sábado, 17 de septiembre de 2016

LUIS ARMANDO VARGAS TORRES- EL INQUISIDOR,

EL CUERPO COMO CENTRO DEL UNIVERSO                            LA FRONTERA   LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
“El cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de un sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor. Conque buenos modales sabe mendingar la perra sensualidad un pedazo de espíritu, cuando se le niega un trozo de carne, detrás de tus pensamientos y sentimientos hay alguien poderoso, tu cuerpo” Federico Nietzsche.

La joya de la corona de la creación es el cuerpo, para su subsistencia el hombre ha creado la civilización, con ello la economía, ciencia, artes y la cultura. La casa, vestido y sustento son precisamente para protegerle.

Se engalana al cuerpo, se inventan concursos de belleza, se sofistica la vestimenta, se compone música para satisfacción de los sentidos, el amor complementa la armonía corporal, todo en función del cuerpo.

Los premios como los castigos son para el cuerpo, la justicia diseño las cárceles para privarle de la libertad, en caso extremo se le priva de la vida, la religión amenaza con refundirle en el infierno si se portan mal donde sólo se oye el lamento y el crujir de dientes, o viceversa en la gloria donde todo es amor y paz.

Ha lo largo de la historia se han dado aberraciones humanas para dañar los cuerpos como formas de escarmiento, la época de la inquisición es prolífica. En estos tiempos lo vivimos los mexicanos, con tantos desmembrados y descabezados, la muerte como castigo.

Los Gobiernos hacen su parte al no desarrollar gobiernos honestos y profesionales, arriban pandillas de depredadores presupuestales. Esto redunda en  falta de empleo, violencia física o económica. Porque déjeme decirle que la enfermedad, la carencia y la escasez son sinónimos de castigo corporal que termina en enfermedad o la muerte.

Se ha pervertido tanto el ser humano que han tomado a los cuerpos como mercancía; venta de órganos, secuestro para convertirle en objeto de cambio,  en objeto de uso en la trata de personas, como instrumento de trabajo en la explotación laboral.

Sin embargo el cuerpo representa para el humano su principal enemigo, es difícil de dominar, la dualidad le permite navegar entre lo bueno y lo malo, la sociedad moderna le ha proveído de satisfactores que son dañinos, los alimentos chatarra, las drogas, el alcohol y las perversiones mentales que no permiten que se domine y pueda pasarse al trabajo del espíritu.

Hay personas que llegan a la tierra y se van sin saber a qué vinieron, los encontramos pegaditos a sus costumbres, repitiendo los padrones familiares, año con año las mismas celebraciones, como diría Juanga “En la misma ciudad, con la misma gente” con las mismas canciones, con sus esquemas mentales inalterables.

El sector salud invierte millonadas en medicina preventiva las cuáles solo curan un 12% de las enfermedades, sin embargo el 12% enferma por aspectos ambientales, el 25% por biológicos o genéticos y el 50% por sus hábitos o costumbres.

Se infiere que hay un ataque frontal a las personas trasladado en las bebidas y alimentos, sin embargo tenemos la formula en nuestras manos, es el cambio de hábitos y costumbres, por ende el autocuidado de la salud se convierte en elemento nodal para una vida saludable.

Una vez que se domina el cuerpo el ser humano queda en posibilidad de trabajar el espíritu, accesando a estadios superiores de crecimiento primero a través de la meditación y el equilibrio energético, para iniciar el trabajo por la humanidad.

Sin embargo eso es sólo el inicio, es un trabajo arduo navegar por un mundo de insensibilidad, rapacidad, desorden e inarmonía donde sólo rifa la ley del más fuerte o del vándalo.

Debemos cuidar nuestro cuerpo, es el centro del universo, nuestra conexión a la tierra, mientras haya vida podemos aprender y hacer cambios, es condición dominarlo para poder trabajar el espíritu, o pasar de largo como uno más del redil, dándole vuelta a la rueda.



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