jueves, 23 de noviembre de 2017

NUEVO LAREDO FUE LA PRIMERA CIUDAD MÁS BRUTALMENTE VIOLENTA DE MÉXICO AL ESTILO DE CALI, MEDELLÍN Y BOGOTÁ EN LOS AÑOS 90 DEL SIGLO XX

TAMAULIPAS DEJÓ DE SER EL ESTADO MÁS VIOLENTO DE LA REPÚBLICA MEXICANA

Mucha gente que durante más de dos décadas se identificó y resultó beneficiada con los gobiernos estatales de Tamaulipas y los principales municipios tamaulipecos, anhelan, y de hecho parecen extrañar el derramamiento de sangre que proliferó a partir del 2003 en esta entidad.

Pero lo cierto es que el Tamaulipas bajo los gobiernos de Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba, Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, no es el mismo Tamaulipas actual.

Las bases para el estado de violencia en Tamaulipas fueron instauradas por el gobernador Manuel Cavazos Lerma, quien a cambio de periódicos pagos protegió el narcotráfico a través de las corporaciones policiacas estatal y municipales, y de la propia Dirección de la Policía Judicial del Estado.

Posteriormente Tomás Yarrington Ruvalcaba estableció su estructura delictiva paralela a los cárteles del narcotráfico, usando como equipos de su propia actividad delictiva a la Dirección General de la Policía Ministerial del Estado, así como a la Policía Estatal y las corporaciones policiacas municipales en casi todos los municipios de la entidad.

Fue Yarrington Ruvalcaba quien usando la fuerza pública se dedicó al secuestro y la extorsión, enlutando miles de familias en la entidad, y al mismo tiempo inició la destrucción de la economía en la entidad provocando la estampida de empresarios y profesionistas hacia los Estados Unidos y el interior de la república mexicana.

La primera ciudad tamaulipeca que resintió los más altos índices de violencia al estilo de los que ahora se experimentan en otras ciudades del país, fue Nuevo Laredo.

Del 2003 al 2015, se hizo normal todos los días en Nuevo Laredo la aparición de cuerpos mutilados en los principales monumentos de la ciudad, y cuerpos colgando bajo los puentes de esta ciudad.

Hasta un coche-bomba fue estallado frente al palacio municipal 48 horas antes que iniciarán las elecciones federales del 2012, causando la muerte a varias personas y numerosos heridos.

Ni siquiera hay manera de contar con precisión el número de secuestros, asesinatos y extorsiones que se cometieron de 1999 al 2015. Fue de tal magnitud la participación de las corporaciones policiacas municipales, que el gobierno federal exigió hasta lograrlo, la desaparición total de esas agrupaciones.

Actualmente la violencia continúa imperando en territorio tamaulipeco, pero nunca en la forma tan intensa, impune y brutal de aquellos años, y mucho menos bajo la protección que otorgaron los gobernadores arriba señalados por sus nombres.

Sin embargo y al parecer omitiendo reconocer el pasado inmediato, mucha gente insiste en mencionar a Tamaulipas como uno de los estados más violentos de México, lo cual es falso.

Los estados más violentos con signos de crueldad semejantes a los que se experimentaron en Tamaulipas de 1999 al 2015, son Guerrero, Michoacán, Estado de México, Puebla, Quintana Roo, Baja California y Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz, Morelos, Colima, Nayarit, y Tabasco.

Lo irrefutable es que aquellas matanzas inspiradas en las crueldades que se vivieron en los años 90 en las ciudades colombianas de Cali, Medellín y Bogotá, han desaparecido de Nuevo Laredo y en todo Tamaulipas, aunque sigue habiendo cruentas excepciones.

Lo innegable es que el movimiento delictivo en México ha llegado a proporciones bélicas, en las que Tamaulipas no está al frente, pese a las violentas circunstancias que se observan en Reynosa, Ciudad Victoria y algunos municipios de la Frontera Chica.

Lo único decepcionante siguen siendo esas opiniones de gente empeñada en pedir que Tamaulipas debe retornar a su pasado inmediato. Anhelan la reaparición de un mandatario que gobierne Tamaulipas como lo hicieron Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba, Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, éste último que ni siquiera tuvo el valor de investigar y castigar a los autores del salvaje asesinato de su hermano Rodolfo Torre cantú.

La delincuencia en México da la impresión de ser imparable debido a la reinante corrupción gubernamental. Pero afirmar que Tamaulipas debe volver a ser gobernado como lo fue de 1993 al 2015, no es sólo un error, sino una vergüenza. ¿O no?

Por hoy todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios de las redes sociales, Dios mediante.
CDR.
Periodismo Independiente.

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