Muera el mal gobierno
La
historia mexicana da cuenta que valientes hombres y decididas mujeres
tomaron las armas para luchar por un México más igualitario, para heredar a
las nuevas generaciones un país, libre y soberano.
Cansados
que en este glorioso país solo un pequeño grupo controlara el comercio, la
industria, que no se tenían elecciones libres, y el pueblo vivía en la
pobreza, sin derecho a participar, fue que valerosos mexicanos se rebelaron
al grito de “Viva la revolución, Muera el supremo gobierno” para irse a
la lucha armada.
Triste
porque la revuelta era entre mismos compatriotas, no se peleaba contra
extranjeros porque esos ya tenían claro que México era para los
mexicanos, de personas que pelearían y entregarían hasta su vida por la
patria, así, en 1910, la clase media se unió al pueblo se alzó contra el
dictador PORFIRIO DIAZ.
Han
pasado más de 100 años y este país sigue teniendo muchas similitudes
con aquel que se vivía en 1910, parece que muchas cosas siguen siendo igual,
una economía manejada a placer por unos cuantos, con una gran brecha de
desigualdad, donde tenemos el segundo hombre más rico del mundo y más de 50
millones de pobres, y así la clase media se extingue, solo que ahora sin
pelear.
Se
guardaron las carrilleras y las naguas junto con los ideales, el legado de
los revolucionarios y las Adelitas de 1910 se perdió con el paso del tiempo,
hoy sigue derramándose sangre pero no por defender la patria o el pueblo, eso
realmente duele.
Lo peor
del caso es que se tiene el derecho de elecciones libres y somos los propios
mexicanos quienes nos sujetamos el grillete, como si no se supiera vivir sin
el yugo, como si diera miedo pelear por lo que nos pertenece condenando a las
nuevas generaciones a vivir en un país sin libertad y desigual.
¿Acaso
necesitaremos un FRANCISCO I. MADERO, un PANCHO VILLA, o un EMILIANO ZAPATA
para motivar al pueblo a salir del letargo para luchar por el país que
merecemos y que le heredaremos a nuestros hijos?, parece que sí.
El caso
es que urge una nación con mejores condiciones de vida y sobre todo donde se
tenga libertad para decidir, vivir sin miedo y transitar con tranquilidad por
los caminos de la vida de esta bella patria.
No es
que se quiera otra revolución con armas, muertos y sangre, ya de eso se ha
tenido mucho en este México lindo y querido, lo que se requiere es una
rebelión contra la apatía, el conformismo y la indiferencia.
Se
requiere hacer una revolución de ideas, que las únicas armas que se usen sea las
del trabajo, la responsabilidad, la razón y la valentía para exigir a
nuestros Diputados y Senadores que tengan conciencia, desquiten su sueldo, y
velen por el bienestar de los mexicanos, no de sus intereses.
Héroes
no queremos en estos tiempos, necesitamos líderes que sepan guiar a los
mexicanos a mejores estadios, que se tenga una patria libre y soberana
con mejores condiciones de vida para todos.
Más
triste es que en estos tiempos se cuenta con más grupos sociales,
cantidad de anarquistas,
liberales
y populistas pero ninguno ha sabido despertar la conciencia del pueblo porque
no se les ve un verdadero compromiso con la patria, la mayoría de ellos son
grupos que atienden los intereses de uno que otro político, o hasta son
poderes facticos interesados en mantener sometido este país.
Nuestro
país ha tenido muchos malos gobiernos, en realidad no hay uno que se
caracterice por ser de excelencia, cambian las ideologías pero no las
prácticas, requiere que los políticos de todos los colores se apliquen, que
hagan buenos gobiernos, que le den al pueblo mexicano una nación justa e
igualitaria.
Pero
también urge que los mexicanos hagamos valer nuestra arma que no es
otra cosa que el voto libre, que todos los días salgamos a luchar por un
mejor bienestar y podamos heredar el México que las nuevas generaciones
demandan.
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