jueves, 13 de enero de 2022

César Augusto Verástegui Ostos

Discurso de

César Augusto Verástegui Ostos



Acepta ser el precandidato a la Gubernatura de Tamaulipas

Muy buenos días tengan todos ustedes amigas y amigos.

Hoy es un día muy especial para su servidor, hoy empiezo una nueva etapa después de algunos eventos, muchas pláticas con los amigos de Todos por Tamaulipas que me han estado invitando, donde hubo tiempo para la reflexión y hoy he tomado una decisión.

Quiero empezar dando gracias. Primeramente, a Dios, que nos permite estar aquí con salud, con energías, y renovando esperanzas en este año que comienza. También, como dice la canción, Gracias a la vida, que me ha dado tanto: me dio el ejemplo de mis padres, las enseñanzas de mis maestros, el amor de mi familia, el aprecio de los amigos, la confianza de la gente…

Les agradezco infinitamente el estar aquí este día. De igual manera, a cada mujer y cada hombre que a lo largo del estado dan fuerza a Todos por Tamaulipas. A las personas que, con su presencia, con sus palabras, con un gesto de apoyo, han hecho crecer en todos los municipios esta gran alianza ciudadana.

Tienen por siempre mi gratitud y compromiso.

Esta es quizá la primera ocasión en que hable tanto de mí en público. Que les platique de propia voz quién soy y de dónde vengo. Quizá muchos me conocen, muchos no me conocen.

Pues bien, mi nombre es César Augusto Verástegui Ostos, soy el Truco, su servidor.

Tamaulipeco cien por ciento, casado hace treinta años con Mercedes Aranda, una gran mujer. Somos orgullosos padres de Martha, César y de Vicente.

Nací en Xicoténcatl en 1966, una época, como todos lo saben, en que era un lujo contar con un televisor en casa, más si hablamos de un municipio rural. Quienes no teníamos tele nos reuníamos en algún hogar más acomodado.

Los grandes, para ver telenovelas o futbol; los niños, a ver las caricaturas. Con revistas y periódicos ocurría algo semejante; estos iban pasando de mano en mano hasta recorrer la colonia entera.

En uno de esos periódicos salía cada domingo Trucutú, una tira cómica parecida a Los Picapiedras, que pronto empezó a venderse en forma de historieta. Mis abuelitas Conradina Morales Marroquín y Juanita Treviño, me decían Trucutú, porque de niño me veían siempre inquieto, travieso, gordito, pelón y cazcorvo.

Con el paso de los años la historieta dejó de publicarse, y el sobrenombre que me dieron mis abuelitas pasó a convertirse, simplemente, en Truco. Sin embargo, su efecto sigue siendo el mismo, cuando alguien me llama así vuelvo a sentir el cariño de ellas, recuerdo sus sabios consejos. ¿Y saben qué?, también sus regaños.

Quiero anunciarlo desde ahora, los abuelitos, las personas de la tercera edad, serán, como siempre lo han sido, mi prioridad. Estaré siempre al pendiente de ellos, para que tengan la vida digna que merecen después de todo lo que nos han dado. ¡A mis abuelas, un beso hasta el cielo!

No hay dicho que esté mal dicho, como dice la filosofía popular y dicen que infancia es destino, es decir que nuestros primeros años marcan lo que seremos en la vida adulta. Donde a mí me tocó crecer tendría, cuando mucho, un par de opciones: trabajar en la caña de azúcar, que a la fecha es el único cultivo que guarda vestigios de la esclavitud, o emigrar, como muchos compañeros lo hicieron a los Estados Unidos.

La secundaria quedaba a cinco kilómetros de mi casa, me iba caminando para ahorrarme lo del camión, no había prepa pública en Xico; si quería continuar, había que ir a Ciudad Mante. Eran los años ochenta y el país atravesaba una de sus peores crisis y en mi casa la situación era específicamente difícil.

Estudiando y trabajando el tiempo se pasa rápido, soy como la gran mayoría de los tamaulipecos, hijo de la escuela pública. He podido ver cómo los maestros dedican su vida y a veces sus propios recursos por sacar adelante a sus alumnos en escuelas con muchas carencias y casi sin apoyos, con ingresos que nunca compensan los sacrificios que padres, estudiantes y docentes realizan día con día lo hacen. ¡Sepan que aspiro a ser el gobernador de la educación!, ¡el gran aliado de los maestros!

