domingo, 20 de noviembre de 2016

Desde Nuevo Laredo: La Columna Política de Carlos Domínguez,


Desde Nuevo Laredo:
La Columna Política de Carlos Domínguez
 
MIENTRAS TOMÁS YARRINGTON RUVALCABA, EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES, EGIDIO TORRE CANTÚ Y HUMBERTO MOREIRA NO SEAN SOMETIDOS A PROCESO PENAL, EL PRI ESTARÁ DESTINADO A PERDERLO TODO
 
CARLOS CANTÚ VILLARREAL EN NUEVO LAREDO TAMBIÉN DEBE SER SUJETO A INVESTIGACIÓN, LO MISMO QUE ROBERTO HERRERA Y CARLOS DE ANDA
 
DANZA INTERMINABLE DE MILES DE MILLONES DE PESOS EN MANOS DE POLÍTICOS CORRUPTOS INCENTIVA EL DESCONTENTO POPULAR EN MÉXICO
 
A pesar de que la persecución contra el veracruzano gobernador con licencia Javier Duarte de Ochoa, sique en todo su apogeo, el PRI estará destinado a perderlo todo si no actúa en la misma forma contra Tomás Yarrington Ruvalcaba, Eugenio Hernández Flores, Egidio Torre Cantú y Humberto Moreira, exgobernadores de Tamaulipas los tres primeros, y el cuarto de Coahuila.
 
La danza de miles de millones de pesos robados por la clase política mexicana, de todos los partidos políticos, es avasalladora y se mueve en proceso de aniquilación sobre el panorama político nacional.
 
Vicente Fox y Felipe Calderón, encabezan el cuadro de corrupción jamás antes visto en México, por encima de lo que hicieron durante seis décadas los mandatarios emanados del PRI. Tan es así, que Calderón Hinojosa opera políticamente al interior de su partido el PAN, con el objetivo de que su esposa Margarita Zavala sea postulada candidata a la presidencia de la república, a sabiendas de que será apaleada y ridiculizada por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.
 
De poco, mejor dicho de nada, le servirá al PRI que el gobierno federal les atribuya responsabilidades por peculado y enriquecimiento ilícito a Javier Duarte de Ochoa, Guillermo Padrés y César Duarte. Los habitantes de México desean ver acción judicial contra exgobernadores conectados con la delincuencia organizada.
 
 En este sentido, los tamaulipecos Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, así como el coahuilense Humberto Moreira, continúan siendo reclamados por el gobierno de los Estados Unidos, al contar con elementos para someterlos a juicio por lavado de dinero y otras actividades relacionadas con el narcotráfico.
 
Pero increíblemente el gobierno federal no sólo se niega a ponerlos a disposición de las autoridades norteamericanas, sino que los protege. Respecto a Egidio Torre Cantú, recién retirado como gobernador de Tamaulipas, es otro caso drástico de peculado y enriquecimiento ilícito, relacionado también con la delincuencia organizada, asunto que la Procuraduría General de la República ni siquiera se atreve a considerar para su atracción inmediata.
 
Otro caso igual de patético aunque a menor escala en miles de millones de pesos, se experimenta en Nuevo Laredo, la principal aduana de los Estados Unidos con América Latina. En esta frontera, pareciera que el exalcalde Carlos Cantú Rosas no sólo goza de impunidad por desfalco que se presume ejecutó contra el erario municipal, sino que cuenta con toda la protección del gobierno federal.
 
Lo anterior es fácil de asegurar, tomando en cuenta que una patrulla fuertemente armada de la Marina Armada de México se encarga de su seguridad, a 46 días de que terminó su gestión como presidente municipal de Nuevo Laredo.
 
A excepción de este individuo, ninguno de los exalcaldes neolaredenses goza ni ha gozado jamás de semejante protección federal tras la terminación de sus respectivos mandatos.
 
Obviamente, los habitantes de Nuevo Laredo están confundidos, al mismo tiempo que las redes sociales son movidas por la ciudadanía, exigiendo que las autoridades procedan a investigar el destino exacto de 10 mil 500 millones de pesos desaparecidos de las arcas municipales del 2013 al 2016.
 
Junto con el exalcalde Carlos Cantú Rosas, también están siendo reclamados por los neolaredenses Carlos de Anda Hernández, ex titular de la Secretaría de Obras Públicas, y el ex tesorero Roberto Herrera Juárez.
 
Los tres ex funcionarios son sospechosos de todo lo habido y por haber, en observación a las gigantescas fortunas que ostentan en México y los Estados Unidos.
 
Carlos Cantú se pasea en Nuevo Laredo protegido por sus escoltas de la Marina Armada de México. Carlos de Anda se protege con el fuero político que aparentemente le brinda su personalidad de diputado local. Y Roberto Herrera de plano puso tierra de por medio, y nadie sabe en donde está refugiado en espera de que el tiempo pase.
 
Por hoy es todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios editoriales de las redes sociales, Dios mediante.
 
CDR.
Periodismo Independiente. 

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