viernes, 26 de julio de 2013

LLERA………. SIEMPRE ES NOTICIA


LLERA………. SIEMPRE ES NOTICIA

                                          Escribe OTHON VILLARREALGUZMAN

  EL ENEMIGO NUMERO 1 DE TAMAULIPAS

  Caray, el tema obligado de lo que va del mes es el que trata sobre el animal más picudo de Tamaulipas o sea el Zancudo, pues oiga usted hizo sacar de sus “ casillas ” al propio Secretario de Salud el Dr. Norberto Treviño García al grado de atreverse a pronunciar una  palabreja que nadie podía imaginarse llegara a decir el hombre serio, honesto y preparado que es el citado galeno, y si eso le pasó a él, imagínese que no dirá el hombre común, incluyendo al llamado sexo débil. Creo que se morirían de sufrimiento las madres de la vela perpetua si es que todavía existen.

  Desde luego que nada debe extrañarnos lo dicho por Treviño García, pues los tiempos de hoy son muy distintos a los de hace casi sesenta años cuando gobernaba Tamaulipas el Dr. Norberto Treviño Zapata, quien dicho sea de paso siempre mantuvo la calma ante los embates políticos que los grupos antigilianos le ocasionaban, entre estos el de Llera, dirigido por don Guadalupe Arcos Acuña donde podíamos ver mujeres muy entronas como la chiapaneca doña Paula Pereyda, Rosario Urbina y Domitila Csastillo.

  Hoy, decíamos que los tiempos son otros y nada de raro tiene que el Señor Secretario de Salud se haya referido al Zancudo como “ pinche mosquito ”, lo que quiere decir que por hoy este insignificante animalito dejó de ser insignificante para convertirse en el Enemigo Número Uno de Tamaulipas, y sin embargo es bien poco lo que se hace para combatirlo y menos ahora que la burocracia estatal, servidores públicos de alto, mediano y bajo nivel gubernamental andan de vacaciones, por lo tanto habrá que esperar para después del lunes cinco de agosto cuando los responsables de la salud en nuestro estado se pongan las pilas y decidan reforzar el combate contra este animalejo que ya lo encontramos en todas partes, y sin embargo no observamos una lucha abierta, eficaz y consciente contra este mosco que aparte de ser muy molesto es también transmisor del paludismo y el dengue.

  Por lo tanto invitamos a la propia Secretaría de Salud, a Protección Civil y otras dependencias relacionadas con el tema que hoy ocupa nuestra atención para que den la orden de suspender las vacaciones y abran el fuego contra este animalito que lo que tiene de chiquito lo tiene de peligroso, pues oiga usted ya ni los repelentes más conocidos los detiene y aunque en muchos casos se usa el abanico para impedir se nos acerquen, caray, el pinche mosquito agarra más vuelo y se nos deja ir con alevosía, ventaja y premeditación en busca de nuestra queridísima sangre que tanto los atrae, porque a mi, sinceramente les digo solo me gusta como morronga y siempre cuando lleve harto cilantro, chile, tomate y cebolla.

  Lo anterior trae a mi recuerdo cuando allá por los años cincuenta y parte de los sesenta del siglo pasado la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública puso en marcha una campaña contra el paludismo y para esto contrató a miles de personas a quienes se les dotó de bombas y químicos para que fumigaran los domicilios particulares, solares baldíos, panteones, talleres mecánicos, matorrales, sierras y montañas a fin de terminar con el zancudo y en esa forma erradicar de México el paludismo.

  El objetivo se logró gracias a las estrategias utilizadas y al formidable trabajo realizado  por las brigadas de salud, pero también hay que reconocer que la gente cooperaba con ellos y los gobiernos municipales no se quedaban atrás; en fin Todo México participó en esa lucha contra el paludismo, razón por la cual el zancudo se vio reducido a su mínima expresión y por muchos años nos olvidamos de esta plaga que hoy regresa para cobrarse viejas deudas y convertirse una vez más en el Enemigo Número Uno de México y especialmente de Tamaulipas.

  En fin para ponerle fin a estos comentarios déjenme decirles que dentro de los llerenses que recuerdo haberse contratado como brigadistas, son entre otros, Tomás Salazar, Faustino y Eusebio Ruiz, Ignacio Salas y Nachito Sánchez, a quienes en 1960 me los encontré en la hoy popular y pintoresca Ciudad Ocampo cuando me tocó participar en los Censos Nacionales Ganaderos y donde el profesor don Justo de la Garza era mi jefe y supervisor inmediato. La mayoría de estos ya murieron pero algunos dos que tres todavía viven y andarán más o menos entre los ochenta años de edad. HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.

 

    

 

 

 

 

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