lunes, 14 de noviembre de 2016

Desde Nuevo Laredo: La Columna Política de Carlos Domínguez


Desde Nuevo Laredo:
La Columna Política de Carlos Domínguez
 
ABISMALES LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS GOBIERNOS PASADO Y ACTUAL DE NUEVO LAREDO
 
NO HAY MANERA DE COMPARAR A ENRIQUE RIVAS CON CARLOS CANTÚ; EL PRIMERO ES INCLUYENTE Y CONCILIADOR; EL SEGUNDO FUE INSULTANTE Y EXCLUYENTE
 
PERIODISTAS LACAYOS SIN CREDIBILIDAD SIGUEN SIENDO MANIPULADOS POR EL EXPRESIDENTE MUNICIPAL NEOLAREDENSE
 
Las diferencias entre Carlos Cantú y Enrique Rivas como alcaldes de Nuevo Laredo, son abismales, según ciertos periodistas que en el pasado inmediato resultaron agraviados y tratados con exclusión.
 
A este grupo de comunicadores pertenecen los periodistas de mayor credibilidad, quienes rechazaron someterse como lacayos de Carlos Cantú, a cambio de ser incluidos en una deshonrosa lista nominal controlada por Marco Antonio Martínez García de octubre del 2013 a septiembre del 2016.
 
Sin embargo existe otro grupo de periodistas, conocidos desde hace más de una década por su debilidad como comunicadores eficaces, asiduos a lo que en el medio periodístico se le llama “chayote” o “embute”.
 
Este segundo grupo colocado en el fondo de la credibilidad periodística, son en su mayoría empleados de medios impresos y la radio, carentes de originalidad, que se quedaron atascados en las fauces de Carlos Cantú, sirviendo a dos patrones al mismo tiempo.
 
Estos dos grupos de periodistas distantes y por completo diferentes en su integración humana, son los que marcan las abismales diferencias que existen entre el pasado alcalde, Carlos Cantú Villareal, y el presidente municipal en funciones Enrique Rivas Cuéllar.
 
Carlos Cantú siempre se dirigió en contra de los periodistas disidentes llamándoles despectivamente “malquerientes”. El tono ofensivo y esa palabra usada con persistente rencor, abrió un hoyanco en el periodismo tradicional que el ex alcalde no podrá librar jamás.
 
Aparte, Carlos Cantú actuó los tres años de su gestión tratando con desprecio a la ciudadanía, ensañándose con las personas pertenecientes a los estratos más desprotegidos. Para ocultar su odio hacia la gente pobre, el ex presidente municipal manejó la publicidad mediática por medio de sus serviles periodistas, todos ellos controlados por Marco Antonio Martínez García.
 
Tan pronto sucedió el cambio de alcalde a partir del día primero de octubre, la relación con los periodistas experimentó un cambio radical. Los reporteros con actitud abyecta se sostuvieron en la nómina, despojados de credibilidad, sirviendo como siempre de relleno en actos públicos, a sabiendas de que casi nadie lee sus pocas notas publicadas, además que la gente no pone atención a lo que informan en sus amañados programas noticiosos.
 
Sin valor informativo alguno, muchos de estos periodistas se han refugiado en un grupo de prensa que controla el subdirector de comunicación social del gobierno municipal, Martín González Amaro, simulando servirle al gobernador constitucional de Tamaulipas. Al respecto, nadie en el medio político local, puede olvidar que González Amaro junto con los devaluados periodistas que ahora aglutina, fueron los más enconados y perversos enemigos de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, desde mediados del 2014 hasta el 6 de junio del 2016.
 
Por otra parte, los periodistas que Carlos Cantú Villarreal humilló y despreció públicamente a lo largo de su gestión, son ahora los que difunden con mayor precisión las acciones de gobierno que dirige Enrique Rivas desde la presidencia municipal de Nuevo Laredo.
 
Los comunicadores chayoteros, como se les llama a los periodistas de Carlos Cantú, han desaparecido como parte tangible de la información diaria, sustentándose como relleno político en manos de Marco Antonio Martínez García, quien sigue entregándoles dinero mensual remitido por el ex alcalde neolaredense.
 
Sin embargo, servirle a dos patrones al mismo tiempo, es lo menos recomendable en cualquier actividad laboral. El periodismo, visto como un oficio, o como una profesión, es al fin y al cabo un trabajo que se debe desempeñar con dignidad, sobre todo por los hombres y mujeres que con los ingresos de su actividad mantienen a sus respectivas familias.
 
Y por lo que toca al contacto con la ciudadanía, Enrique Rivas a 44 días de iniciada su administración, le ha dado un nuevo matiz a su gobierno, eliminando el despotismo que distinguió a su antecesor.
 
Así que al menos en estas seis primeras semanas de gobierno, las diferencias son radicales entre Carlos Cantú y Enrique Rivas, a favor del nuevo alcalde, quien sin querer confirma la indeseable posibilidad de que el ex presidente municipal vuelva a gobernar en esta frontera.
 
Por hoy es todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios editoriales de las redes sociales, Dios mediante.
 
CDR.
Periodismo Independiente.   

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