EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¡ESTE NO ES LÁZAROVÁMONOS!
Por Ramón Durón Ruiz
C
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uando
vives en la santidad del humor, estás muy cerca de DIOS, no requieres tener
grandes posesiones, muchos recursos, abundantes conocimientos; sólo gozar de
una santidad práctica que se da teniendo en tu corazón al SEÑOR a través del
amor incondicional y del humor.
El buen sentido del humor te
aleja de los tres tipos de miseria: la material, la miseria moral y
la miseria espiritual, te ayuda a ejercer el perdón, a vivir en humildad, tener
tolerancia, hacer tu tarea desde lo más íntimo de tu corazón.
Practicar la santidad a través del
buen sentido del humor, es alegrar y consagrar tu alma a la gente de tu vida,
es purificar tus pensamientos, identificarte con el sufrimiento de la pasión de Jesús
en el camino al calvario, practicando la generosidad con el prójimo,
respetándolo y apoyándolo, no por lo que tiene… si no por lo que es.
Si eres
sabio entenderás que la Semana Mayor tiene un profundo simbolismo, te deja la
reflexión que te invita
a morir no físicamente, sino para el odio, el rencor, el resentimiento, la
envidia, el miedo; te invita a alejar tu alma de la soberbia.
Es decir darte
el permiso de morir para recibir una nueva vida de gracia Divina, en la que estés
amorosamente reconciliado con tu maestro interior y con DIOS, dispuesto a
recibir e irradiar la luz de Jesús, a ir más allá del egoísmo, a servir, amar
incondicionalmente, no ser indiferente al sufrimiento, a la pobreza, al hambre
o al dolor ajeno.
“La Semana Santa
es una celebración cristiana llena de profundos simbolismos:
El Domingo de Ramos: Representa la llegada de Jesús montado
en un asno a Jerusalén, que fue recibido multitudinariamente con exaltación,
ese día los creyentes llevamos a la iglesia palma y ramas de olivo para que
sean bendecidas, simbolizando nuestra renovada fe
Jueves Santo: Es el primer
día del Triduo Pascual, conmemoramos la Eucaristía, ese día se celebra el
lavatorio de pies, que representa el momento en que Jesús llega al Cenáculo y
lava los pies de sus discípulos uno a uno.
Viernes Santo: ese día no se
celebra la Santa Misa. En las iglesias las imágenes se cubren con una tela
morada al igual que el crucifijo, el sagrario está abierto en señal de que
Jesús no está. El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se
viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su
Hijo.
Sábado Santo: se conmemora a Cristo en el sepulcro.
Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección
de Jesús. Vigilia quiere decir ‘la tarde
y noche anteriores a una fiesta’. En
esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal
de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.
Domingo de Resurrección: se conmemora
que Cristo ha resucitado. Es el día más importante y más alegre para el
cristianismo. La Pascua es el paso de la muerte a la vida. El Domingo de Pascua
es el día en el cual Jesús salió de su sepulcro.”1
Resulta que Jesús
atraído por la generosidad de los hombres y mujeres de Güémez, desciende de los
cielos, para confundirse con la gente, viaja en una modesta troca con uno de
los apóstoles, este a la distancia ve a
alguien, entonces el apóstol le pregunta a Jesús:
–– ¡Señor!, ¿Qué
acaso ese que va ahí no es Lázaro?
Jesús mira hacia
el hombre sin decir una sola palabra.
–– Creo que sí es,
–dice el apóstol– lo voy a
atropellar para que hagas el milagro de revivirlo.
Dicho y hecho,
lo atropella, se detienen, se bajan y Jesús se ubica al lado del cadáver.
–– ¡Lázaro
levántate y anda! –dice Jesús– ¡Lázaro
levántate y anda! en la madre… ¡Este no es Lázaro vámonos!
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