LE PREGUNTES A TU ABUELO
Por Ramón Durón Ruiz
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n cada artículo
trato de trasportar a usted estimado lector, a la rica cosmogonía que posee el
humor del Filósofo de Güémez, que respetuosamente invita a que su creatividad brote,
a que resista la adversidad y se comprometa consigo mismo, para que fluya lo
polifacético de su vida.
Porque la fuerza
del humor radica en que te invita a soñar, a accesar en el camino dela
introspección y autoconocimiento, que te lleva a ser mejor, a sentirte bien
contigo mismo, te reconcilia con el pasado, porque lo ves en el presente con
los lentes del amor, y esa sanidad te lleva a pasar de ser un simple
espectador, a convertirte en protagonista de tu historia, a hacer de un viaje
simple… una aventura sin comparación.
Sonreír, te
conduce a un patrón mental–físico–espiritual de sanidad, porque reemplaza
creencias limitantes, te lleva a ver la vida desde un ángulo distinto, más
amoroso y pleno, le da un giro de 180° a tu existencia, sencillamente porque
tiras lastre, haciendo a un lado aquello que te estorba para volar.
El humor es una
señal a manera de bienvenida a la felicidad, es el mágico “encuentro de dos mundos”,
el de usted querido lector y el mío, que soy un aprendiz de la vida, que sabe
que no me está leyendo por casualidad,
porque en la vida el azar no existe.
Conozco muchas
historias de que la casualidad no
existe. Hace años fui invitado por Mario Vanzzini a su programa de Tv. Volumen 2, en la ciudad de Monterrey,
Nuevo León. Para mi sorpresa compartí el escenario con Francisco Suárez Rosas, mejor conocido como “El
mago Frank”, un hombre que durante sus últimos 44 años se ha llenado de vida ensimismado
en el mundo de la magia.
Francisco
comentó que hace 35 años fue a una Convención Internacional de Magos a San
Antonio, Texas. Durante el desayuno, buscando ahorrar dinero para adquir
artículos para la magia, sólo comía las galletas saladas con mantequilla que
colocaban sobre la mesa del comedor.
Al salir a la Convención,
en una de las tiendas de magia, vio que vendían un conejo de peluche –para
ventrílocuo–, inmediatamente quedó prendado de él, solicitó se lo facilitaran, rápidamente
“lo puso a hablar”; decenas de gringos curiosamente se arremolinaron en torno
al conejo y él.
Entonces se le
ocurrió cantar el Cielito Lindo,
mismo que fue coreado gustosamente por los norteamicanos que los rodeaban, el
público estaba cautivado, él emocionado preguntó el precio:
—¡70 dólares!
–le respondieron.
—Demasiado para
mi presupuesto –dijo– dejando con tristeza en la vitrina del mostrador al
conejo.
Durante los
distintos eventos de la Convención,su cuerpo estaba presente, pero su mente se
encontraba con el conejo, no hacia otra cosa que pensar en esepeluche que había
atrapado su alma.
Por la noche, al
abrir la puerta de su habitación, sorprendido vio una enorme caja, la abrió y
se espantó: ¡era el conejo con el que había hecho juegos malabares como
ventrílocuo!, inmediatamente pensó: “me equivoque de habitación”, salió de la
misma, revisó el número, confirmó que era la suya.
Entonces decidió
ir a la tienda de artículos para magos, en donde le informaron que un señor de avanzada
edad lo había adquirido. Nunca supo quién se lo obsequió, lo que sí sabe es que
el conejo y él han sido dualidad indisoluble… llegó para enriquecer su alma.
El poeta germano
Friedrich Schiller afirmó: “No existe la casualidad, y lo que se nos presenta
como azar surge de las fuentes más profundas.”
Y las fuentes
más profundas te dicen que HOY, es el tiempo en el que aprendas a escuchar, a
ver la vida y a las personas con los ojos del alma, estarás sincronizado
contigo mismo,fluirás con el universo y como por “casualidad” se realizaran tus sueños.
A propósito un
niño argentino le pregunta a su progenitor:
—Papá, ¿Crees
que chea casualidad que un hombre tenga un hijo tan hermoso y guapo?
—Mira che
boludo¡No ché hijo!... Pero creo que chería bueno que le preguntes a tu abuelo.
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