Los 43 informes municipales: entre los logros anunciados y las cuentas que faltan
Por: La Cajeta Política MX
Llegó nuevamente la temporada de los informes municipales en Tamaulipas. Los 43 ayuntamientos se preparan para presentar ante la sociedad el balance de un periodo de gobierno: obras realizadas, programas sociales, inversiones, acciones de servicios públicos y, por supuesto, una larga lista de resultados que buscan demostrar que se está cumpliendo con la ciudadanía.
Pero en un estado con 43 municipios, la pregunta no debería ser solamente qué van a informar los alcaldes, sino cómo lo van a informar y, sobre todo, cómo podrá la ciudadanía comprobarlo.
Porque un informe de gobierno no debería convertirse en un catálogo de fotografías, inauguraciones y cifras espectaculares. Tampoco debería ser un ejercicio de promoción política disfrazado de rendición de cuentas.
La verdadera rendición de cuentas comienza cuando se tiene la capacidad de reconocer no solamente los avances, sino también los problemas que siguen sin resolverse.
En Tamaulipas hay municipios que enfrentan enormes desafíos: calles deterioradas, deficiencias en el suministro de agua, problemas de alumbrado público, recolección de basura insuficiente, rezagos en infraestructura, caminos rurales en malas condiciones y comunidades que continúan esperando servicios básicos.
Frente a esa realidad, resulta indispensable que los informes respondan preguntas incómodas.
¿Cuánto dinero recibió cada municipio? ¿Cuánto gastó realmente? ¿En qué obras? ¿Cuánto costaron? ¿Quiénes fueron los contratistas? ¿Cuántas obras están terminadas y cuántas permanecen inconclusas? ¿Qué metas se establecieron al inicio del periodo y cuáles realmente se cumplieron?
Esas son las preguntas que deberían acompañar cada informe.
Porque construir una obra no necesariamente significa resolver un problema. Una calle pavimentada puede ser una buena noticia, pero la pregunta es si esa obra era prioritaria para la comunidad. Un programa social puede beneficiar a cientos de personas, pero también debe conocerse con qué criterios se seleccionaron los beneficiarios y cuánto costó.
Las cifras, por sí solas, pueden decir prácticamente cualquier cosa. Lo verdaderamente importante es lo que existe detrás de ellas.
Los 43 municipios son diferentes y no sería justo medirlos exactamente con la misma vara. Un municipio con una población pequeña y recursos limitados enfrenta problemas distintos a los de una ciudad fronteriza o una zona metropolitana. Sin embargo, existe un elemento que sí debe ser común para todos: la transparencia.
La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se utilizaron los recursos públicos, independientemente del partido que gobierne, del tamaño del municipio o de la popularidad del alcalde.
También sería un error convertir estos informes en una competencia para determinar quién presentó más obras o quién reunió a más personas en un evento. Gobernar no consiste en llenar auditorios ni en producir fotografías para las redes sociales.
Gobernar consiste en resolver problemas.
Y ahí es donde comienza la verdadera evaluación.
Un gobierno municipal puede presumir cientos de acciones, pero si al ciudadano todavía le falta agua, seguridad, calles transitables o servicios eficientes, entonces el discurso debe contrastarse con la realidad.
Por eso, los informes municipales deberían ser apenas el punto de partida de una evaluación ciudadana más profunda. Los datos presentados por los ayuntamientos deben poder compararse con los presupuestos ejercidos, los contratos públicos, las obras físicamente realizadas y las necesidades que existen en las colonias y comunidades.
También sería saludable que los alcaldes hablaran de lo que no pudieron hacer.
Reconocer pendientes no es sinónimo de fracaso. Por el contrario, puede ser una muestra de responsabilidad. Lo preocupante sería presentar una administración prácticamente perfecta cuando los ciudadanos conocen otra realidad.
Tamaulipas necesita gobiernos municipales que entiendan que los recursos públicos no son propiedad de las administraciones. Son recursos de la sociedad y, por lo tanto, cada peso gastado debe poder justificarse.
Los 43 informes representan una oportunidad para fortalecer esa relación entre gobierno y ciudadanía. Pero para que eso ocurra, los discursos deben dar paso a los datos, las fotografías deben dar paso a los resultados y las promesas deben contrastarse con hechos.
Al final, la población no vive de informes.
Vive de calles transitables, agua en sus hogares, servicios públicos eficientes, seguridad, oportunidades de empleo y obras que realmente solucionen sus problemas.
Por eso, después de escuchar los 43 informes municipales, la pregunta más importante no será “¿qué dijeron los alcaldes que hicieron?”
Será mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más difícil de responder:
¿Cuánto mejoró realmente la vida de los ciudadanos en cada uno de los 43 municipios de Tamaulipas?
Esa es la verdadera evaluación. Y esa, ninguna presentación, fotografía o discurso puede sustituirla.
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