miércoles, 9 de octubre de 2013

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ


EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

¡Y NO RESUELVE NADA!

Por Ramón Durón Ruiz


Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.”1 Y desde que el Padre ha llegado a mí corazón, veo la vida a través de la óptica generosa del amor y del humor, será porque como dice el Dr. PatchAdams“son los componentes fundamentales de una vida sana.”

El viejo Filósofo sabe que en la vida hay dos secretos básicos: 1.- Para Fracasar… trata de quedar bien con todos y 2.- Para tener abundancia…piensa positivo y cree en ti mismo.

Y creyendo en mi proyecto de vida, el tiempo pasa y ya no sé dónde termina el Filósofo y ‘onde principio yo, nos hemos hecho una dualidad indisoluble en torno al proyecto del humor.

Recientemente recibí un correo, en el que me preguntan el origen de los asesores, para explicarlo recurro parafraseando una fábula y una historia que el humor del mexicano maneja maravillosamente.

“Resulta que hace muchos ayeres un rey quería ir de cacería. Llamó al sabio en pronosticar el estado del tiempo y le preguntó el estado del mismo para las próximas horas. Éste le dijo que podía ir tranquilo pues no llovería.

Como la novia del monarca vivía cerca de donde iría de cacería, se vistió con sus mejores galas. En el camino se encontró con un campesino montado en su burro, mismo que al ver al rey le dijo:

—¡Señor! es mejor que vuelva pues viene una tormenta.

El rey ignoró su amable comentario y prosiguió su camino pensando para sí mismo:

Que sabe este campesino… si tengo un sabio especialista que me dijo lo contrario.

Y siguió adelante, por supuesto que la tormenta llegó. El rey se empapó,enfermo volvió a palacio y despidió al sabio. Mandó llamar al campesino y le ofreció el puesto, a la vez que le preguntó cómo sabía a ciencia cierta que iba a cambiar el tiempo.

Su señoría, −Dijo humildemente−yo no entiendo nada de eso, es mi burro, que cuando tiene sus orejas caídas… significa que cambiará el estado del tiempo.¡Desde entonces el asesor es un burro!”

La historia cuenta que “en el pueblo había un afanoso carnicero que diariamente exhibía afuera de su negocio los animales que a la mañana siguiente serían sacrificados, desde antes que el Sol despuntara en el horizonte ya estaba ocupado en la matanza y preparación de los cortes y chicharrones para su abundante clientela.

Al concluir las ventas, afanosamente limpiaba el local y se iba a descansar a su casa. Cosa que no lograba, debido a que siendo su modesta casa de techo de lámina, un gato bodeguero, que era el  terror de las “mininas” de barrio, las trasegaba sexualmente en su techo, con el consiguiente ruidasal y maullerio interminable, que le impedían conciliara satisfactoriamente el sueño. 

Cierta noche, ya cansado del ruidasal generado por la fogosidad del gato semental bodeguero, el carnicero se puso un filoso cuchillo en la boca, se subió en una silla y sigilosamente se acercó al techo de lámina, al asomarse encontró al gato fornicando a una preciosa gatita, con su siniestra lo tomó del pescuezo, lo levantó y tomando el cuchillo con su diestra de un sólo tajo lo capó, soltó al gato que se fue trastabillando.

El problema san se acabó. Pero como a los seis meses volvió el ruidasal. Desesperado volvió a tomar el cuchillo, colocó sigilosamente la silla y al asomarse al techo, tomó al gato que encabezaba el borlote, le tiró un tajo en salve sea la parte, pero se fue en balde, lo miró a los mojos y le dijo:

Bueno ‘abrón, ¿No eres tú el gato que cape hace seis meses?

— ¡Sí, soy yo!

¿Y qué haces aquí? –Intrigado preguntó el carnicero.

El gato respondió: ¡Soy asesor!

Es decir un asesor es un pelaó deshuevado, metiche, que opina de todo…¡y no resuelve nada!


filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook: filosofoguemez-oficial /Twitter: @filosofoguemez

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