domingo, 5 de abril de 2015

LUIS ARMANDO VARGAS TORRES- EL INQUISIDOR,

PRACTICAS PROHIBIDAS                                      LA FRONTERA
                                                                                        
Resultado de imagen para ARMANDO VARGAS TORRES

 LUIS ARMANDO VARGAS TORRES.

El sufrido pueblo de México con ingresos exiguos, desempleo, saqueo de recursos por empresas extranjeras que pagan pocos impuestos, una banca agiotista apuntalada por el buró de crédito como parapeto para no prestar, es cautivo no sólo en materia de impuestos, también es cautivo para el consumo, como diría Salvador Freixedo ex sacerdote jesuita  “somos parte de  una granja humana”.
Una granja en la que se explotan los cuerpos humanos, primero condicionándoles para consumir todo lo dañino a través de campañas de publicidad, enfermando a la ciudadanía, amparados en una patente que no  permite a las autoridades sanitarias enterarse de sus contenidos, prueba fehaciente los refrescos de Cola, cuya fórmula se registra en la Secretaría de Economía y no se puede revelar su contenido.
Está demostrado que un refresco de Cola de 600 ml. Contiene de 16 a 20 cucharadas de azúcar lo que evidentemente es dañino a la salud, obliga al páncreas a generar insulina trabajando  en exceso reduciendo su vida útil, propiciando la diabetes mellitus, la obesidad a causa de que el hígado no alcanza a metabolizar el azúcar convirtiéndose en grasa, por ello el mexicano es obeso.
Que decir de las tortillas que  consumimos hechas con maíz transgénico que no es más que la mutación de la semilla integrándole el pesticida para ahorrarle a las harineras costos en plaguicidas, las plagas ya no se comen las mazorcas, pero nosotros sí degustamos tortiricas.
El Antifreeze tan usado para regular la temperatura de los motores que contienen algunos alimentos aunque sea en forma infinitesimal que no alcanza a eliminar el cuerpo generando envenenamiento o cánceres.
Las hormonas femeninas administradas a los pollos en el alimento, para que salgan piernudos y pechugones, generadores de problemas tiroideos en la mujer, en el hombre imagínelo usted, el clembuterol administrado al ganado vacuno para generar masa muscular dañino a la salud.
Estos son algunos problemas de insumos alimentarios, a ello agréguele usted los conservadores y aditivos de los alimentos, en el pasado el pan industrializado lo cambiaban cada tercer día, ahora se hace cada 21 días, esto obviamente daña la salud.
Pero entra en escena la industria farmacéutica que junto con la alimenticia forman un duopolio, unos nos enferman y otro hace como que nos curan, imagine usted querido lector la cantidad de recursos que se destinan para atender Diabetes Mellitus, hipertensión y obesidad, agréguele cánceres, sida y vacunas en boga.
Esto deberá acabar, los legisladores forman parte de este gran problema rechazando iniciativas, maiceados por estas industrias, las leyes laxas permitiendo ampararse a estos demonios de la enfermedad, sin que un dictamen del sector salud valga más que un recurso leguleyo.

Es increíble que nos salgan ahora que para el 2020 el 33% de la población tendrá cáncer, es algo que se debe parar, bastará con endurecer las normas de regulación Sanitaria, darle más poder a la Secretaría de Salud, un poder que le permita revisar las patentes, revisarlas vetarlas, así como elevar la norma de salud en materia de contenidos publicitarios como de prioridad nacional.
En otros países ya se han vetado los refrescos de Cola, es costoso para nuestro erario estar subsidiando curas de enfermedades que se pueden evitar si se prohíbe la producción, venta y distribución de alimentos que se etiqueten como dañinos a la salud.
Asimismo el sector salud  deberá ceder espacios a la medicina homeopática, acupuntura, reiki y medicina alternativa, ahora exclusivos para la alópata, hay ciencia, premios nobeles de neurobiología que descubrieron que todo órgano tiene un banco de células, por lo que se puede curar la hipertensión, cáncer, los riñones eliminando las diálisis, así como todo tipo de problemas neuronales. ¿quieren un nombre? Dra, Rita Levi Montalcini, premio nobel de Neurobiología.

A la Coepris de la SSA, se le deberán de dar dientes para sancionar, vetar, prohibir. Elevando las normas sanitarias al grado de seguridad nacional, que puedan pasar sobre cualquier otra ley o disposición convirtiéndose en inapelables de tal suerte que no proceda el amparo. Obviamente tendría un consejo científico y el apoyo de organismos internacionales como la OMS. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario