Luis Armando Vargas Torres.
Nuestro país a lo largo de la historia ha
sufrido cambios sustanciales en su manera de enfocar el desarrollo de su
sociedad, desgraciadamente nuestro destino siempre ha estado sujeto a las
circunstancias del exterior.
En la etapa post
imperial tuvimos un férreo gobernante en Porfirio Díaz Mori. Con visión de un
México independiente que le dotó de la infraestructura necesaria actualmente
utilizada en nuestros días. Las carreteras que hoy conocemos, las vías férreas,
presas y desarrollos mineros se los debemos.
No siempre tuvimos una
moneda débil, en la época de Agustín de Iturbide el peso era 0.87 centavos por
$1 dólar con Porfirio Díaz $1 peso por $1 dollar. Nuestra moneda tenía
patrón peso/oro y la plata también le respaldaba, nuestros recursos naturales
bastos en minerales cubrían la moneda.
En la época de Lázaro
Cárdenas se desarrolló el populismo en América Latina, habiendo tres casos
Lázaro Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en
Argentina, con sus implicaciones sociológicas que en su momento fue factor para
el despegue de esas economías Latinas.
La verdad es que el
populismo surge a raíz de la contradicción campo/ciudad, la explotación indiscriminada
de nuestros recursos naturales por los extranjeros, como el petróleo, la
minería, bajos salarios. El populismo fomenta el antiimperialismo como detentador
de los medios de producción y alienta el nacionalismo.
En el período de 1940
a 1950 México desarrolla el modelo de sustitución de importaciones. a causa de
la gran depresión de EU y la segunda
guerra mundial. Produciendo bienes de capital en vez de importarlos. Logra un
programa bracero de migrantes temporales mandando 300,000 connacionales a
laborar de manera documentada a la Unión Americana.
Entre 1950 y 1970
genera el modelo de desarrollo estabilizador que se basaba en congelación de
precios, de salarios, fomento a la industria y otorgamiento de créditos blandos
para emprendedores, economía cerrada para consumo interno un comercio activo
sin restricciones, Inflación abajo del 4% anual y un crecimiento promedio anual
del PIB del 6.7% anual.
Dicho modelo llevado
adelante por un excelente economista Antonio Ortiz Mena, Secretario de Hacienda
durante tres sexenios, se rompe con la llegada de Luis Echeverría en 1970, con
el alza del azúcar y fracaso de los ingenios azucareros, la presión social ya
había hecho mella en 1968 con el conflicto estudiantil.
Se generaliza una
represión, donde ser estudiante casi era un delito. El anticomunismo a
rajatabla, inician las etapas de las guerrillas. Era la época de la guerra fría
entre el bloque comunista y el occidental liderado por Rusia y EU.
Después de Echeverría
y López Portillo autodenominado el último presidente de la revolución, época en
que se manejó la famosa economía mixta, mitad privada y mitad estatal, se rompe
de nuevo el modelo naciendo el nefasto neoliberalismo.
Traído a México por
los Chicagos Boys, estudiantes del MTI alumnos de Milton Friedman, el creador
de esa escuela económica, implantada en 1976 en Chile con Augusto Pinochet,
diseminada en el resto del planeta con los resultados de todos conocido.
Concentración del ingreso, empobrecimiento de las mayorías, bajos salarios,
guerras, hambruna, con su clímax; la globalización de las economías a nivel de
planeta.
Pues bien amigos y
amigas. Ese es el panorama, ahora tenemos en puerta la elección de un Donald
Trump. Xenofóbico, que busca revivir el proteccionismo, eliminar la pobreza y
drogadicción de sus ciudadanos. El modelito de marras empobreció a los EU,
antes emporio de la industria automotriz ahora tiene pueblos devastados por la
fuga de sus empresas, sólo las añoranzas quedan como en Reino Unido.
Algo fuerte se
avecina, de cerrarnos fronteras, un bien le haría a México, se acabaría la
fauna de especuladores e intermediarios que medran de nuestros productores,
exportando nuestros productos de calidad baratos, importando desecho para
consumo nacional.
Los campos no pueden
seguir abandonados, apropiados por funcionarios como ranchitos de fin de
semana, las campesinas yendo a la ciudad a llevar el huevo, hortalizas, leguminosas y en busca del apoyo
gubernamental. Hay que sacar nuestra herencia de éxito o nos exponemos a que
nos sigan marcando el Son a cómo debemos bailar.
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