se encargó del Hospital Rural de Ometepec, Guerrero,  los Hospitales Ejidales de la Laguna, en Torreón, Coahuila y el de los Mochis, Sinaloa. Por otra parte, como médico, defiende con denuedo y hace respetar los derechos  y garantías insoslayables de sus camaradas de profesión. Bajo esa óptica, se  descubre y consolida su  férrea convicción de participación cívica,  pese a la crítica infundada hacia su conducta de rectitud y exigencia, que no es disuadida ni mermada,  constituyendo a la postre un valeroso puntal en la construcción y   cristalización ideológica de la medicina, la que  se fue consolidando en el momento social que vivió.

 

Como Catedrático, destaca en la docencia de la Facultad de Medicina de la UNAM, por el formal manejo cognoscitivo de las materias impartidas y por la accesible transmisión del saber a las múltiples generaciones estudiantiles. Esta enseñanza, no solo la efectúa en la cátedra, ni durante su ejercicio profesional o antes de incursionar en la política institucional, sino después del desempeño de la función  gubernamental, todo ello, derivado de su honda vocación de servicio a la enseñanza  médica y a la práctica adquirida, reencontrándose con  sus discípulos que  supieron   valorar su  acervo  e íntegro perfil universitario.

 

Como Luchador Social, se convierte en insobornable defensor de las garantías médicas y  de los derechos inherentes a su profesión, al actuar como representante del grupo médico nacional,  participando no sólo como vertiente de  opinión política, sino   como ejemplo médico en los  momentos supremos  en que se requirió   su  intervención durante  el movimiento nacional,  verificado en el año de 1994, coronando de esa manera,  su irrompible  filosofía de vigía de derechos,  que sin razón alguna  eran  relegados en ese tiempo. Ante su coparticipación atenta  y respetuosa en los  reclamos médicos,  se  logra obtener    el pleno    reconocimiento gubernamental de la solución a las necesidades médicas  prioritarias de la nación.

 

Como Servidor Público, en sus diversas facetas,  cumple  con la función  y responsabilidad asignada, pero además  pugna por acelerar la acción de salubridad general, proclamando la prevención de la salud del niño y de la familia, así como lo relativo a la organización escolar. Debe calificarse a Norberto Treviño Zapata, como el pionero de la planificación familiar en México y como el fundador del Sistema de Escuelas para Padres y Madres de Familia en la República Mexicana.

 

Como Diputado Federal, alcanza el honroso cargo de Presidente de la Gran Comisión  de la Cámara de Diputados de la XLII Legislatura. Desde esa representación pública,  impulsa el otorgamiento de los derechos políticos a la mujer mexicana, que en otrora tiempo había sido relegada e indiscriminada por la clase política del ayer superado. Su proyección de estadista, se consolida  al reconocer en la mujer de su tiempo, sus derechos y la posibilidad jurídica de ocupar posiciones públicas, sin discriminación alguna. Es de destacar que en 1954,  accede como diputada federal la primera  mujer: Lic. Aurora Jiménez Palacios  que resultó electa en uno de los distritos electorales  del Estado de Baja California.  Por otra parte, su perfil de respeto democrático quedó demostrado cuando en 1961 se surte un hecho sin precedente histórico en Tamaulipas, al reconocer durante su periodo gubernamental, el resultado de la elección municipal del Ayuntamiento de Altamira, donde Doña Aurora Cruz de Mora, es la primera mujer que  obtiene y desempeña el  honroso cargo de Presidente Municipal.  Dos hechos históricos, donde la mujer californiana y tamaulipeca obtienen triunfos electorales y donde a Norberto Treviño Zapata le toca participar como eje e impulsor de  los derechos  políticos del género femenil.

 

