miércoles, 22 de mayo de 2013

Pagina Electoral Por: Lic. Enrique López Sanavia,


C U L T U R A   P O L I T I C A

(Tomado del libro Ensayo Electoral del autor Enrique López Sanavia)

 

 

México, como nación, instaura un sistema innovador de regulación electoral dirigido por institutos ciudadanizados. La sociedad civil se involucra y participa directamente en los comicios.  Surgen los institutos y consejos de elecciones.  Algunos estados crean un instituto estatal electoral.  Así ingresa la ciudadanización y el pluralismo político en la extensa avenida nutriente de la democracia.

 

El instituto estatal electoral, como organismo autónomo e instrumento dinámico de voluntades ciudadanas, se rige bajo una nueva directriz y una enriquecida temática legislativa.  Apunta entre sus objetivos, el de promover la cultura política en su amplio territorio.  Cultura política, considerada como todo un universo de conceptos, actitudes, postulados, tradiciones, ideologías y creencias que le dan un verdadero significado al ejercicio público de gobernar a los pueblos.

 

La cultura política tiene escalas.  Hay superación de cultura de época a época.  La cultura política es escuela de la vida.  Ayer, había ignorancia, analfabetismo, desinterés, desconfianza, falta de competencia electoral, ausencia de valores y de dirigencias de masas.  Los problemas y las soluciones se postergaban.  Hoy, por la facilidad educativa y la demostración existencial de partidos políticos, arrecia el pluralismo político como doctrina democrática y empuja la participación ciudadana interesada por la cosa pública y los cambios sociales. Se da el fenómeno del diálogo abierto, de la conciliación y de la corresponsabilidad de intereses.

 

Cultura, que exige civilidad, respeto, honestidad, participación social, consenso y disenso, no sólo para conformarse como institución, sino como un valor sustancial que se desprende de su intrínseca filosofía. Mejoran así,  los sistemas representativos que nos rigen.  La cultura forma y transforma un sistema de educación democrática, donde se promueven bases y medidas de compromiso confiables, eficientes, oportunos y profesionales, tendientes a  alcanzar la sensibilidad de una sociedad contemporaneizada.

 

 

Habrá cultura política cuando este politizado el ciudadano ejerza abiertamente el derecho del sufragio, sin miramiento alguno; cuando se haga una honesta selección del candidato; cuando participe como observador electoral y de cuenta no sólo de los actos fraudulentos sino de los aciertos comiciales; cuando siendo miembro de una casilla electoral cumpla con su obligación cívica, de manera imparcial y  sin partidismo; cuando se acuda a las urnas y deposite su voto sin coacciones, con plena autonomía personal; cuando se inconforme justificadamente, contra actos ilegítimos de las autoridades electorales, pero sin violentar instituciones;  cuando tome conciencia del proceso eleccionario y valore los actos políticos, recomendando soluciones oportunas y confiables; cuando haya tolerancia política,  sin menoscabo de  sus derechos; en suma, cuando sepa y comprenda que la democracia avanza hacia mejores derroteros.

 

La participación clara y legítima  de los partidos políticos,  de asociaciones  civiles,  de organizaciones sindicales y de la ciudadanía en general, constituyen el paso inicial para el logro de una neocultura política.  Fortalecerla es menester, mediante la fijación de modernas e innovadoras formas de elección y selección de las representaciones del pueblo y de los estados, que defiendan en las asambleas de la república, los derechos de la comunidad.

 

La cultura política es civismo patrio.  Desgraciadamente el civismo está olvidado, a punto de perderse y quedar como vieja historia social.  Es necesario revitalizar la mentalidad de todos; es preciso fortalecer el dogma del deber y de la participación dinámica ciudadana y social; es tiempo de que pueblo y estado coordinen sus esfuerzos de credibilidad, donde los diálogos y planteamientos den vida y enriquezcan una nueva pero firme política mexicana.

 

Para alcanzar el nivel cultural requerido, pueblo y ciudadano deben estar politizados.  Politizar es crear conciencia de participación; es conocer la mecánica de los actos públicos; es promover los aciertos y  evitar los errores de toda elección, de las organizaciones políticas y del gobernante que de vez en cuando inspira confianza.  Politizar  es la toma de decisión y la voluntad ante las urnas electorales y en el acontecer político regional, estatal o nacional.

 

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