LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
Tal vez su nombre no le diga
nada, ella murió ayer víctima del cáncer, luchó por 10 años, nunca dejó de
laborar, embargada por el avance de la enfermedad y por el daño a su organismo
consecuencia de las quimioterapias, decidió solicitar su retiro por invalidez,
total y permanente.
En una colaboración anterior ya había
mencionado la negligencia del personal del ISSSTE, en largos 9 meses no
pudieron o quisieron resolverle su petición, antes de morir externó; “ni el
resto de mi vida fue suficiente para que me realizaran el trámite de invalidez,
total y permanente”.
Es vergonzante la postura de
los funcionarios del ISSSTE causantes del sufrimiento de muchos empleados
federales, a la Lic. Adriana no le valió ni pertenecer al sector Salud, nadie
se atravesó por ella, salvo su círculo cercano que se topó con la altanería y
soberbia de estos empleados/ funcionarios que a fin de cuentas son pagados con
las aportaciones de los trabajadores federales.
¿Que necesitaban para
concederle su petición? Si hay un expediente que por 10 años llevó el Instituto
donde obra un diagnóstico, ellos tienen el historial médico del avance de la
enfermedad, sabían perfectamente que era un cáncer y que avanzaba
inexorablemente, observaban su deterioro físico, sus recaídas. Obra en su poder
el diagnóstico del Oncólogo de Monterrey.
Tal vez no hubiese salvado
la vida, pero pudo haberla alargado, su calidad de vida hubiese mejorado, con
el millón de pesos que el Instituto se ahorró, ella deseaba atenderse de manera
urgente en hospitales o médicos particulares, La Ciudad de México, Cuba, Rusia
o Japón eran unas de sus alternativas, quería otras opciones, era su vida, pudo
haber mantenido su ilusión de seguir luchando.
La última intervención en
que le sacaron agua del pulmón, hubo
necesidad de realizar rifas para pagarla, un amigo le dijo ¡Listo Adrianita,
ahora nos vamos a Monterrey para seguir tratándote! Su respuesta fue ¿para qué?
Su cansancio había llegado al límite,
No solo tuvo que luchar con
la enfermedad, tuvo que luchar con burócratas insensibles, carentes de empatía,
le entró la desesperación, de ver sus derechos vulnerados.
Ella como abogada sabía que
no tenía por qué mendingarlos, cada quincena a través de su larga vida laboral se
le descontó de su nómina religiosamente el seguro de invalidez y vida. ¡Era su dinero!
¿Cuántos empleados,
jubilados, inválidos o cesantes están en esta situación? ella pretendía que lo
que le hicieron a ella no se lo repitieran a más personas, al parecer hay un grupo numeroso en las mismas
condiciones. Quiso emprender acciones legales, no le alcanzó la vida…
¿Será que los directivos del
ISSSTE sabían de su situación y decidieron conscientemente dilatar el dictamen
para ahorrarse el pago? De ser así estaremos ante violaciones flagrantes de
Derechos Humanos, fraude y otros agravantes
debiendo abrirse una averiguación inmediata. ¿Qué expliquen a dónde van
a parar esos recursos?
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