Cuando me preguntan si hay algo que marcó y cambió la vida, les contesto que sí, cuándo me casé en 1992. Dicen que el aniversario número treinta se llama “bodas de perla”. Pero no cayeron de perlas los retos que vivimos los primeros años.

Yo quisiera con el permiso de mi mujer, platicarles algo que tengo cuando nació mi hija Martha. Martha es la primera de nuestros hijos, nació en el hospital del Seguro Social en el Mante, igual que los otros dos. Pero cuando ella nació tuvo serias complicaciones. Los médicos fueron muy claros; que la situación estaba difícil. afortunadamente hace aproximadamente hace 25, 26, 27 años, cuando Mercedes estaba embarazada fuimos con un doctor y le hizo un ultra sonido y le detectó que había algo en su vientre, no en el vientre de Mercedes, sino el vientre de mi hija, y simplemente en el diagnóstico puso que había algo en el vientre de mi hija y fue entonces cuando dio a luz a las 7:45 aproximadamente y estuvimos en el hospital y a las dos de la noche hablé con el doctor y le dije que cómo estaba ella, me dijo que iba a estar en observación, y la lógica me decía que para qué iba a estar en observación si realmente llegaba a tener algo pues no había nada que hacer ahí en

Ciudad Mante, entonces les pedí que me apoyaran con una ambulancia a las 12 de la noche y me dieron la atención y fui a parar a esa hora con ella a Ciudad Madero al IMSS y créanmelo que eso es algo que llevo en mi mente y en mi corazón.

A veces escucho personas hacer comentarios negativos sobre el personal médico o de enfermería. Lo que yo viví en carne propia, en cambio, me confirma que son gente muy profesional, responsable y dedicada. Especialmente en estos últimos años, los de la pandemia, los he visto entregarse y salvar vidas incluso arriesgando hasta la suya. y me refiero a las enfermeras y a los doctores de Tamaulipas. Como aspirante a gobernador, me comprometo a velar porque nunca falte personal ni equipo ni medicinas en las clínicas y hospitales públicos del estado. Haré de la atención a la salud en Tamaulipas ¡ejemplo nacional!

Como saben, soy hombre de campo, he padecido su abandono y sus problemas; por ejemplo, el coyotaje y el abuso en la distribución del agua. Hace un momento les decía que no había más que dos opciones, o dedicarme al cultivo de la caña de azúcar, y que eso es lo único que guarda vestigios de la esclavitud. El productor simplemente se dedicaba a producir y al vender nuestro producto pesábamos con la báscula del industrial; la caña se paga en base a su peso y a su calidad, a los kilos que cada tonelada de caña trae una caña de buena calidad puede traer más kilos y una caña de mala calidad puede traer menos y nos pagan en función de su peso y a la calidad y su peso, la báscula era de ellos y el laboratorio era de ellos, y de igual forma el control del agua, lo tenían ellos, cuando era un buen año no nos daban agua y no nos daban fertilizante para que no hubiese sobreproducción, cuando había un mal año que no llovía había más fertilizante y nos atendían de una mejor manera, total que el productor siempre estaba limitado y es ahí cuando me invitan a participar en el distrito de riego de Xicoténcatl y de Gómez Farías, en esto el reparto del agua era un problema.

Era necesario organizarnos y luchar contra aquella injusticia. Me propusieron y acepté la responsabilidad de ir al frente de ese movimiento que, finalmente, logró mejores condiciones para los productores rurales. A quienes hacen producir la tierra, desde ahora les digo que aspiro a ser ¡el gobernador del campo!; que este gran activo de la economía y de la sociedad tamaulipeca no estará en el abandono, porque el campo ¡también es patria! y vengo de ahí, lo sé trabajar y sé lo que le duele al campesino y al ganadero, por eso mi respeto y mi consideración y mi apoyo a este sector.

Hasta entonces la política me parecía una actividad muy ajena. Pero la participación en la lucha social y agraria me fue haciendo cada vez más consciente de las grandes carencias y problemas que había en el campo en mi municipio y en toda la región, y de lo necesario que era actuar y resolver los problemas.

