PRACTICAS PROHIBIDAS LA FRONTERA
LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.
El sufrido pueblo de México con ingresos exiguos, desempleo,
saqueo de recursos por empresas extranjeras que pagan pocos impuestos, una
banca agiotista apuntalada por el buró de crédito como parapeto para no prestar,
es cautivo no sólo en materia de impuestos, también es cautivo para el consumo,
como diría Salvador Freixedo ex sacerdote jesuita “somos parte de una granja humana”.
Una granja en la que se explotan los cuerpos humanos, primero
condicionándoles para consumir todo lo dañino a través de campañas de
publicidad, enfermando a la ciudadanía, amparados en una patente que no permite a las autoridades sanitarias
enterarse de sus contenidos, prueba fehaciente los refrescos de Cola, cuya
fórmula se registra en la Secretaría de Economía y no se puede revelar su
contenido.
Está demostrado que un refresco de Cola de 600 ml. Contiene
de 16 a 20 cucharadas de azúcar lo que evidentemente es dañino a la salud,
obliga al páncreas a generar insulina trabajando en exceso reduciendo su vida útil, propiciando
la diabetes mellitus, la obesidad a causa de que el hígado no alcanza a
metabolizar el azúcar convirtiéndose en grasa, por ello el mexicano es obeso.
Que decir de las tortillas que consumimos hechas con maíz transgénico que no
es más que la mutación de la semilla integrándole el pesticida para ahorrarle a
las harineras costos en plaguicidas, las plagas ya no se comen las mazorcas,
pero nosotros sí degustamos tortiricas.
El Antifreeze tan usado para regular la temperatura de los
motores que contienen algunos alimentos aunque sea en forma infinitesimal que
no alcanza a eliminar el cuerpo generando envenenamiento o cánceres.
Las hormonas femeninas administradas a los pollos en el
alimento, para que salgan piernudos y pechugones, generadores de problemas
tiroideos en la mujer, en el hombre imagínelo usted, el clembuterol
administrado al ganado vacuno para generar masa muscular dañino a la salud.
Estos son algunos problemas de insumos alimentarios, a ello
agréguele usted los conservadores y aditivos de los alimentos, en el pasado el
pan industrializado lo cambiaban cada tercer día, ahora se hace cada 21 días,
esto obviamente daña la salud.
Pero entra en escena la industria farmacéutica que junto con
la alimenticia forman un duopolio, unos nos enferman y otro hace como que nos
curan, imagine usted querido lector la cantidad de recursos que se destinan
para atender Diabetes Mellitus, hipertensión y obesidad, agréguele cánceres,
sida y vacunas en boga.
Esto deberá acabar, los legisladores forman parte de este
gran problema rechazando iniciativas, maiceados por estas industrias, las leyes
laxas permitiendo ampararse a estos demonios de la enfermedad, sin que un
dictamen del sector salud valga más que un recurso leguleyo.
Es increíble que nos salgan ahora que para el 2020 el 33% de
la población tendrá cáncer, es algo que se debe parar, bastará con endurecer
las normas de regulación Sanitaria, darle más poder a la Secretaría de Salud,
un poder que le permita revisar las patentes, revisarlas vetarlas, así como
elevar la norma de salud en materia de contenidos publicitarios como de
prioridad nacional.
En otros países ya se han vetado los refrescos de Cola, es
costoso para nuestro erario estar subsidiando curas de enfermedades que se
pueden evitar si se prohíbe la producción, venta y distribución de alimentos
que se etiqueten como dañinos a la salud.
Asimismo el sector salud
deberá ceder espacios a la medicina homeopática, acupuntura, reiki y
medicina alternativa, ahora exclusivos para la alópata, hay ciencia, premios
nobeles de neurobiología que descubrieron que todo órgano tiene un banco de
células, por lo que se puede curar la hipertensión, cáncer, los riñones
eliminando las diálisis, así como todo tipo de problemas neuronales. ¿quieren
un nombre? Dra, Rita Levi Montalcini, premio nobel de Neurobiología.
A la Coepris de la SSA, se le deberán de dar dientes para
sancionar, vetar, prohibir. Elevando las normas sanitarias al grado de
seguridad nacional, que puedan pasar sobre cualquier otra ley o disposición
convirtiéndose en inapelables de tal suerte que no proceda el amparo.
Obviamente tendría un consejo científico y el apoyo de organismos
internacionales como la OMS.
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