PREAMBULO DEL
LIBRO

VIDA Y OBRA DE
NORBERTO TREVIÑO ZAPATA
Hay vidas humanas que jamás se olvidan, porque es plena
y notoria su realización individual; porque dejan de manera irrepetible, no una
sino muchas huellas perennes en la historia y en la sociedad generacional
donde subsisten y se desenvuelven. Es
esa fuerza de voluntad o ese ánimo fecundo y creativo, la razón de ser, que
decide e incide en la participación
social de cada cual.
Destacan en un lugar y una época determinada, ciertas
existencias humanas que coadyuvan en el desarrollo colectivo, sobremanera, cuando se
entregan de manera absoluta e ininterrumpida al servicio comunitario. Es una actividad de favoritismo social, producto del deseo innato de apoyar de manera
organizada, responsable y eficiente a los demás, así como, de un empeño
indefinible de gobernar a sus semejantes de manera óptima y positiva,
materializando la esencia teleológica que a cada persona los origina y los inspira.
Esas vidas y
esas obras, paralelas entre sí, se
recuerdan con profundo respeto y con una admiración sostenida por cuantos, en
su tiempo, lo rodearon o lo rodean y
por quienes hoy se enteran de su
antecedente histórico, integral e
imborrable, que llena páginas completas
en el libro del devenir social de su tiempo, forjando paulatinamente,
una directriz y un acicate psicológico
de imitación ciudadana, el cual se
surte por el reconocimiento de la
azarosa actividad personal y de la entusiasta labor proyectada
y canalizada en beneficio público. De esa manera, el quehacer público es el que descubre éste tipo de
personalidades singulares.
La historia de México, está llena de importantes
acontecimientos y de claros prototipos
de personalidades que han destacado y destacan por sus obras, brillando en la
función pública y en el servicio social, puliendo ambos actos, los que se basan
en la honestidad y en la eficiencia.
En Tamaulipas, Norberto Treviño Zapata, es uno de esos
baluartes, insustituibles, que representa una
suprema antorcha viviente, cuya
luminosidad nunca se ha extinguido, ya
que su estatura individual fue diáfana y humanística en sentidos diversos y
ámbitos temporales polifacéticos: como
ciudadano, médico, catedrático universitario, luchador social y político, servidor público
en niveles distintos, Diputado Local y Federal, Senador de la República,
Gobernador de Tamaulipas y Diplomático
de México.
Como médico, trasciende su acción no solo por el hecho
de cumplir con el Juramento Hipocrático y esmerarse en brindar una continua y generosa
asistencia a quienes se apersonaban
tanto en su consultorio como en los centros médicos donde estuvo al frente,
atendiendo profesionalmente a quienes se acercaron y requerían apoyo medicinal,
sino incluso a grandes figuras de la
política nacional, que directa o
indirectamente coadyuvaron en su ascenso público y político. Es en el período
de los años de 1940 a
1946, cuando florece una técnica de modernidad en beneficio de la salud
mexicana, coadyuvando en ella, al serle otorgado el nombramiento de Jefe del
Departamento de Estudio y Planeación de Obras Asistenciales creado dentro del
plan de hospitales en el país, donde fue el coordinador responsable de los
trabajos de los Hospitales Generales
Centrales de Guadalajara, Jalisco y de San Luis Potosí, además de los
Hospitales Generales Regionales de Ciudad Juárez, Chihuahua; Ciudad Obregón,
Sonora; Tampico, Tamaulipas; Veracruz, Veracruz; Santiago Ixcuintla, Nayarit; y
Tlanepantla, Estado de México. Sumado a ello, se encargó del Hospital Rural de
Ometepec, Guerrero, los Hospitales
Ejidales de la Laguna ,
en Torreón, Coahuila y el de los Mochis, Sinaloa. Por otra parte, como médico,
defiende con denuedo y hace respetar los derechos y garantías insoslayables de sus camaradas de
profesión. Bajo esa óptica, se descubre
y consolida su férrea convicción de
participación cívica, pese a la crítica
infundada hacia su conducta de rectitud y exigencia, que no es disuadida ni
mermada, constituyendo a la postre un
valeroso puntal en la construcción y
cristalización ideológica de la medicina, la que se fue consolidando en el momento social que
vivió.
