E L
S U F
R A G
I O
Voto
es sinónimo de sufragio. Es un derecho subjetivo político que se otorga
específicamente a los ciudadanos, para que estos prefieran a sus candidatos
partidistas. El derecho del sufragio, es la atribución o facultad prevista en
la norma legal que concede al ciudadano la oportunidad de que participe en los comicios de cualquier
naturaleza y externe su voluntad para depositarla documentalmente en la urna
electoral de su sección.
El
voto ciudadano es simiente que produce y su fuerza se logra a base de demostrado trabajo social, de esfuerzo partidista que resuelve los
problemas, de gestión pública que brinde beneficio colectivo, de convocatorias
y exhortaciones a la ciudadanía para que participe en el desarrollo regional,
de la exposición honesta de los
principios básicos y plataformas electorales de los partidos, etc. El objetivo político, más que convencer para
afiliar, debe ser de educar para fortalecer la cultura cívico-política de la
ciudadanía, a efecto de desalojar el
abstencionismo, que se nutre cada
día que transcurre y que de por si es preocupante. Consecuencia de esas acciones y estrategias partidistas, es factible
acercar y lograr convencer a la ciudadanía, que voluntariamente se afilia.
El
voto que no se deposita en las urnas electorales, daña a la democracia. La inmadurez electoral, la falta de
credibilidad en los resultados y la ausencia notoria de los partidos políticos
en las etapas pre y postelectoral, son causales del abstencionismo. No se puede permitir su avance, porque se
entraría en un abandono de los
alcances y conquistas democráticas,
provocando el deterioro social y el acceso de ambiciones retrógradas por el
poder. Si el pueblo tiene el inalienable
derecho de la soberanía y si todo poder público se instituye en su beneficio común, dejar de exteriorizar la voluntad
del ciudadano y el dejar de participar
en las elecciones, convertiría a la fuerza soberana en reliquia
conceptual. Abstenerse de votar, es
debilitar al poder público porque tendremos
candidatos impopulares o
triunfadores de las minorías que ocuparan un cargo que no les queda.
La
obligación ciudadana de ejercer el derecho del sufragio, no debe ser un
concepto vacío. La participación y la
responsabilidad del elector no debe ser efímera. La cultura política, no se adquiere por el
hecho de votar una vez o votar sin conocimiento de causa. Votar es un acto de conciencia, de selección
de mejoría por la circunscripción
territorial que vivimos. El desarrollo
de un pueblo, solo podrá surtirse por votos conscientes y responsables de los
electores que conocen del antecedente y de los propósitos de la futura
autoridad que se sufraga y que gobernará
en el devenir próximo.
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