viernes, 23 de octubre de 2015

LUIS ARMANDO VARGAS TORRES- EL INQUISIDOR,

Resultado de imagen para imagenes de luis armando vargas torresADRIANA GARCÍA GALICIA               EL INQUISIDOR         

LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
Tal vez su nombre no le diga nada, ella murió ayer víctima del cáncer, luchó por 10 años, nunca dejó de laborar, embargada por el avance de la enfermedad y por el daño a su organismo consecuencia de las quimioterapias, decidió solicitar su retiro por invalidez, total y permanente.

 En una colaboración anterior ya había mencionado la negligencia del personal del ISSSTE, en largos 9 meses no pudieron o quisieron resolverle su petición, antes de morir externó; “ni el resto de mi vida fue suficiente para que me realizaran el trámite de invalidez, total y permanente”.

Es vergonzante la postura de los funcionarios del ISSSTE causantes del sufrimiento de muchos empleados federales, a la Lic. Adriana no le valió ni pertenecer al sector Salud, nadie se atravesó por ella, salvo su círculo cercano que se topó con la altanería y soberbia de estos empleados/ funcionarios que a fin de cuentas son pagados con las aportaciones de los trabajadores federales.

¿Que necesitaban para concederle su petición? Si hay un expediente que por 10 años llevó el Instituto donde obra un diagnóstico, ellos tienen el historial médico del avance de la enfermedad, sabían perfectamente que era un cáncer y que avanzaba inexorablemente, observaban su deterioro físico, sus recaídas. Obra en su poder el diagnóstico del Oncólogo de Monterrey.

Tal vez no hubiese salvado la vida, pero pudo haberla alargado, su calidad de vida hubiese mejorado, con el millón de pesos que el Instituto se ahorró, ella deseaba atenderse de manera urgente en hospitales o médicos particulares, La Ciudad de México, Cuba, Rusia o Japón eran unas de sus alternativas, quería otras opciones, era su vida, pudo haber mantenido su ilusión de seguir luchando.

La última intervención en que le sacaron agua del pulmón,  hubo necesidad de realizar rifas para pagarla, un amigo le dijo ¡Listo Adrianita, ahora nos vamos a Monterrey para seguir tratándote! Su respuesta fue ¿para qué? Su cansancio había llegado al límite,

No solo tuvo que luchar con la enfermedad, tuvo que luchar con burócratas insensibles, carentes de empatía, le entró la desesperación, de ver sus derechos  vulnerados.

Ella como abogada sabía que no tenía por qué mendingarlos, cada quincena a través de su larga vida laboral se le descontó de su nómina religiosamente  el seguro de invalidez y vida. ¡Era su dinero!

¿Cuántos empleados, jubilados, inválidos o cesantes están en esta situación? ella pretendía que lo que le hicieron a ella no se lo repitieran a más personas, al parecer  hay un grupo numeroso en las mismas condiciones. Quiso emprender acciones legales, no le alcanzó la vida…

¿Será que los directivos del ISSSTE sabían de su situación y decidieron conscientemente dilatar el dictamen para ahorrarse el pago? De ser así estaremos ante violaciones flagrantes de Derechos Humanos, fraude y otros agravantes  debiendo abrirse una averiguación inmediata. ¿Qué expliquen a dónde van a parar esos recursos?




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