Desde Nuevo Laredo:
La Columna Política de Carlos Domínguez
NUEVO LAREDO BAJO FUEGO GRANADO DÍA Y NOCHE
EL OCULTO DESFALCO EN CONTRA DEL PUEBLO DE MÉXICO
Que la fuerza pública y los grupos delictivos asentados en Nuevo Laredo combatan día y noche por todos los rumbos de Nuevo Laredo, no es algo novedoso para la ciudadanía.
Lo preocupante es que las autoridades locales, estatales y federales, no tengan instrumentado un mecanismo de alarma que prevenga a la ciudadanía para no quedar atrapada en medio del fuego granado.
Los habitantes de esta frontera sienten que algo anda mal en ese combate al crimen organizado y desorganizado.
Después de 13 años de inseguridad y violencia continuas, los neolaredenses no se explican cómo es posible que las autoridades no hayan encontrado una fórmula para imponer el orden y restablecer la tranquilidad social.
Las evidencias prueban que las instituciones gubernamentales de salvaguardar el orden, carecen de inteligencia, cayendo en el error de combatir la violencia con más violencia.
Obviamente, la violencia se enseñorea en la zona urbana, sin distinción de sectores, pues lo mismo suenan las balas y los bombazos en la periferia, que en las áreas céntricas de la ciudad.
La incongruencia política resalta en este conflicto armado que se expande en Nuevo Laredo, pues la opulencia económica de la clase gobernante contrasta con el tan pobre nivel de vida de los policías y soldados.
Por esas razones, los habitantes de Nuevo Laredo suponen que aparte de los muertos y heridos que arroje esta temporada de guerra civil, no hay avance alguno en el retorno a la paz, único medio posible para reorientar el progreso económico y el desarrollo social.
EL OCULTO DESFALCO EN CONTRA DEL PUEBLO DE MÉXICO
El salario mensual del presidente Enrique Peña Nieto, equivale al precio de una casa de interés social que a cualquier mexicano le lleva 20 años para pagar.
Esos mismos salarios mensuales están asignados a los miembros de su gabinete, secretarios y subsecretarios, igual que para los senadores y diputados, y para los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Lo anterior significa que quienes encabezan los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la federación, ganan cada uno en un mes lo que un trabajador paga en 20 años para alojarse incómodamente con su familia.
Dicho en términos generales, tan descomunal disparidad comparativa es sólo una especie de iceberg en torno al robo de los fondos públicos por parte de la clase política gobernante.
Que el pueblo mantenga al gobierno, es una obligación política. Pero que el gobierno le robe al pueblo, es un agravio que sólo en México sucede con cinismo.
Sin embargo tal descubrimiento respecto a lo que ganan mensualmente los políticos en primera línea del gobierno federal, ha corrido por cuenta de una bella aspirante a la candidatura presidencial en el 2018, por añadidura del PRI, con una carrera política envidiable no sólo por su encumbramiento, sino por los brillantes resultados obtenidos.
Se trata de Ivonne Ortega Pacheco, quien ha sido diputada local, diputada federal, senadora, gobernadora de Yucatán, y secretaria general del comité ejecutivo nacional del PRI.
De hecho, la revelación o descubrimiento del infame robo que durante décadas ha oprimido al país, siempre ha sido un secreto a voces, con la salvedad de que nadie se había atrevido a formular un comparativo como lo hizo la yucateca Ivonne Ortega.
Sin embargo los detractores de la popular política yucateca se han lanzado en su contra, aunque en realidad se trata de una persona que no requiere de ayuda para ponderar sus méritos.
Yucatán y su capital Mérida, son el estado y la ciudad más seguros de la república mexicana, condición obtenida desde que Ivonne Ortega gobernó aquella entidad.
Al margen de lo que logre para su futuro inmediato la ex gobernadora de Yucatán, su revelación, comparando los ingresos mensuales de cada político de primer nivel con el estatus de vida de la clase social media, exhibe el abuso de la clase gobernante hasta límites de fraude criminal.
Por hoy es todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios de las redes sociales, Dios mediante.
CDR.
Periodismo Independiente.

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