Como Gobernador del Estado, nadie lo podrá negar, es el gran constructor del Tamaulipas Moderno. Programó y edificó una magna red carretera y caminos vecinales en toda la geografía tamaulipeca, producto de su visión del futuro inmediato comercial y turístico, logrando con ello realizar la primer Carretera Ribereña Fronteriza, que existe en el norte de la República; así como la carretera Victoria-Tula que es la “llave que comunica a Tamaulipas con el interior de la República”, cambiando sustancialmente la fisonomía de comunicación regional y permitiendo sacar al pueblo del ostracismo y subdesarrollo en que vivía,  circunstancias todas éstas  que permitieron elevar el nivel de interacción entre  los tamaulipecos, sus comunidades  entre sí y  del Estado para con otras entidades federativas vecinas.  El municipio de Reynosa, no se queda atrás, porque  en beneficio  de la colectividad se construye la carretera San Fernando-Reynosa, red importante que vino a fortalecer la comunicación  social y promovió el desarrollo del agro tamaulipeco. Sin descuidar otros rubros de su administración pública, realiza obras de irrigación logrando   ocupar el segundo lugar en el país con  tierras de riego; en obras de  agua potable y alcantarillado,  se llega a ocupar el primer lugar en la república en  habitantes beneficiados; en obras de electrificación en el  campo y localidades, crecen las mismas, pugnando  por la conformación  monumental de la Termoeléctrica de Río Bravo; en el  deporte incrementa su actividad en los niveles escolar, inter-escolar, rural, municipal, regional y estatal, produciendo deportistas que obtienen primeros y segundos lugares en  eventos nacionales e internacionales, donando sus medallas y preseas, que son depositadas en el Pabellón de Trofeos construido por su gobierno; en cultura, se proyectan y crean Organismos que promueven, accionan y despiertan el interés y la participación ciudadana; en salud se multiplica la medicina preventiva contra enfermedades epidémicas y se  inicia un proceso de   edificación y ampliación de hospitales y clínicas de todo tipo, tanto en la ciudad como en el área rural; ocupa  Tamaulipas, primerísimos lugares en el país, en cooperación de particulares a la educación; en  la construcción y reconstrucción de escuelas, donde se logra un récord nacional al construir  y reconstruir una  escuela cada tres días durante su periodo gubernamental; en el otorgamiento de pensiones a los maestros federalizados, hace  destacar a Tamaulipas, a nivel nacional como el primer Estado en ésta prestación; conserva por mucho tiempo, el primer lugar en la recepción de viajeros turistas en el tráfico fronterizo de toda la república.

 

En suma, como Gobernador Constitucional del Estado,  cargo  conferido por el voto popular, fue un natural benefactor de  hombres, mujeres y niños, campesinos, obreros, maestros, ganaderos, agricultores, citricultores, comerciantes, industriales, deportistas, artistas,  quienes  por los hechos generados  conocieron y supieron valorar la eficiencia y la eficacia del servicio público desarrollado.

 

Como Diplomático, fue el perfecto mediador consular  que en el año de 1974  inicia  y consolida  las bases necesarias para  la reanudación de las  relaciones políticas de México con el Vaticano, fructificando ese nexo,  gracias a  su paciencia y sensibilidad en el trato, a su manifiesta  cordialidad  e incomparable don de gentes que tenía como persona. Tuvieron que pasar muchos años para que un hombre de ésta talla fuera  el hilo  fundamental que reiniciara el contacto  recíproco entre estas dos naciones, cuya comunicación estaba rota desde el año de 1857.

 

Por todo ello, por el rico historial y  la fructífera trayectoria de servicio público de éste insigne valor tamaulipeco, por su singularidad  en la realización de obras consolidadas e insuperables ubicaron al Estado de  Tamaulipas, en su tiempo,  como ejemplo nacional al ocupar primeros lugares en diversos rubros de la función gubernamental, mismos que constituyen una lección cívico política para los tamaulipecos y para otros Estados hermanos que recibieron su benéfica influencia, entre lo que destaca la aplicación de sus métodos de trabajo, de organización gubernamental y de las  actividades públicas que obtuvieron el consenso y la cooperación de los particulares, constituyen   éstos datos trascendentes, factor importante para no dejar pasar  por desapercibida su acción pública, sobremanera para que las nuevas generaciones tamaulipecas,  aprecien su perfil  representativo de  un sólido producto de enseñanza. 

 

Por esas trascendentales razones, por constituir camino y antorcha luminosa el sentido existencial de Norberto Treviño Zapata, es merecido su reconocimiento en este libro, toda vez que a una vida plena de realizaciones “hay dos maneras de difundir la luz. Ser lámpara que la produce o espejo que la refleja”, según conceptos de Wharton, demostrando  en este trabajo de investigación   que   la actuación titánica  de éste prócer tamaulipeco es y será lámpara que ilumine a los tamaulipecos, por haber sido guía y ejecutor del cambio   fisonómico  de nuestro territorio “estructura del aparato circulatorio de nuestro Estado”.  Descanse en Paz.

 

 

 

Ciudad Victoria, Tamaulipas, abril de 1999

 

 

 

ENRIQUE LOPEZ SANAVIA


 

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