Debo decir que no gané en mi primera participación como candidato a la alcaldía de Xico, pero aprendí una gran lección, que hay que insistir, hay persistir y nunca desistir. Me postulé nuevamente y gané la elección. Entonces, Meche y yo dedicamos todas nuestras horas y fuerzas a servir a nuestra gente.

Fui presidente municipal en dos ocasiones, en los tiempos en que Tamaulipas era gobernado por un partido contrario al mío. A todas las alcaldesas y alcaldes del estado les doy mi palabra de que trabajaré con todos y para todos, sin reservas.

Entiendo perfectamente la importancia de su encargo; ustedes son los líderes de sus pueblos y representan la primera ventanilla directa, la primera línea de atención. Quien no ha estado al frente de un municipio no sabe lo que padece, no sabe lo que le duele a la gente. Quien no ha estado en ese lugar no entiende que la seguridad, la paz social y el progreso se construyen desde abajo y entre todos. Aspiro a ser el gobernador más respetuoso de la autonomía de los municipios, y desde ahora les digo que contarán conmigo como aliado para lograr el bienestar de las comunidades.

Mi participación política había estado concentrada en la región cañera, hasta que un grupo de compañeros de Acción Nacional me invitó ha ser su dirigente estatal. Más adelante, la vida me llevó a ser secretario general de Gobierno; ahí reafirmé que estar cerca de la gente, escuchar todas las voces, a los que entienden, a los incomprendidos, a las víctimas, a los que se duelen de algo, es atender y resolver, eso era lo mío; siempre escuchando y siempre resolviendo, que la paz y el desarrollo se basan en la unidad, haciendo a un lado las diferencias y poniendo en el centro el bienestar de la gente. Aspiro a ser el gobernador que garantice el Estado de derecho, la seguridad y la paz social.

Sé que no es fácil hablar de la seguridad es un tema difícil, sin embargo las experiencias que he tenido a la vida me han llevado a hacer un análisis de la geografía delincuencial en Tamaulipas, sé lo que quiero, sé a dónde voy y sé lo que me espera, es un trabajo difícil pero siempre escuchando a todos y dándole orden y poniendo a todos en su justa dimensión a cada cosa o cada persona, yo creo que podemos tener un Tamaulipas justo, un Tamaulipas para todos.

Así he llegado hasta aquí. Esta es parte de mi vida, la que me ha traído hasta a ustedes.

Ustedes saben que no estoy aquí empujado por la ambición ni impuesto por encuestas a modo. No me persiguen ni quitan el sueño, fantasmas incómodos. Tampoco me agitan temores que perturben mi conciencia y me obliguen a rehuir o hacer malabares para justificar arreglos en lo oscurito que a la luz pública se convierten en vergüenzas.

No ascendí en la vida por la comodidad de las escaleras eléctricas de la vida fácil. Tampoco lo hice usando el elevador de la recomendación familiar como visa para conseguir empleos y privilegios. No. No soy de esa clase de gente. No soy oportunista ni soy improvisado, mucho menos ocasionado.

Soy forjado en el esfuerzo y probado en la adversidad. La vida me ha preparado para servir. Para pensar, para actuar, para ayudar y para trabajar.

Y como un buen tamaulipeco, no vengo a ver si puedo, ¡sino porque puedo vengo!

Amigas y amigos de Todos por Tamaulipas:

Gracias por confiar en mí. Por su amistad, por su apoyo; por su cariño sincero. Sé que siempre contaré con ustedes por cumplir nuestro anhelo de hacer de esta noble tierra, altiva y heroica, el mejor lugar para vivir, para el bienestar de nuestras familias y para la prosperidad de Tamaulipas.

Por eso amigos de Todos por Tamaulipas, con el corazón en la mano se los digo, me conocen que soy franco y sincero.

Les acepto abanderar sus causas y hacerlas mías, defenderlas hasta donde la vida me permita

Muchas gracias.

Los invito a que me acompañen en este momento a las oficinas de mi partido, a registrarme como aspirante a gobernador.

Vamos todos, vamos juntos a dar el primer paso.

Vamos todos por Tamaulipas

Y por Tamaulipas, ¡todos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario