EL INQUISIDOR LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
El término fue extraído de
la novela de Benjamín Disraelí “The
Young Duke” (1931) que hacía referencia
a un “caballo negro” que nunca era considerado entre los primeros de las listas
y en cierta ocasión corrió más allá de la tribuna en un triunfo dramático.
El término se ha acuñado en
política para los que no figuraban o eran impensables para ganar una elección,
en la historia electoral de Estados Unidos y México el 80% de los candidatos triunfadores resultaron caballos negros, aún
30 días antes de la designación resulta un albur decir quién será el bueno.
Era impensable que Obama
ganase la nominación frente a Hillary, más ante Bush, ante el racismo era de ilusos
hablar de su triunfo, en México contemporáneo recuerdo a Mario Moya Palencia
como el bueno y salió debajo de la manga José López Portillo, por un problema
que le tumbó la candidatura a Moya Palencia.
Cuando Díaz Ordaz el
presidenciable era Emilio Martínez Manautou y el conflicto del 68 inclinó la
balanza por Luis Echeverría, era impensable que un pusilánime y manejable como
Pascual Ortiz Rubio le arrebatase la candidatura a Álvaro Obregón y lo hizo con
el apoyo de Calles.
Tamaulipas es prolífico en
ejemplos, El meme Garza González estaba en su comité de campaña con toda la
parafernalia esperando el destape y salió agraciado el Ing. Américo Villarreal
defenestrado por José López Portillo por no haber ganado la presidencia
nacional de los Ingenieros, pero reivindicado por Miguel de la Madrid.
Eugenio Hernández Flores le
ganó la espalda a última hora al proclamado ganador Homero Díaz Rodríguez a la
sazón Secretario General de Gobierno, el propio Tomás Yarrington que nadie le
daba posibilidades le ganó a Diódoro Guerra y al actual precandidato Marco
Bernal.
Actualmente en el proceso
que se avecina hay un precandidato que sacó la cabeza y se agazapó el diputado
Baltazar Hinojosa y otro que aparentemente no tiene posibilidades pero que
siempre ha sido una carta electoral segura porque ha ganado todas y se maneja
en perfil bajo, el que salió apadrinado del todopoderoso, si me refiero a
Enrique Cárdenas del Avellano.
Estos dos pueden ser los
caballos negros priistas a la gubernatura, a Baltazar pudiera ser que un golpe bajo de los americanos lo derribe por
su relación con Tomás Yarrington y el grupo Coahuila, sin embargo el que se ve
limpio, no se le relaciona a los otros grupos de poder es Enrique Cárdenas, por
tener su propio grupo.
En Nuevo Laredo tenemos
nuestro caballo negro a la presidencia municipal y este recae en Benjamín
García Marín, un político cauto, flemático, racional, que es líder natural, controla
desde años a la FSTSE, además de ser el líder de la CNOP. Si el PRI quiere
seguridad en sus liderazgos el pivote recaerá en Benjamín García Marín, de ahí
podría recomponer todos los liderazgos quebrados que han ocasionado 3 derrotas
al hilo.
Los periodistas locales y
las casas encuestadoras no lo incluyen como prospecto, pero para mi gusto es el
tapado, se mantiene a bajo perfil, pero podría ser la sorpresa como Benjamín
Galván que nunca figuró y a última hora fue el bueno.
En el PAN tenemos otro
caballo negro y es Salvador Rosas Quintanilla, el controvertido político que
rompió esquemas en aras de trabajar por sus creencias, de ser así quedarán
sembrados Enrique Rivas y Ernesto
Ferrara.
El sistema político es sabio
avienta a la palestra muchos candidatos para quemar indeseables en el gobierno,
los que se pronunciaron abiertamente por tal o cual, quedan en la congeladora
por 6 o 3 años, a quien se alinea usted
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