C U L T U R A P O L I T I C A
(Tomado del libro Ensayo Electoral del autor Enrique López Sanavia)
México,
como nación, instaura un sistema innovador de regulación electoral dirigido por
institutos ciudadanizados. La sociedad civil se involucra y participa
directamente en los comicios. Surgen los
institutos y consejos de elecciones.
Algunos estados crean un instituto estatal electoral. Así ingresa la ciudadanización y el
pluralismo político en la extensa avenida nutriente de la democracia.
El
instituto estatal electoral, como organismo autónomo e instrumento dinámico de
voluntades ciudadanas, se rige bajo una nueva directriz y una enriquecida
temática legislativa. Apunta entre sus
objetivos, el de promover la cultura política en su amplio territorio. Cultura política, considerada como todo un
universo de conceptos, actitudes, postulados, tradiciones, ideologías y
creencias que le dan un verdadero significado al ejercicio público de gobernar
a los pueblos.
La
cultura política tiene escalas. Hay superación
de cultura de época a época. La cultura
política es escuela de la vida. Ayer,
había ignorancia, analfabetismo, desinterés, desconfianza, falta de competencia
electoral, ausencia de valores y de dirigencias de masas. Los problemas y las soluciones se
postergaban. Hoy, por la facilidad
educativa y la demostración existencial de partidos políticos, arrecia el
pluralismo político como doctrina democrática y empuja la participación
ciudadana interesada por la cosa pública y los cambios sociales. Se da el
fenómeno del diálogo abierto, de la conciliación y de la corresponsabilidad de
intereses.
Cultura,
que exige civilidad, respeto, honestidad, participación social, consenso y
disenso, no sólo para conformarse como institución, sino como un valor sustancial
que se desprende de su intrínseca filosofía. Mejoran así, los sistemas representativos que nos
rigen. La cultura forma y transforma un
sistema de educación democrática, donde se promueven bases y medidas de
compromiso confiables, eficientes, oportunos y profesionales, tendientes a alcanzar la sensibilidad de una sociedad
contemporaneizada.
Habrá cultura política cuando este politizado el ciudadano
ejerza abiertamente el derecho del sufragio, sin miramiento alguno; cuando se
haga una honesta selección del candidato; cuando participe como observador
electoral y de cuenta no sólo de los actos fraudulentos sino de los aciertos
comiciales; cuando siendo miembro de una casilla electoral cumpla con su
obligación cívica, de manera imparcial y
sin partidismo; cuando se acuda a las urnas y deposite su voto sin
coacciones, con plena autonomía personal; cuando se inconforme
justificadamente, contra actos ilegítimos de las autoridades electorales, pero
sin violentar instituciones; cuando tome
conciencia del proceso eleccionario y valore los actos políticos, recomendando
soluciones oportunas y confiables; cuando haya tolerancia política, sin menoscabo de sus derechos; en suma, cuando sepa y
comprenda que la democracia avanza hacia mejores derroteros.
La
participación clara y legítima de los
partidos políticos, de asociaciones civiles,
de organizaciones sindicales y de la ciudadanía en general,
constituyen el paso inicial para el logro de una neocultura política. Fortalecerla es menester, mediante la fijación
de modernas e innovadoras formas de elección y selección de las representaciones
del pueblo y de los estados, que defiendan en las asambleas de la república,
los derechos de la comunidad.
La
cultura política es civismo patrio.
Desgraciadamente el civismo está olvidado, a punto de perderse y quedar
como vieja historia social. Es necesario
revitalizar la mentalidad de todos; es preciso fortalecer el dogma del deber y
de la participación dinámica ciudadana y social; es tiempo de que pueblo y
estado coordinen sus esfuerzos de credibilidad, donde los diálogos y
planteamientos den vida y enriquezcan una nueva pero firme política mexicana.
Para
alcanzar el nivel cultural requerido, pueblo y ciudadano deben estar
politizados. Politizar es crear
conciencia de participación; es conocer la mecánica de los actos públicos; es
promover los aciertos y evitar los
errores de toda elección, de las organizaciones políticas y del gobernante que
de vez en cuando inspira confianza.
Politizar es la toma de decisión
y la voluntad ante las urnas electorales y en el acontecer político regional,
estatal o nacional.

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