Como Catedrático, destaca en la docencia de la Facultad de Medicina de la UNAM , por el formal manejo
cognoscitivo de las materias impartidas y por la accesible transmisión del
saber a las múltiples generaciones estudiantiles. Esta enseñanza, no solo la
efectúa en la cátedra, ni durante su ejercicio profesional o antes de
incursionar en la política institucional, sino después del desempeño de la
función gubernamental, todo ello,
derivado de su honda vocación de servicio a la enseñanza médica y a la práctica adquirida,
reencontrándose con sus discípulos
que supieron valorar su
acervo e íntegro perfil
universitario.
Como Luchador Social, se convierte en insobornable
defensor de las garantías médicas y de
los derechos inherentes a su profesión, al actuar como representante del grupo
médico nacional, participando no sólo
como vertiente de opinión política,
sino como ejemplo médico en los momentos supremos en que se requirió su
intervención durante el
movimiento nacional, verificado en el
año de 1994, coronando de esa manera, su
irrompible filosofía de vigía de
derechos, que sin razón alguna eran
relegados en ese tiempo. Ante su coparticipación atenta y respetuosa en los reclamos médicos, se
logra obtener el pleno reconocimiento gubernamental de la solución
a las necesidades médicas prioritarias
de la nación.
Como Servidor Público, en sus diversas facetas, cumple
con la función y responsabilidad
asignada, pero además pugna por acelerar
la acción de salubridad general, proclamando la prevención de la salud del niño
y de la familia, así como lo relativo a la organización escolar. Debe
calificarse a Norberto Treviño Zapata, como el pionero de la planificación
familiar en México y como el fundador del Sistema de Escuelas para Padres y
Madres de Familia en la
República Mexicana.
Como Diputado Federal, alcanza el honroso cargo de
Presidente de la Gran
Comisión de la Cámara de Diputados de la XLII Legislatura.
Desde esa representación pública,
impulsa el otorgamiento de los derechos políticos a la mujer mexicana,
que en otrora tiempo había sido relegada e indiscriminada por la clase política
del ayer superado. Su proyección de estadista, se consolida al reconocer en la mujer de su tiempo, sus
derechos y la posibilidad jurídica de ocupar posiciones públicas, sin
discriminación alguna. Es de destacar que en 1954, accede como diputada federal la primera mujer: Lic. Aurora Jiménez Palacios que resultó electa en uno de los distritos
electorales del Estado de Baja
California. Por otra parte, su perfil de
respeto democrático quedó demostrado cuando en 1961 se surte un hecho sin
precedente histórico en Tamaulipas, al reconocer durante su periodo
gubernamental, el resultado de la elección municipal del Ayuntamiento de
Altamira, donde Doña Aurora Cruz de Mora, es la primera mujer que obtiene y desempeña el honroso cargo de Presidente Municipal. Dos hechos históricos, donde la mujer
californiana y tamaulipeca obtienen triunfos electorales y donde a Norberto
Treviño Zapata le toca participar como eje e impulsor de los derechos
políticos del género femenil.
