Desde Nuevo Laredo:
La Columna Política de Carlos Domínguez
DESAPARECEN LAS ESCASAS CÁMARAS DE VIDEO-VIGILANCIA QUE HABÍA EN NUEVO LAREDO
NADIE INFORMA NI COMENTA CÓMO ALGUNAS FUERON DESTRUIDAS Y OTRAS ROBADAS CON TODA IMPUNIDAD
LOS NEOLEREDENSES DEL 2013 AL 2016, RECIBIERON ATOLE CON EL DEDO, EN LUGAR DE UNA EFECTIVA SEGURIDAD
Las pocas cámaras de video-vigilancia que había en Nuevo Laredo, han quedado fuera de operación, aunque en realidad nunca se supo que dieran resultado alguno.
Lo cierto es que algunos de estos pocos aparatos fueron destruidos, mientras que otros simplemente desaparecieron.
Sobre la avenida Guerrero, precisamente en la esquina con la calle Hidalgo, ayer lunes 11 de octubre se pudo apreciar que las cámaras instaladas en ese crucero fueron destruidas a propósito. Lo extraño del caso es que esta destrucción, realizada en horas de la madrugada y al parecer impune por completo, ocurrió a 20 metros de la demarcación de policía a cargo del personal de la llamada Fuerza Tamaulipas.
Esta misma acción destructiva se repitió con las cámaras de video-vigilancia colocadas en el crucero de las calles Guerrero y Maclovio Herrera, a unos cuantos metros de la presidencia municipal.
Pero eso no es todo, ya que en el 2014 fueron instaladas unas veinte cámaras de vigilancia sobre la avenida Reforma, en los cruceros con las avenidas César López de Lara, Pedro Pérez Ibarra, y Lago de Chapala. En estos puntos dichas cámaras simplemente desaparecieron, pero lo cierto es que también esos aparatos nunca rindieron resultado alguno.
De hecho, siempre se especuló que esas pocas cámaras de video-vigilancia, dedicadas presuntamente para darles seguridad a los automovilistas y peatones, estaban en poder de algún grupo delictivo, a pesar de que fueron compradas y colocadas con dinero del erario público.
La peor omisión del ex presidente municipal Carlos Cantú Villarreal, fue negarse por completo a formalizar este sistema de video-vigilancia, el cual sería operativo mediante un centro de comando que nunca se hizo realidad.
El ex alcalde se dedicó a la construcción de obras de relumbrón, la mayoría de ellas disfuncionales desde la entrada del otoño, como son las famosas Fuentes de Pies Mojados, las cuales volverán a ser útiles dos horas al día durante los tres meses de próximo verano.
Dando atole con el dedo a la población, Carlos Cantú evitó colocar las 500 cámaras de video-vigilancia que los habitantes de Nuevo Laredo requieren para su seguridad integral.
Con esta destrucción y desaparición de las pocas cámaras de video-vigilancia que habían en la ciudad, queda demostrado que la vigilancia militar preventiva no sólo es deficiente, sino casi nula, pues lo ocurrido con esos aparatos no permite justificación alguna.
Pero lo peor del caso es que las autoridades, tanto municipales como policiacas y militares, se han mantenido en silencio, sin tomar en cuenta que la ciudadanía ha descubierto lo sucedido, para decepción general.
La aberración sobre este mismo tema, es que no existe la mínima señal de que dichas cámaras de vigilancia serán restituidas, y mucho menos hay indicación alguna de que se procederá a instalar los cuando menos quinientos aparatos que se necesitan para cubrir la mayor parte de la zona urbana.
Y para redundar sobre el mismo asunto, ese famoso comando para las cámaras de vigilancia anidó en la menta del exalcalde Carlos Cantú, y allí se quedó para siempre.
Lo bueno sería que este añejo proyecto se haga realidad de inmediato, con la salvedad de que aunque fuera concretado, el personal policiaco y militar de vigilancia preventiva continuaría siendo deprimente, tal como lo ha sido y lo es en la actualidad, dicho con todo el respeto que se merecen los militares, y nadie más.
Por hoy es todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios editoriales de las redes sociales, con el permiso de Dios.
CDR.
Periodismo Independiente.

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