jueves, 16 de mayo de 2013

Pagina Electoral Por: Lic. Enrique López Sanavia,


E   L      S  U  F  R  A  G  I  O

 El votar en las elecciones populares, es una prerrogativa  y una obligación  del ciudadano mexicano. Esa  misma determinación, prevalece para los ciudadanos residentes en los estados de la federación, quienes pueden y deben sufragar en todas las elecciones de autoridades locales y de su respectiva municipalidad. El ejercicio del voto retrata al ejercicio  de la democracia.

 

Voto es sinónimo de sufragio. Es un derecho subjetivo político que se otorga específicamente a los ciudadanos, para que estos prefieran a sus candidatos partidistas. El derecho del sufragio, es la atribución o facultad prevista en la norma legal que concede al ciudadano la oportunidad  de que participe en los comicios de cualquier naturaleza y externe su voluntad para depositarla documentalmente en la urna electoral de su sección.

 

El voto ciudadano es simiente que produce y su fuerza se logra  a base de demostrado trabajo social,  de esfuerzo partidista que resuelve los problemas, de gestión pública que brinde beneficio colectivo, de convocatorias y exhortaciones a la ciudadanía para que participe en el desarrollo regional, de  la exposición honesta de los principios básicos y plataformas electorales de los partidos, etc.  El objetivo político, más que convencer para afiliar, debe ser de educar para fortalecer la cultura cívico-política de la ciudadanía, a efecto de desalojar el   abstencionismo, que se nutre  cada día que transcurre y que de por si es preocupante.  Consecuencia de esas acciones  y estrategias partidistas, es factible acercar y lograr convencer  a la  ciudadanía, que voluntariamente se afilia.

 

El voto que no se deposita en las urnas electorales, daña a la democracia.  La inmadurez electoral, la falta de credibilidad en los resultados y la ausencia notoria de los partidos políticos en las etapas pre y postelectoral, son causales del abstencionismo.  No se puede permitir su avance, porque se entraría en  un abandono de los alcances  y conquistas democráticas, provocando el deterioro social y el acceso de ambiciones retrógradas por el poder.  Si el pueblo tiene el inalienable derecho de la soberanía y  si todo  poder público se instituye en su beneficio común, dejar de exteriorizar la voluntad del ciudadano y el  dejar de participar en las elecciones, convertiría a la fuerza soberana en reliquia conceptual.  Abstenerse de votar, es debilitar al poder público porque tendremos  candidatos impopulares  o triunfadores de las minorías que ocuparan un cargo que no les queda.

 

La obligación ciudadana de ejercer el derecho del sufragio, no debe ser un concepto vacío.  La participación y la responsabilidad del elector no debe ser efímera.  La cultura política, no se adquiere por el hecho de votar una vez o votar sin conocimiento de causa.  Votar es un acto de conciencia, de selección de mejoría por  la circunscripción territorial que vivimos.  El desarrollo de un pueblo, solo podrá surtirse por votos conscientes y responsables de los electores que conocen del antecedente y de los propósitos de la futura autoridad que se sufraga  y que gobernará en el devenir próximo.

 

 

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