Como Gobernador del Estado, nadie lo podrá negar, es el
gran constructor del Tamaulipas Moderno. Programó y edificó una magna red
carretera y caminos vecinales en toda la geografía tamaulipeca, producto de su
visión del futuro inmediato comercial y turístico, logrando con ello realizar
la primer Carretera Ribereña Fronteriza, que existe en el norte de la
República; así como la carretera Victoria-Tula que es la “llave que comunica a
Tamaulipas con el interior de la República”, cambiando sustancialmente la
fisonomía de comunicación regional y permitiendo sacar al pueblo del ostracismo
y subdesarrollo en que vivía,
circunstancias todas éstas que
permitieron elevar el nivel de interacción entre los tamaulipecos, sus comunidades entre sí y
del Estado para con otras entidades federativas vecinas. El municipio de Reynosa, no se queda atrás,
porque en beneficio de la colectividad se construye la carretera
San Fernando-Reynosa, red importante que vino a fortalecer la comunicación social y promovió el desarrollo del agro
tamaulipeco. Sin descuidar otros rubros de su administración pública, realiza
obras de irrigación logrando ocupar el
segundo lugar en el país con tierras de
riego; en obras de agua potable y
alcantarillado, se llega a ocupar el
primer lugar en la república en
habitantes beneficiados; en obras de electrificación en el campo y localidades, crecen las mismas,
pugnando por la conformación monumental de la Termoeléctrica de
Río Bravo; en el deporte incrementa su
actividad en los niveles escolar, inter-escolar, rural, municipal, regional y
estatal, produciendo deportistas que obtienen primeros y segundos lugares
en eventos nacionales e internacionales,
donando sus medallas y preseas, que son depositadas en el Pabellón de Trofeos
construido por su gobierno; en cultura, se proyectan y crean Organismos que
promueven, accionan y despiertan el interés y la participación ciudadana; en
salud se multiplica la medicina preventiva contra enfermedades epidémicas y
se inicia un proceso de edificación y ampliación de hospitales y
clínicas de todo tipo, tanto en la ciudad como en el área rural; ocupa Tamaulipas, primerísimos lugares en el país,
en cooperación de particulares a la educación; en la construcción y reconstrucción de escuelas,
donde se logra un récord nacional al construir
y reconstruir una escuela cada
tres días durante su periodo gubernamental; en el otorgamiento de pensiones a
los maestros federalizados, hace
destacar a Tamaulipas, a nivel nacional como el primer Estado en ésta
prestación; conserva por mucho tiempo, el primer lugar en la recepción de
viajeros turistas en el tráfico fronterizo de toda la república.
En suma, como Gobernador Constitucional del
Estado, cargo conferido por el voto popular, fue un natural
benefactor de hombres, mujeres y niños,
campesinos, obreros, maestros, ganaderos, agricultores, citricultores,
comerciantes, industriales, deportistas, artistas, quienes
por los hechos generados
conocieron y supieron valorar la eficiencia y la eficacia del servicio
público desarrollado.
Como Diplomático, fue el perfecto mediador
consular que en el año de 1974 inicia
y consolida las bases necesarias
para la reanudación de las relaciones políticas de México con el
Vaticano, fructificando ese nexo,
gracias a su paciencia y
sensibilidad en el trato, a su manifiesta
cordialidad e incomparable don de
gentes que tenía como persona. Tuvieron que pasar muchos años para que un
hombre de ésta talla fuera el hilo fundamental que reiniciara el contacto recíproco entre estas dos naciones, cuya
comunicación estaba rota desde el año de 1857.
Por todo ello, por el rico historial y la fructífera trayectoria de servicio público
de éste insigne valor tamaulipeco, por su singularidad en la realización de obras consolidadas e
insuperables ubicaron al Estado de
Tamaulipas, en su tiempo, como
ejemplo nacional al ocupar primeros lugares en diversos rubros de la función
gubernamental, mismos que constituyen una lección cívico política para los
tamaulipecos y para otros Estados hermanos que recibieron su benéfica
influencia, entre lo que destaca la aplicación de sus métodos de trabajo, de
organización gubernamental y de las
actividades públicas que obtuvieron el consenso y la cooperación de los
particulares, constituyen éstos datos
trascendentes, factor importante para no dejar pasar por desapercibida su acción pública,
sobremanera para que las nuevas generaciones tamaulipecas, aprecien su perfil representativo de un sólido producto de enseñanza.
Por esas trascendentales razones, por constituir camino
y antorcha luminosa el sentido existencial de Norberto Treviño Zapata, es
merecido su reconocimiento en este libro, toda vez que a una vida plena de
realizaciones “hay dos maneras de difundir la luz. Ser lámpara que la produce o
espejo que la refleja”, según conceptos de Wharton, demostrando en este trabajo de investigación que
la actuación titánica de éste
prócer tamaulipeco es y será lámpara que ilumine a los tamaulipecos, por haber
sido guía y ejecutor del cambio
fisonómico de nuestro territorio
“estructura del aparato circulatorio de nuestro Estado”. Descanse en Paz.
Ciudad Victoria, Tamaulipas, abril
de 1999


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