¿Vacas locas?… no en México
Hace 36 años, médicos veterinarios de la Gran Bretaña confirmaron la aparición de una nueva enfermedad crónico-degenerativa que afectaba el sistema nervioso de los bovinos. Los animales enfermos lucían desorientados y agresivos, por lo que le comenzaron a llamar coloquialmente “enfermedad de las vacas locas”.
Su nombre es encefalopatía espongiforme bovina (EEB): encefalopatía porque afecta al cerebro y medula espinal de los bovinos, y espongiforme porque el tejido infectado bajo un microscopio se ve esponjoso.
Por más de tres décadas la enfermedad ha estado presente en diversos países de Europa, Asia, e incluso en América, pero México nunca ha presentado casos de EEB, por ello el Senasica realiza vigilancia epidemiológica permanente, con el propósito de detectar oportunamente cualquier signo que pudiera representar un riesgo para la producción nacional de bovinos.
Gracias a este trabajo preventivo, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en francés) revalidó el reconocimiento de México como país con riesgo insignificante de EEB, lo que beneficia a la ganadería nacional, y permite que los ganaderos mexicanos ingresen sus productos a más y mejores mercados nacionales e internacionales.
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