sábado, 13 de abril de 2013

Visión Empresarial


México Sin Hambre

Nadie tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo estricto.

Salvador Díaz Mirón

 

Con gran pompa, con gran dispendio mediático, como sucede cada seis años, cada que un nuevo presidente toma las riendas del país se decreta la eliminación de la pobreza.

La mitad de los mexicanos , ---pese a los programas que con gran optimismo los políticos inventan cada seis años y para los cuales establecen amplios recursos económicos que más de la mitad se gastan en administrar la pobreza y el resto se lo roban---   viven bajo la línea de pobreza.

La política populista que desde 1970 instauró Luis Echeverría con el afán de ganar elecciones y se perfeccionó con Carlos Salinas en 1986 y pese a los onerosos programas sexenales para combatir a la pobreza sólo generan más pobres años tras año, que hoy rayan cerca de los 60 millones, de los cuales 15 se encuentran en pobreza alimentaria, lo que en buen español significa que escasamente comen un día y solo Dios sabe cuando volverán a comer.

Populismo que Peña Nieto enalteció y comprometió nuevamente durante su campaña por la presidencia, aumentando beneficios en programas que si bien se pueden ampliamente justificar no es la solución al grave  problema que padecemos

Tener largas filas de mexicanos hambrientos con la mano extendida sólo resta libertad, atropella a la democracia, socava la dignidad humana y ennoblece la corrupción.

Un México Sin Hambre es utópico en tanto no se establezcan políticas claras que permitan generar inversión, que den oportunidad a los jóvenes de encontrar un trabajo digo y bien remunerado, a quien desee emprender se le quiten los obstáculos y que las diferentes instancias de gobierno se conviertan en facilitadoras.

El dinero que se invierte en administrar la pobreza se debería invertir en medios que permitan generar riqueza a través del trabajo creativo de cada mexicano, para lo cual hay evidencia de que si es posible ya que son los mismos que día tras día por miles cruzan la frontera y logran desarrollarse ampliamente en Estados Unidos.

Hambre que no se acabara en tanto quienes administran los recursos públicos no sean los primeros en poner el ejemplo de austeridad, sin medrar y robar, sin usarlos para su propio beneficio.

Hambre que no se acabará mientras los funcionarios y administradores temporales de los recursos de todos los mexicanos los gasten en asegurar su seguridad, viajes de lujo con sus familiares y amigos o en campañas publicitarias que enaltezcan su persona.

Hambre que no se acabará en tanto no se garantice la seguridad de personas, bienes, traslados e inversión.

Hambre que no se acabará en tanto a nuestros hijos no se les dé una educación moderna y de calidad, que les permita tener las competencias para competir en un mundo global cada día mas exigente y demandante del conocimiento individual.

Hambre que no se acabara en tanto se persiga a los empresarios con absurdas auditorias y leyes que impiden el pleno desarrollo y productividad.

Pero en tanto el hambre se combate con buenas intenciones, el PRI, partido político que instaurò el decrepito sistema político mexicano, corrupto y corruptor, en voz de su secretario de Gobernación, ufanos y pomposamente también, anunciaron por todos los medios posibles que ha disminuido en un 17% los crímenes dolosos ligados a la inseguridad.

Tal absurdo solo él se lo cree o usted amable lector cree que ha disminuido la inseguridad o la pobreza en Tamaulipas y en México.  

 

 

 

 

 

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