ESTADO
FUERTE
Como lo dijo Osorio Chong; “Tamaulipas no es
Michoacán” efectivamente son condiciones diferentes, Michoacán está unido por
su idiosincrasia Purépecha, de antaño se
les indigestó a los españoles y a los mismos Aztecas, tienen identidad, por
ello es más fácil controlarle.
En Michoacán dominan los Templarios, son zona
minera, de siembra y cultivo de mariguana, la colusión con las autoridades es manifiesta,
Tamaulipas es territorio de paso nacional,
de comercio lícito e ilícito, sus extensas fronteras y variados puertos
marítimos y Fronterizos le da otra dimensión sobre todo por su captación
aduanera.
Nuestro Estado no es homogéneo, tenemos 3 grandes
regiones disímbolas entre sí, que decir que en cada región hay subregiones,
ello hace difícil para cualquier gobierno su control, aunado a ello que varios
grupos organizados se disputan el territorio para el trasiego sea de
estupefacientes, armas e indocumentados.
En las fronteras mora el 50% de la población de
la entidad, al menos en Nuevo Laredo el 60% de sus moradores no son nativos,
muchos nacidos en la ciudad son hijos de padres no Tamaulipecos, por lo que sus
costumbres modos conductuales nada que ver con nosotros, los encontramos
incrustados en puestos de decisión, ignorando olímpicamente al centro.
Los que critican a Tamaulipas como: “el peor
lugar para vivir” no consideran que por ser de paso nunca dejaremos de padecer
las disputas criminales y que mal ha hecho el gobierno federal en abrogarse
para sí los delitos Federales eliminando la co-participación de las localías.
Se dejó crecer el problema, los que rebasamos 40
años nos tocó vivir el Tamaulipas de la paz, el orden político, épocas en que el
cura, el médico, el maestro se respetaban, el delincuente era excepción de la
regla, las personas por las tardes salían a tomar el fresco de la tarde-noche,
se daba el culto a la amistad, en tertulias al sorbo de rico café.
En ese tenor sin ánimo de halagar es necesario
dar justo reconocimiento a nuestro
gobernador Egidio Torre Cantú tan vituperado y denostado por fuerzas propias y
extrañas, colgándole el sambenito del peor gobernante nacional, desconociendo
plenamente la idiosincrasia Tamaulipeca.
Olvidan que tomó el gobierno en medio de la
violencia extrema, es realmente difícil armar una administración copado de
intereses políticos, sin embargo el Slogan de su gobierno “Estado Fuerte para
Todos” habla de su visión, hay que reconocer que nunca ha rehuido a los retos
ni suspendido acciones por hechos violentos.
Es importante exigirle, sí, pero hay otros
poderes independientes como el Judicial y el Legislativo que es hora que no dan
la cara, los legisladores en el sueño de los justos haciendo congresos itinerantes
para salir corriendo a los primeros reclamos, mientras nuestra entidad requiere del fortalecimiento
de sus leyes que inhiban delitos.
Qué de la impunidad tolerada por el poder
judicial, sobre todo que olvidan que los delitos de delincuencia organizada son
de jurisdicción Federal, padecemos un crecimiento sostenido de éstos delitos
sin que la federación los abata.
Es importante darle al problema su justa
dimensión, los que creen que un solo hombre puede solucionar la problemática
están equivocados, todos estamos inmersos por acción u omisión, cuantas veces
el ciudadano sabe quien comete los delitos y calla por temor.
Hay dos grandes demonios que todo ser humano debe
controlar como el Miedo y la Duda, el miedo paraliza, inutiliza, inhibe, somete
y denigra, la Duda destruye relaciones humanas, personas y naciones.
El mérito de Egidio es de encarar con acciones
sociales de gobierno al frente dando la
cara donde la lógica manda esconderse, encerrarse, apoltronarse, llorar nuestra
desgracia, el ser humano cuando cede su individualidad se niega a sí mismo, esa
es la enseñanza de nuestro gobernante debemos imitarla.
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