EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¡…TOCA EL HIMNO NACIONAL!
Por Ramón Durón Ruiz
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A
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dmiro a tres
Papas: Juan XXIII, “El Papa Bueno”, por su generoso sentido del humor; a Juan
Pablo II, “El Papa peregrino”, por su carisma sin comparación y a el Papa
Francisco, –llamado el Papa de los pobres–un líder religioso bondadoso, cautivador,
sencillo y sabio. Me encanta cuando dice:
“Necesitamos
santos sin velo, sin sotana.
Necesitamos
santos que vayan al cine, escuchen música y paseen con sus amigos.
Necesitamos
santos que coloquen a Dios en primer lugar y que sobresalgan en la
universidad.Necesitamos santos que busquen tiempo cada día para rezar y que
sepan enamoraren la pureza y castidad o que consagren su castidad.
Necesitamos
santos modernos, santos del siglo XXI con una espiritualidad insertadaen
nuestro tiempo.Necesitamos santos comprometidos con los pobres y los necesarios
cambios sociales.
Necesitamos
santos que vivan en el mundo, se santifiquen en el mundo y que no tenganmiedo de
vivir en el mundo.
Necesitamos
santos que tomen coca-cola y coman hot-dogs,
que sean internautas,que escuchen iPod.
Necesitamos
santos que amen la eucaristía y que no tengan vergüenza de tomar una cerveza o
comer pizza el fin de semana conlos amigos.
Necesitamos
santos que les guste el cine, el teatro, la música, la danza, el deporte.
Necesitamos
santos sociables, abiertos, normales, amigos, alegres compañeros.
Necesitamos
santos que estén en el mundo y que sepan saborear las cosas puras ybuenas del
mundo pero sin ser mundanos.”
Creo que el
mensaje es poderoso, ojalá sea entendido por los viejos santones que a veces
con rostro tan pétreo, como desagradable e inexpresivo imitan al abad Pombo que
vanidoso presumía que jamás en su vida había reído.
Este viejo Filósofo,
es un hombre de DIOS que cree basa su sana alegría en el poder de la fe, en
lacerteza de que Cristo es amor. Por ello hago mía la epístola de San Vitelio:
“El que ama a Dios en sus criaturas,el que tiene gratitud para sus padres,el
que da ternura y cuidados a su esposa y sus hijos;el que llena las horas de
cada día con su trabajo honrado;el que ama y sonríe y hace bien a todos y a
ninguno mal:ese es un santo.”
Al viejo
campesino de Güémez lo atrae San Francisco de Asís, con su humilde alegría o
San Juan Bosco, el que sabiamente afirmaba: “un santo triste… es un triste
santo”.
Los beneficios
físico-espiritual-mentales que se obtienen con el poder del humor y el
celestial sonido que genera una sonrisa, nos lleva a ver la vida desde un punto
de vista más positivo, enfrentando los miedos, eliminando la angustia, atacando
la depresión; aumentando nuestro tono de ánimo –que nos hace más creativos–
provocando una sana fatiga y una paz interior.
Yo –un viejo
aprendiz de la vida– cada mañana bendigo a todos, a las madres y a los
ancianos, a los niños y a los enfermos… especialmente a quienes que tienen el
amor de semillar su camino con el sacramento del sentido del humor
Eso lo debe
haber sabido el Padre Chuyo, muy querido en mi tierra,que era un monumento a la
alegría, a la sencillez, a la humildady al amor a Dios.
Resulta que el Padre Chuyo hábil para
las finanzas, termina su sermón con el siguiente llamado:
—¡Amadísimos fieles!, nuestra iglesia
necesita de varias reparaciones: la torre esta agrietada, es necesario
repararla; el órgano no funciona; las bancas están rotas y los reclinatorios
necesita forrarse de nuevo; las paredes requieren pintarse; los abanicos –de pedestal–
necesitan aceitarse; y hermanos, todo esto cuesta un ojo de la cara… Al ver que
todos atentos escuchan sus comentarios, el Padre Chuyo continúa:
Y bien, los que estén dispuestos a dar
cien pesos de limosna, tengan la bondad de ponerse en pie.
El padre inmediatamente voltea a donde
está el organista y le susurra:
—¡Por favor … toca el Himno Nacional!
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