martes, 31 de marzo de 2015

Linea ágata Francisco pucheta,

___________Línea Ágata___________
                             Por Francisco Pucheta González
                           *Nuevo Laredo a merced de cafres y delincuentes
                           *CCR se hace de la vista gorda y la sociedad ni pío
Al momento que el alcalde Carlos Canturosas Villarreal tendía una cortina de humo con el reconocimiento otorgado a dos agentes de Tránsito por su ´´Ejemplar Servicio al Público´´, a dos cuadras del Puente Internacional número I, en pleno mediodía, un solitario delincuente  asalta a una universitaria de 23 años (se omiten su nombre y apellidos a solicitud de la víctima), despojándola del vehículo, de la bolsa con dinero, visa laser y otros documentos personales.
Ella refiere que fue al consultorio de su padre a recoger un dinero para realizar algunas compras en Laredo, Texas. Al salir y cuando se encaminaba al lugar donde estacionó su vehículo se le acercó un sujeto joven, de baja estatura, que portaba una pistola arrebatándole las llaves y su bolso de mano, para huir con rumbo desconocido.
Narra que al momento del incidente había varios testigos que circulaban a pie y en automóviles pero que nadie la auxilió, por lo que el asaltante pudo huir con toda tranquilidad. De la seguridad pública, mejor ni hablar.
Ante lo ocurrido es un contrasentido malgastar tiempo y dinero en la exaltación del ´´civismo y valentía´´  del personal municipal pues se supone que su obligación es servir como se debe a la sociedad, que es la que les paga por la vía impositiva.
En vez de invertir en costosa publicidad  Canturosas debería reforzar el Departamento de Tránsito y Vialidad, con  la contratación de más agentes para frenar el índice de accidentes automovilísticos  que se ha disparado en Nuevo Laredo a raíz de la escasa vigilancia que existe en las calles.
También debería coordinarse con los cuerpos de seguridad para organizar redadas de vagos y sospechosos que andan al acecho de sus víctimas en el centro histórico y áreas del casco urbano, precisamente para frenar los asaltos como el que sufrió la joven universitaria, hija de un reconocido médico de la localidad cuyo nombre también se omite.
  Por otro lado, es lamentable que la sociedad civil todavía no se organice para solidarizarse,  repeler o hacer frente a la delincuencia que impunemente toma las calles o centros de esparcimiento para escoger a sus víctimas y asestarles el golpe.  
 Es la propia comunidad la que debe exigir a CCR  que se sacuda la entelequia y se ponga a trabajar rompiendo de una vez por todas con la catarsis que tiene en ascuas a toda sociedad.
Sí, porque sólo devolviéndole la paz y la tranquilidad necesarias a los neolaredenses es como se va a recuperar la confianza y la credibilidad hacia las autoridades.

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