sábado, 23 de julio de 2016

LUIS ARMANDO VARGAS TORRES- EL INQUISIDOR,

Resultado de imagen para IMAGENES DE LUIS ARMANDO VARGAS TORRESEl Desarrollo Económico       EL INQUISIDOR           

Luis Armando Vargas Torres.

Nuestro país a lo largo de la historia ha sufrido cambios sustanciales en su manera de enfocar el desarrollo de su sociedad, desgraciadamente nuestro destino siempre ha estado sujeto a las circunstancias del exterior.

En la etapa post imperial tuvimos un férreo gobernante en Porfirio Díaz Mori. Con visión de un México independiente que le dotó de la infraestructura necesaria actualmente utilizada en nuestros días. Las carreteras que hoy conocemos, las vías férreas, presas y desarrollos mineros se los debemos.

No siempre tuvimos una moneda débil, en la época de Agustín de Iturbide el peso era 0.87 centavos por $1 dólar con Porfirio Díaz   $1 peso por $1 dollar. Nuestra moneda tenía patrón peso/oro y la plata también le respaldaba, nuestros recursos naturales bastos en minerales cubrían la moneda.

En la época de Lázaro Cárdenas se desarrolló el populismo en América Latina, habiendo tres casos Lázaro Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina, con sus implicaciones sociológicas que en su momento fue factor para el despegue de esas economías Latinas.

La verdad es que el populismo surge a raíz de la contradicción campo/ciudad, la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales por los extranjeros, como el petróleo, la minería, bajos salarios. El populismo fomenta el antiimperialismo como detentador de los medios de producción y alienta el nacionalismo.

En el período de 1940 a 1950 México desarrolla el modelo de sustitución de importaciones. a causa de la gran depresión de EU  y la segunda guerra mundial. Produciendo bienes de capital en vez de importarlos. Logra un programa bracero de migrantes temporales mandando 300,000 connacionales a laborar de manera documentada a la Unión Americana.

Entre 1950 y 1970 genera el modelo de desarrollo estabilizador que se basaba en congelación de precios, de salarios, fomento a la industria y otorgamiento de créditos blandos para emprendedores, economía cerrada para consumo interno un comercio activo sin restricciones, Inflación abajo del 4% anual y un crecimiento promedio anual del PIB del 6.7% anual.

Dicho modelo llevado adelante por un excelente economista Antonio Ortiz Mena, Secretario de Hacienda durante tres sexenios, se rompe con la llegada de Luis Echeverría en 1970, con el alza del azúcar y fracaso de los ingenios azucareros, la presión social ya había hecho mella en 1968 con el conflicto estudiantil.

Se generaliza una represión, donde ser estudiante casi era un delito. El anticomunismo a rajatabla, inician las etapas de las guerrillas. Era la época de la guerra fría entre el bloque comunista y el occidental liderado por Rusia y EU.

Después de Echeverría y López Portillo autodenominado el último presidente de la revolución, época en que se manejó la famosa economía mixta, mitad privada y mitad estatal, se rompe de nuevo el modelo naciendo el nefasto neoliberalismo.

Traído a México por los Chicagos Boys, estudiantes del MTI alumnos de Milton Friedman, el creador de esa escuela económica, implantada en 1976 en Chile con Augusto Pinochet, diseminada en el resto del planeta con los resultados de todos conocido. Concentración del ingreso, empobrecimiento de las mayorías, bajos salarios, guerras, hambruna, con su clímax; la globalización de las economías a nivel de planeta.

Pues bien amigos y amigas. Ese es el panorama, ahora tenemos en puerta la elección de un Donald Trump. Xenofóbico, que busca revivir el proteccionismo, eliminar la pobreza y drogadicción de sus ciudadanos. El modelito de marras empobreció a los EU, antes emporio de la industria automotriz ahora tiene pueblos devastados por la fuga de sus empresas, sólo las añoranzas quedan como en Reino Unido.

Algo fuerte se avecina, de cerrarnos fronteras, un bien le haría a México, se acabaría la fauna de especuladores e intermediarios que medran de nuestros productores, exportando nuestros productos de calidad baratos, importando desecho para consumo nacional.

Los campos no pueden seguir abandonados, apropiados por funcionarios como ranchitos de fin de semana, las campesinas yendo a la ciudad a llevar el huevo,  hortalizas, leguminosas y en busca del apoyo gubernamental. Hay que sacar nuestra herencia de éxito o nos exponemos a que nos sigan marcando el Son a cómo debemos bailar.




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